El grito de los días prohibidos no se ha silenciado: ¡la pluma de Ahmet Telli queda en manos del mañana!

Escrito por Cengiz Aldemir... El grito de los días prohibidos no se ha silenciado: ¡la pluma de Ahmet Telli queda en manos del mañana!

12punto

Siento una tristeza indescriptible por la pérdida de Ahmet Telli, ese poeta valioso y ser humano excepcional, la voz rebelde pero a la vez ingenua de la literatura turca, a quien conocí durante años en el entorno de Mülkiye, sentado a la cabecera de una mesa, en medio de una conversación profunda; con quien compartí tristezas y esperanzas hombro a hombro.

Conocer a un poeta no solo a través de los versos que escribió, sino también mediante las frases que construía acompañado de un té bien cargado, con esa postura erguida tan característica y esa conciencia que siempre permaneció disidente, fue un privilegio. Él era un maestro en el aula, un camarada en la plaza y un buscador de la verdad frente al papel. Fui testigo personal de cómo, en las conversaciones en las que yo también participaba, nunca dudó en estrellar sus versos contra las rocas más duras de la vida. Y decía: "el ser humano cobra sentido a medida que resiste".

La poesía de Ahmet Telli era una rebelión contra la sumisión. También habló con esa misma determinación en sus charlas en Mülkiye. Concibió el amor no como una debilidad, sino como una voluntad revolucionaria. Sus versos eran como un manifiesto de "postura erguida" contra la opresión y la oscuridad.

Recuerdo que, cuando hacía su famoso llamado a "caminar luchando", no solo volcaba esas palabras en el papel; él ponía esa convicción en el centro de su vida:

"Se caminará luchando

Desde estas ciudades, desde estos días prohibidos

Luchando, sostendremos con nuestras manos

El mañana, la mañana más esperanzadora..."

Él no era solo un poeta; era un maestro de la conciencia que derribaba las aceptaciones impuestas.

Cuando decía "El lugar donde se refina la tristeza", en realidad nos recordaba que incluso el dolor tiene una estética y un espacio de resistencia. Creo que el resumen de sus conversaciones de años estaba oculto en estos versos:

"Eres un niño, tú que me haces niño también

Que traes la primavera con una sonrisa

Pero sabe que en este país

Incluso la tristeza es un acto revolucionario..."

Ahmet Telli nos enseñó a no ser aplastados entre los engranajes del sistema, a vivir con dignidad y a poner nuestra pluma solo al servicio de la verdad. Ahora, aunque su famosa carcajada y sus profundos suspiros falten en esas mesas, sus versos y los valiosos recuerdos que compartimos seguirán siendo una guía en la búsqueda de la justicia.

Un poeta no muere; solo deja un poema inconcluso para ser reescrito en el corazón de las nuevas generaciones. Él confió su identidad revolucionaria, su orgullosa postura de maestro y su rebelión amasada con tristeza a todos sus amigos.

Querido amigo, mi maestro, mi poeta; tus versos están ahora guardados en el lugar más seguro de la historia y de mi conciencia. Tu recuerdo vivirá en ese jardín de Mülkiye que siempre huele a conversaciones amistosas. Porque tú ya dejaste atrás un "fuego de rebelión" que nunca se apagará.

Que tu camino y tu palabra sean eternos.