El trasfondo del ataque imperialista contra Venezuela en 5 puntos
Mientras la acción militar directa de EE. UU. contra Venezuela y el secuestro de Maduro de su país desencadenan una nueva crisis global, el trasfondo del ataque reside en las reservas de petróleo, la hegemonía regional y el objetivo de liquidar 25 años de resistencia bolivariana.
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El mundo ha vivido una gran conmoción con el ataque de EE. UU. a Venezuela. El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció que el presidente de Venezuela, Maduro, ha sido secuestrado. Venezuela, que posee las mayores reservas de petróleo del mundo, declaró que hará todo lo posible para defenderse.
Este artículo analiza el trasfondo estratégico, económico e ideológico del ataque directo que se produce tras 25 años de asedio.
1. El programa de Chávez y la liquidación de la línea nacional-popular
Una de las principales fuentes de malestar para EE. UU. es el programa nacional-popular iniciado por Hugo Chávez en 2001, conocido como la "Revolución Bolivariana". Este programa:
Puso fin a la soberanía de las empresas imperialistas sobre los recursos del país.
Tuvo como objetivo establecer la producción y el uso de los recursos sobre una base popular.
La expulsión de las empresas multinacionales con sede en EE. UU. fue vista por Washington como una "rebelión económica imperdonable".
2. Recursos petroleros y soberanía sobre las materias primas
Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo. En el centro de este ataque de EE. UU. se encuentra asegurar el suministro energético y "apoderarse" directamente de los yacimientos petrolíferos que considera "suyos". Las declaraciones anteriores de Donald Trump, en las que apuntaba a los petroleros y enfatizaba la protección de los intereses de sus empresas, revelan claramente el carácter económico de la operación.
3. La nueva Doctrina Monroe y la dominación regional
El nuevo Documento de Estrategia de Seguridad Nacional anunciado por Washington ha concretado la Nueva Doctrina Monroe, que redefine a América Latina como el "patio trasero" de EE. UU. Según esta doctrina:
Los recursos de materias primas de América del Sur deben estar bajo el control de EE. UU.
No se debe permitir la existencia de gobiernos en los países de la región que no sean compatibles con los objetivos estratégicos de Washington.
El ataque a Venezuela es una advertencia para todo el continente.
4. Desmantelar los focos de resistencia regional
Como ha subrayado el presidente de Colombia, Gustavo Petro, la caída de Venezuela significa que los demás gobiernos antiimperialistas de la región, favorables a la independencia o que apoyan a Palestina, también están en la lista. EE. UU. busca romper el eslabón estratégico para evitar una resistencia colectiva en América del Sur.
5. Guerra psicológica y operación de demonización
La base de legitimidad de la operación ha sido construida mediante tácticas de "demonización" preparadas durante mucho tiempo por la CIA y los aparatos de propaganda estadounidenses. Al igual que en los casos de Sadam y Gadafi, el gobierno de Maduro ha sido presentado ante la opinión pública mundial como un "régimen que debe ser desacreditado", intentando así presentar el ataque militar bajo la máscara de una "intervención democrática".
En conclusión: el ataque del 3 de enero de 2026 no es solo una operación de cambio de gobierno; es un movimiento para confiscar recursos de materias primas, proteger la hegemonía y restablecer el orden de explotación imperialista en la región.