Escribe el abogado Onur Şahin
Escribe el abogado Onur Şahin...
12punto
En sociedades que poseen fallas económicas, sociales, religiosas, demográficas y étnicas, los elementos más importantes que impiden que estas fallas se fracturen son el derecho y la conciencia de un estado-nación laico y contemporáneo.
Los terremotos sociales, por otro lado, se previenen mediante reacciones comunes y democráticas que surgen contra el endurecimiento de las condiciones de vida, exigiendo responsabilidades a los gobernantes.
DISCRIMINACIÓN SOCIAL E INTEGRIDAD NACIONAL
"Nuestras diferencias son nuestra riqueza": debilitar el derecho y la conciencia nacional con discursos como este prepara el terreno para discriminaciones arbitrarias, clientelistas y tiránicas, y corrompe la estructura social.
Profundizar las diferencias para convertirlas en conflictos entre grupos o en terrorismo de Estado sabotea la armonía y alimenta las desigualdades; esta situación es un fiasco para la sociedad.
Lo que se necesita es una revisión contemporánea donde toda la sociedad se encuentre en un denominador común. Esta revisión debe basarse en la justicia en la distribución de la riqueza y los ingresos, el estado de derecho y el acervo histórico-cultural. En este proceso, instituciones como la justicia, la política exterior y la seguridad nacional deben abordarse con un enfoque integral. Contra la pobreza, la ilegalidad, la inseguridad y la injusticia; debemos perseguir nuestros intereses y sueños comunes a favor de la prosperidad, la transparencia, la equidad y la igualdad. No nuestras divisiones, ni nuestras demandas enfermizas que demonizan al otro y buscan liquidar a la nación o al Estado.
LA TÁCTICA DE LOS GOBIERNOS FRACASADOS
En países subdesarrollados como el nuestro, el método más común al que recurren los gobiernos fracasados para mantenerse en pie es dividir a la sociedad en campos enemigos creando privilegios.
No importa cuán fracasado seas en la economía, en la seguridad interna y externa o en el índice de felicidad; si te apoyas en ciertos sectores en contra del interés general de la sociedad y demonizas a una gran parte de ella, puedes mantener tu orden. Si movilizas a quienes se benefician del poder con discursos como "Sí, la economía está mal y hay corrupción, pero si vinieran los otros sería peor. Ellos son enemigos de nuestra religión, ellos son traidores", una base cegada por el odio y la irracionalidad seguirá apoyándote incluso si se empobrece. Porque en su subconsciente ven la desigualdad y piensan que, en caso de un cambio de gobierno, se les pedirán cuentas. Es más, con décadas de sugestión ideológica sistemática, se han identificado con un gobierno bajo un liderazgo de culto.
EL ROL DE LA OPOSICIÓN
En una situación donde las armas no son iguales y las instituciones públicas se han convertido por completo en una herramienta de presión del gobierno, lo que la oposición debe hacer es claro:
Representar valores comunes y razonables: No basarse en masas fundamentadas en divisiones étnicas o religiosas, sino fortalecerse en valores contemporáneos, legítimos y nacionales; reivindicar las virtudes que han transformado y levantado a la sociedad incluso bajo ocupación. Sin comprometer principios probados en la historia como el nacionalismo, el laicismo y la economía de desarrollo planificado, debe aplicar solo estas normas superiores y públicas contra las presiones y manipulaciones.
Usar la retórica correcta: Mientras se apunta a los puntos más débiles y podridos del gobierno, es necesario dirigirse con un estilo correcto contra los condicionamientos retrógrados y vergonzosos del sector más corrupto que mantiene al gobierno en pie. También debe considerar a este sector en los denominadores comunes, evaluando cada discurso y acción desde la perspectiva de ese sector, tratando de llevarlo, aunque no sea a ganar, al menos a un silencio pasivo o a una aprobación tácita.
En conclusión, el secreto está en dirigirse a las personas lógicas y honestas. Excepto a aquellas personas que han cometido crímenes de lesa humanidad abiertamente y cuya condición de enemigos de la sociedad ha sido probada en flagrante, no se debe utilizar ninguna condena severa o discurso de odio contra ningún sector que piense de manera diferente o equivocada.