Política de vallas publicitarias: La victoria de la imagen sobre la verdad
En Turquía, la política ya no compite mediante la gestión, sino a través de carteles. La polémica en torno al eslogan "Si alguien lo hace, lo hace el Partido AK" en Estambul ha puesto de manifiesto, una vez más, el nuevo enfoque propagandístico donde la percepción prevalece sobre el servicio público.
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Análisis de 12punto
En la política turca, la propaganda se realiza desde hace mucho tiempo no solo con palabras, sino también con imágenes. Las calles, plazas, puentes y pasos elevados ya no son solo canales de comunicación, sino "escaparates políticos" directos. El último ejemplo de esta situación se ha vivido en Estambul. Años después de los carteles de "Gracias Estambul", que presentaban al municipio metropolitano de Estambul (İBB), perdido en las elecciones de 2019, como si hubiera sido ganado, una escena similar se repite ahora en las vallas publicitarias de la parada de metrobús de İncirli.
En un paso elevado construido con los propios recursos del İBB, se colocó el eslogan "Si alguien lo hace, lo hace el Partido AK" por parte de administradores vinculados al gobierno central. El eslogan es una de las marcas más conocidas del poder desde hace años; sin embargo, esta vez ha sido pegado como una "etiqueta" sobre un servicio municipal.
Este panorama es un resumen del punto al que ha llegado la política en Turquía:
Ya no es importante quién realiza un servicio, sino quién se lo "atribuye". No es la realidad en sí misma la que hace ganar, sino su percepción.
Sin embargo, el ejemplo de Estambul ha demostrado repetidamente que el pueblo puede desbaratar este tipo de "ilusiones visuales" en las urnas. Porque la ciudad sabe quién hace qué y quién simplemente escribe su nombre en el cartel.
Este tipo de reflejos propagandísticos reflejan una forma de comunicación política que el poder ha convertido en hábito: apropiarse de la imagen en lugar de producir la realidad. Este enfoque también ha transformado la cultura de hacer política. La carrera por el servicio ha dejado paso a la "carrera de carteles"; la "imagen" se ha antepuesto a la ejecución.
Hoy en día, la política en Turquía se encuentra, por un lado, en medio de una gran destrucción. La memoria institucional, la ética política y el sentido de responsabilidad hacia el público se están erosionando gradualmente. Aunque se intente ensombrecer la voluntad del pueblo, a veces en vallas publicitarias y otras veces en las pantallas, el resultado no cambia: la realidad, al final, es más grande que el cartel.