Tansu Özcan escribe: La otra cara de la moneda: La economía de los rumores
Tansu Özcan, presidente de la Agencia de Planificación de Muğla, en su artículo titulado "La otra cara de la moneda: La economía de los rumores", afirmó: "Las revelaciones no solo exponen la violencia, sino también la mentalidad hipócrita que ensombrece el trabajo de las mujeres en la vida profesional. Debemos hablar del mismo sistema que ignora cuando se guarda silencio y que, cuando una mujer asciende, la declara 'en deuda'".
12punto
Tansu Özcan, presidente de la Agencia de Planificación de Muğla
La voz alzada por el movimiento de revelaciones en las últimas semanas no solo nos recuerda la realidad del acoso, sino también la actitud hipócrita que se adopta contra la existencia de las mujeres en todos los ámbitos de la vida. Este panorama exige llevar el debate más allá: ya no podemos posponer decir clara y rotundamente que "los rumores con connotaciones sexuales también son acoso".
Porque lo que se cuenta no son solo historias individuales. Estas historias ponen ante nosotros la mentalidad de la sociedad tal como es. Por un lado, existe la misma mentalidad que tolera el abuso de poder contra las mujeres, normalizándolo mediante el silencio; por otro, la que vincula el esfuerzo, el talento y la lucha de las mujeres exitosas a "relaciones de poder" para ensombrecerlas.
Esta hipocresía se encuentra en un terreno común que desvaloriza a la mujer en cualquier situación. Cuando guarda silencio, aumenta el abuso; cuando toma la palabra, menosprecia su éxito y la declara "en deuda por algo". Ambos extremos sirven al mismo propósito: la retirada de la mujer de la vida pública y económica.
La misma hipocresía transforma también el mundo corporativo. El panorama que surge es una masa de "adultos" que no saben cuándo hablar y cuándo callar. Es una hipocresía cultural que permanece en silencio ante el acoso, la violencia y las amenazas, pero que convierte los susurros en una avalancha, como un copo de nieve que rueda.
Al igual que el silencio normaliza la violencia, el rumor socava el éxito. Ambos desvalorizan el trabajo de la mujer. Es precisamente por eso que cada declaración de las mujeres no es solo una confesión personal, sino una revelación del sistema.
Cada palabra engendra otra. Eso es lo que convierte la declaración de las mujeres en una "cadena de valentía". Porque el acoso y el rumor son caras diferentes del mismo sistema. Cada susurro sobre la existencia de la mujer en el espacio público, aunque parezca un chisme individual, es en realidad un mecanismo sexista.
Por lo tanto, esta cadena expone no solo la violencia, sino también la hipocresía que menosprecia la existencia de la mujer. El acoso es el último eslabón de la desconexión entre los eslóganes y la acción real. Cada éxito minimizado por rumores, cada mujer silenciada por la violencia, está dentro del mismo círculo.
Este círculo se dibuja de dos maneras. Ambas sirven a la psicología de la deuda y al régimen del silencio. La primera es el tokenismo: en áreas donde las mujeres son pocas en número, su visibilidad es alta, pero el sistema está construido sobre la fragilidad de esta visibilidad. La mujer es vista como representante de todas las mujeres, encasillada en roles estereotipados, y su éxito se atribuye a su "posición especial".
La segunda es la economía de los rumores. Las insinuaciones sexuales como "ascendió porque tenía buenos contactos" ensombrecen el esfuerzo. Este patrón bloquea el camino de las mujeres no solo en Turquía, sino en todo el mundo. En el caso Parker, visto en EE. UU., se dictaminó que este tipo de rumores constituyen discriminación basada en el género. Esta sentencia sentó un precedente que mostró al mundo entero que el asunto no es un chisme personal, sino la forma más común y destructiva de sexismo institucional.
Mientras las mujeres cuentan sus historias una tras otra, la multitud que añade esto a sus relatos como la 'narrativa' del día, se dibuja a sí misma una imagen de "solidaridad" en estos días. No olvidemos que el acoso es el último eslabón de este sistema en el que se considera a la mujer como deudora. Si somos sinceros al cuestionar el sistema que permite al perpetrador encontrar valentía, no podemos posponer más el mirarnos a nosotros mismos.
La existencia de las mujeres se vincula a un solo eje de poder: ¡ellas mismas! Las revelaciones que no cesan hoy son, en realidad, un llamado que invita a todos a mirarse a sí mismos. ¿A quién has alentado hasta hoy?