Advertencia de expertos sobre el uso de inteligencia artificial en niños: la exposición incontrolada a pantallas en edades tempranas puede afectar el desarrollo

La psiquiatra Sema Bayçin señala que la inteligencia artificial puede generar efectos distintos en los niños según su edad y destaca la importancia de la orientación parental.

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A medida que las aplicaciones basadas en inteligencia artificial, los asistentes inteligentes y los sistemas de chat se vuelven más visibles en la vida cotidiana de los niños, los expertos advierten sobre los riesgos para el desarrollo que conlleva un uso incontrolado, especialmente en edades tempranas. La Dra. Sema Bayçin, psiquiatra del Centro Médico Quirúrgico Balçova del Grupo de Salud Batıgöz, señaló que la inteligencia artificial puede generar efectos diferentes según la edad y el nivel de desarrollo de los niños.

Según Bayçin, el enfoque de las familias hacia la tecnología no debe ser totalmente prohibitivo, sino consciente y orientado. Tras subrayar que el contacto de los niños con herramientas digitales es inevitable en las condiciones actuales, Bayçin afirmó que, además de la duración, se debe tener en cuenta la etapa de desarrollo en la que se encuentra el niño al utilizar pantallas e inteligencia artificial.

En la primera infancia, la fuente de aprendizaje más importante para los niños son las experiencias de la vida real. Jugar, comunicarse con sus compañeros, pasar tiempo con los miembros de la familia y explorar el entorno constituyen los pilares fundamentales del desarrollo social, emocional y cognitivo.

— Dra. Sema Bayçin

En los primeros años de vida, los niños conocen su entorno tocando, jugando e interactuando con las personas. En este periodo, el aumento del tiempo dedicado a pantallas o aplicaciones basadas en inteligencia artificial puede reducir el tiempo destinado a la comunicación cara a cara, al juego libre y a las experiencias sociales. Bayçin informó que los estudios científicos indican que la exposición intensa a las pantallas, especialmente en la primera infancia, podría estar relacionada con la atención, la memoria de trabajo y las habilidades académicas en años posteriores.

LOS RIESGOS VARÍAN SEGÚN LA EDAD

En la etapa preescolar, especialmente entre los 2 y 6 años, dado que la capacidad de los niños para distinguir conceptos abstractos de los concretos aún no está completamente desarrollada, los sistemas de comandos de voz o los juguetes con inteligencia artificial que hablan pueden percibirse como seres "vivos". Según los expertos, las interacciones digitales centradas en comandos también pueden afectar negativamente el aprendizaje de habilidades sociales como la cortesía, el respeto a los turnos y la empatía en las relaciones con sus compañeros.

En la etapa de educación primaria, el riesgo surge más en torno a la percepción de la información correcta y la productividad. Los niños pueden aceptar las respuestas ofrecidas por la inteligencia artificial como verdades absolutas y pueden tener dificultades para distinguir entre información errónea e información fiable. El uso frecuente de contenidos prefabricados puede pasivizar habilidades como la resolución de problemas, la creación de juegos propios y la productividad mental.

En la adolescencia, el uso prolongado e incontrolado de aplicaciones de chat basadas en inteligencia artificial puede llevar a algunos jóvenes a preferir interacciones digitales que ofrecen aprobación constante en lugar de relaciones sociales reales. Bayçin también señaló que el uso inconsciente de herramientas asistidas por inteligencia artificial en tareas y proyectos puede limitar las habilidades de investigación, análisis, verificación de fuentes y pensamiento crítico.

Las imágenes generadas por inteligencia artificial y los contenidos manipulados también destacan como un tema de riesgo independiente para los adolescentes. Los filtros poco realistas y las ediciones visuales pueden afectar la percepción corporal; el uso de estos contenidos con fines de ciberacoso es una de las áreas que las familias y los educadores deben vigilar con atención.

Bayçin enfatizó que la inteligencia artificial no debe verse como algo totalmente dañino ni totalmente beneficioso. Cuando se utiliza de forma adecuada a la edad, con un equilibrio en el tiempo y bajo la guía de los padres, la inteligencia artificial puede ser una herramienta de apoyo para el aprendizaje de idiomas extranjeros, la investigación, las habilidades de programación y el acceso a contenidos educativos. Sin embargo, según los expertos, el criterio fundamental es que la inteligencia artificial no se convierta en un sistema que piense y produzca en lugar del niño.

La inteligencia artificial y las herramientas digitales no deben reemplazar el juego, las relaciones sociales reales, la comunicación familiar y las experiencias de aprendizaje productivas. Que las familias establezcan una comunicación abierta con sus hijos, definan límites conjuntos para el uso de la tecnología y doten a los niños de las habilidades para utilizar el mundo digital de forma segura será un enfoque importante para un desarrollo saludable.

— Dra. Sema Bayçin