Atención al riesgo de coágulos en el calor de agosto: Medidas vitales de un experto
Según los expertos, el calor extremo, la deshidratación y el sedentarismo pueden aumentar el riesgo de coágulos. Beber mucha agua, mantenerse en movimiento y vigilar los síntomas tempranos son pasos críticos.
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El clima cálido, que intensifica sus efectos durante el mes de agosto, puede afectar no solo la comodidad de la vida diaria, sino también la salud vascular. El Dr. Hidayet Demir, especialista del Departamento de Cirugía Cardiovascular del Hospital Memorial Göztepe, señaló que la pérdida de líquidos por la sudoración excesiva, el sedentarismo prolongado y la ralentización de la circulación pueden aumentar la probabilidad de formación de coágulos, especialmente en personas dentro de grupos de riesgo.
Un coágulo se define como la coagulación anormal de la sangre dentro de un vaso sanguíneo, lo que provoca una obstrucción parcial o total. Esta afección, que se observa con mayor frecuencia en las venas profundas de las piernas, se denomina "trombosis venosa profunda". Uno de los riesgos más graves es que el coágulo se desprenda, llegue a los pulmones y provoque una embolia pulmonar. Dependiendo del vaso afectado, los coágulos también pueden derivar en consecuencias graves como accidentes cerebrovasculares o infartos de miocardio.
En climas cálidos, la mayor pérdida de líquidos del cuerpo a través del sudor puede provocar que la sangre se espese si no se consume suficiente agua. La dilatación de los vasos sanguíneos debido al calor y la acumulación de sangre, especialmente en las venas de las piernas, también pueden ralentizar la circulación. Permanecer en la misma posición durante mucho tiempo reduce el efecto de bombeo natural de los músculos de la pantorrilla que transportan la sangre al corazón, lo que aumenta el riesgo.
RECOMENDACIONES PARA REDUCIR EL RIESGO DE COÁGULOS
Según el Dr. Demir, las medidas sencillas que se pueden aplicar en la vida cotidiana son fundamentales para reducir el riesgo de coágulos. Especialmente en los meses de verano, beber agua sin esperar a tener sed, caminar con regularidad y evitar el sedentarismo prolongado son pasos básicos de prevención.
- - Beba agua regularmente durante el día; no descuide la reposición de líquidos en climas cálidos.
- - Si trabaja sentado, asegúrese de levantarse y moverse brevemente cada hora.
- - Camine todos los días y evite permanecer en la misma posición durante mucho tiempo.
- - En viajes en avión, autobús o automóvil que superen las cuatro horas, levántese y camine cada 1 o 2 horas, o realice ejercicios de tobillo.
- - Consuma mucha agua en viajes largos y elija ropa cómoda que no dificulte la circulación.
- - Mantenga un peso saludable, evite el tabaco y no descuide los controles de sus enfermedades crónicas.
- - Si ha tenido coágulos anteriormente o se encuentra en un grupo de alto riesgo, realice sus controles médicos con regularidad.
- - Utilice tratamientos anticoagulantes o medias de compresión solo bajo recomendación médica.
Las personas que han tenido coágulos anteriormente, los mayores de 60 años, los pacientes con cáncer, quienes se han sometido a cirugías mayores, los pacientes encamados durante mucho tiempo, las mujeres embarazadas y en periodo de posparto deben ser más cuidadosos. La obesidad, el tabaquismo, la diabetes, la insuficiencia cardíaca y los trastornos genéticos de la coagulación también se señalan como factores que aumentan el riesgo.
La hinchazón, el dolor, el aumento de temperatura y el enrojecimiento en una sola pierna pueden ser síntomas importantes de trombosis venosa profunda. La dificultad respiratoria de inicio súbito, el dolor torácico, las palpitaciones y la tos con sangre son síntomas de emergencia que pueden aparecer si el coágulo llega a los pulmones. Si aparecen estas molestias, es necesario acudir al centro de salud más cercano sin perder tiempo.
Los expertos subrayan que, si se detecta a tiempo y se trata adecuadamente, el coágulo puede controlarse en gran medida. El consumo suficiente de líquidos en verano, el movimiento regular y tomar en serio los síntomas de riesgo juegan un papel crítico en la prevención de consecuencias vitales como la embolia pulmonar, el accidente cerebrovascular y el infarto de miocardio.