Expertos advierten sobre el pollo: ¡Si no se tiene cuidado, puede ser tóxico!

La carne de pollo, muy común en los hogares, puede provocar graves intoxicaciones alimentarias debido a condiciones inadecuadas de almacenamiento y preparación. Los expertos subrayan la importancia de prestar especial atención a la higiene y al control de frescura antes de su consumo.

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Aunque la carne de pollo es una fuente de proteínas presente en la mayoría de las mesas, si se almacena incorrectamente, permite la rápida proliferación de bacterias dañinas. Especialmente cuando se ignoran el tiempo y las condiciones de almacenamiento del pollo crudo, pueden surgir consecuencias que amenazan la salud humana.

Los expertos en seguridad alimentaria señalan que el pollo crudo debe conservarse en el refrigerador durante un máximo de 1 a 2 días. Se recuerda que este periodo puede variar según la frescura del producto en el momento de la compra.

Al almacenar pollo crudo, la temperatura del refrigerador es fundamental. Si la temperatura supera los 4 grados, comienzan a reproducirse muchas bacterias dañinas, principalmente la salmonela. Por esta razón, el pollo debe mantenerse en un ambiente lo suficientemente frío dentro del refrigerador; de lo contrario, incluso si no muestra signos externos de deterioro, el pollo puede desarrollar bacterias internamente y volverse insalubre.

Se indica que, tras retirar el pollo de su envase original, debe guardarse en recipientes herméticos. El pollo envuelto en film transparente o dejado al descubierto puede echarse a perder rápidamente y transferir bacterias a otros alimentos cercanos. Además, el cuchillo y la tabla de cortar utilizados para el pollo crudo no deben entrar en contacto con ningún otro alimento. Este tipo de descuido aumenta el riesgo de contaminación cruzada en la cocina.

También es importante verificar la frescura del pollo antes de cocinarlo. Signos como el cambio de color hacia tonos grisáceos, un olor fuerte y desagradable, o una textura pegajosa se consideran señales de deterioro. Los expertos advierten que dicho pollo no debe consumirse bajo ninguna circunstancia, ya que, de lo contrario, podrían producirse intoxicaciones alimentarias.

Se sabe que el pollo crudo puede conservarse congelado durante varios meses. Sin embargo, no se recomienda en absoluto volver a congelar el pollo una vez descongelado, ya que esto acelera la formación de bacterias y pone en riesgo la seguridad del alimento.

Para un consumo de pollo saludable y seguro en el hogar, se recuerda una vez más la importancia de seguir estrictamente las normas de higiene durante las etapas de almacenamiento y preparación.