¿Por qué no podemos dormir la primera noche en un lugar extraño? Los científicos analizan el estado de alerta del cerebro
Se señala que el insomnio que se experimenta la primera noche durante un viaje está relacionado con el hecho de que el cerebro permanece en alerta ante posibles peligros en un entorno desconocido.
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No poder conciliar el sueño durante las primeras noches de vacaciones, viajes de negocios o visitas es una situación familiar para muchas personas. Según las investigaciones, este problema no se explica únicamente por la incomodidad de la cama o la alteración de los hábitos; el hecho de que el cerebro permanezca más atento a los peligros en un entorno desconocido también juega un papel determinante.
El fenómeno, conocido en la literatura médica como el "Efecto de la Primera Noche", se asocia con la dificultad del cerebro para entrar en modo de descanso total al dormir en un lugar nuevo. Según informa AP, los datos neurológicos evaluados por expertos de la Universidad de Friburgo y la Universidad de Pittsburgh muestran que los entornos desconocidos generan una especie de estado de alerta en el cerebro.
¿POR QUÉ EL CEREBRO PERMANECE EN ALERTA?
Los hallazgos clínicos y los registros de EEG indican que, al dormir en un lugar nuevo, el lóbulo frontal, una de las regiones conectadas con el sueño profundo, puede permanecer más activo de lo normal. Por esta razón, la persona puede despertarse con más frecuencia, tener dificultades para conciliar el sueño y le puede costar más entrar en la fase profunda del sueño, considerada reparadora.
En las investigaciones se indica que las personas pueden dormir un promedio de 20 a 30 minutos menos en un entorno nuevo. El profesor de psiquiatría Dr. Ahmad Mayeli compara este mecanismo con el comportamiento defensivo de los mamíferos marinos. Al igual que los delfines duermen manteniendo una mitad de su cerebro despierta frente a los depredadores, se afirma que el cerebro humano también puede impedir una relajación a plena capacidad ante posibles riesgos en un entorno extraño.
Los expertos también subrayan que el efecto de la primera noche no se observa con la misma intensidad en todas las personas. Según las evaluaciones contenidas en las fuentes, mientras que los adultos jóvenes pueden verse menos afectados por esta situación, el proceso de adaptación a un nuevo entorno puede sentirse de manera más pronunciada en niños, adolescentes y ancianos.
Al estado de alerta biológico pueden sumarse factores psicológicos. El pensamiento de "esta noche tampoco podré dormir" puede dificultar aún más la conciliación del sueño. Dar vueltas en la cama durante mucho tiempo, mirar constantemente el reloj o pensar en el programa del día siguiente puede aumentar los niveles de estrés y fortalecer las señales de vigilia.
¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA REDUCIR EL EFECTO DE LA PRIMERA NOCHE?
Las recomendaciones de los expertos se centran en lograr que el cerebro perciba el nuevo entorno como más seguro y familiar. Llevar objetos personales al viaje, como la almohada utilizada en casa, una manta pequeña o un aroma familiar, puede ayudar en este sentido.
En lugar de intentar dormir nada más entrar en la habitación, leer un libro durante un corto tiempo en la cama o aplicar una rutina relajante también puede facilitar la adaptación al entorno. Además, se recomienda mantener la habitación oscura y fresca, reducir el uso de pantallas antes de dormir y evitar actividades que generen estrés cerca de la hora de acostarse.
Si al día siguiente hay una reunión importante, un examen o un programa intenso, los expertos recomiendan realizar el viaje, si es posible, un día antes. De esta manera, el cuerpo y el cerebro pueden encontrar más tiempo para adaptarse al nuevo lugar.