¿Crujirse los dedos provoca artrosis? El resultado que señala un experimento de 60 años

El sonido de chasquido que proviene de las articulaciones suele explicarse por burbujas de gas. El experimento de 60 años de Donald Unger debilita la afirmación de que causa artrosis.

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La creencia generalizada de que crujirse los dedos provocará artrosis en la vejez es uno de los temas de salud que ha generado curiosidad durante mucho tiempo. Uno de los ejemplos más citados sobre si este hábito daña las articulaciones es la observación a largo plazo que el doctor Donald Unger realizó sobre sí mismo.

Unger se crujió las articulaciones de una mano regularmente durante 60 años para entender si crujirse los dedos causaba artritis. Al final de esta larga observación, se informó que no se desarrolló artritis en dicha mano. Según la información disponible en la fuente, este resultado ha sido respaldado por otros estudios.

¿POR QUÉ SE PRODUCE EL SONIDO DE CHASQUIDO?

En la base del sonido de chasquido en las articulaciones de los dedos se encuentra el líquido sinovial presente en el espacio articular. Este líquido, que facilita el movimiento de las articulaciones, contiene gases disueltos; el dióxido de carbono constituye una parte importante de estos gases.

Cuando se tira del dedo o se amplía el espacio articular, la presión cambia. Con este cambio, los gases dentro del líquido forman burbujas y el colapso parcial de estas burbujas provoca el sonido de chasquido que se escucha. Dado que las burbujas deben disiparse para que la misma articulación vuelva a crujir, generalmente es necesario esperar un tiempo; se indica que este periodo es de aproximadamente 20 minutos.

Este sonido se evalúa de manera diferente a algunos crujidos que se escuchan en otras partes del cuerpo con movimientos repentinos. Por ejemplo, los sonidos que se escuchan al levantarse rápidamente o durante ciertos movimientos articulares pueden estar relacionados con el deslizamiento de los tendones sobre los huesos.

La información actual no muestra que crujirse los dedos por sí solo provoque artrosis. Sin embargo, se advierte que si el hábito se repite de forma brusca, incorrecta o muy frecuente, las articulaciones y los tejidos circundantes podrían verse forzados. Si hay dolor, hinchazón, limitación del movimiento o molestias evidentes, es necesario consultar a un especialista.