Investigación japonesa: Ascender de clase social reduce el riesgo de demencia

Según un estudio, mejorar la posición social en la sociedad reduce el riesgo de demencia de una persona en un 40 por ciento.

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Según una investigación realizada en Japón, el mayor efecto protector contra la demencia se observó en personas que nacieron en hogares de bajos ingresos y con poco apoyo social, pero que lograron acumular riqueza y estatus social a lo largo de sus vidas.

Por el contrario, aquellos que permanecieron atrapados en los peldaños inferiores de la escala socioeconómica, los que descendieron desde una posición más alta y los que se mantuvieron en la clase media, mostraron una mayor probabilidad de desarrollar demencia.

En un artículo publicado en la revista Journal of the American Medical Association Network Open, los científicos sugieren que ascender de clase social podría hacer que el cerebro sea más resistente al estrés, el cual se considera un factor de riesgo importante para la demencia.

La razón de esto podría ser que las situaciones estresantes exigen que la persona aprenda más, lo que a su vez ejercita el cerebro, fortaleciéndolo y haciéndolo más resistente a los cambios que ocurren con el envejecimiento. 

El autor principal, Hiroyasu Iso, epidemiólogo y director del Instituto de Investigación de Políticas de Salud Global (iGHP), señaló que los científicos saben desde hace mucho tiempo que cuanto más apoyo social tiene una persona, menor es la probabilidad de desarrollar demencia. 

Por ejemplo, un estudio realizado en Francia demostró que las personas que permanecen solas en la vejez tienen un 30 por ciento más de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con aquellas que tienen una vida social rica.

SE CONSIDERARON TODOS LOS DATOS

El estudio del Dr. Iso utilizó datos obtenidos del Estudio de Evaluación Gerontológica de Japón (JAGES), que monitoreó las condiciones de vida de aproximadamente 200 mil personas de 65 años o más en Japón entre 2010 y 2016, con el objetivo de determinar qué factores les ayudan a vivir de manera más saludable y prolongada. 

Clasificaron a las personas en diferentes categorías según sus ingresos promedio, niveles educativos y su vida social declarada. El ingreso más bajo fue de un promedio de 7.217 dólares o menos al año, mientras que el ingreso más alto fue de 38.690 dólares.

Las personas situadas en los rangos inferiores solían ser más débiles, tenían más probabilidades de vivir solas y de sufrir enfermedades mentales, y era menos probable que tuvieran estudios de posgrado. 

También se determinó que tenían menos apoyo social en el hogar, menos amigos cercanos en las cercanías y una mayor probabilidad de vivir en zonas rurales.

En los grupos socioeconómicos más altos se encontraban personas más educadas, con mayor probabilidad de hacer ejercicio y socializar, y que vivían en áreas más urbanas. Además, informaron sentir que recibían apoyo social en casa y que tenían amigos cercanos.