¿Es el miedo al conflicto la razón principal detrás de quienes prefieren guardar silencio?
Aunque se suele pensar que las personas que no alzan la voz en los momentos de debate de la vida cotidiana son más controladas y serenas, un estudio reciente de investigadores de la Columbia Business School reveló que, detrás de este comportamiento, el miedo al conflicto desempeña un papel mayor que la falta de confianza en uno mismo. Los hallazgos de los científicos fueron publicados en la revista Scientific Reports.
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En una investigación exhaustiva realizada en los Estados Unidos, se determinó que las personas tienden a retraerse, especialmente en entornos donde la distinción entre ganador y perdedor es clara. Los expertos denominan a esta tendencia "evitación de situaciones de suma cero". Según el estudio, muchas personas prefieren mantenerse alejadas de la competencia incluso en entornos competitivos que podrían beneficiar sus propios intereses.
En el estudio se utilizaron diferentes escenarios, desde negociaciones salariales y solicitudes de empleo hasta evaluaciones de desempeño y juegos con premios en efectivo. El resultado común que llamó la atención en un total de 13 experimentos fue que la mayoría de las personas evitaban la competencia directa, incluso cuando la probabilidad de obtener una ventaja era alta.
En un experimento con premios en dinero real, se ofreció a los participantes una lotería arriesgada pero con una recompensa alta frente a una opción menos conflictiva. Aunque con el paso del tiempo la opción competitiva se volvió un 40% más ventajosa, el 89% de los participantes no eligió la opción que implicaba conflicto.
En otro experimento realizado con estudiantes de MBA, se detectó que, en entornos donde los empleados eran comparados entre sí, quienes solicitaban empleo pedían un salario promedio un 14% más alto. En la base de este comportamiento, más que la presión por el desempeño, se encuentra la preocupación por posibles conflictos laborales.
LA BASE DEL MIEDO AL CONFLICTO PODRÍA REMONTARSE A LA INFANCIA
Los investigadores enfatizaron que la tendencia a guardar silencio no está relacionada únicamente con el carácter, sino que las experiencias negativas vividas durante la infancia pueden llevar a que este comportamiento se vuelva permanente. Se señaló que, especialmente aquellos que crecieron en entornos familiares o escolares donde expresar una opinión o debatir generaba consecuencias negativas, pueden mantener este hábito.
Otro hallazgo interesante fue que, cuando se les decía a los participantes que el conflicto es natural y aceptable, se acercaban con mayor disposición a situaciones competitivas en las que antes se habían retraído. Según los expertos, esto refuerza la idea de que la principal preocupación de muchas personas no es competir, sino la presión social que conlleva un entorno de conflicto.