La dislexia no solo afecta a la lectura y la escritura, sino a todos los aspectos de la vida

La dislexia, conocida en la sociedad como una dificultad para leer y escribir, se presenta como una diferencia neurodesarrolladora que también moldea el desarrollo mental, emocional y social del individuo. Esta diferencia, que afecta no solo al rendimiento académico sino a todos los aspectos de la vida, puede derivar en problemas como ansiedad, pérdida de autoestima y depresión, especialmente en la edad adulta, si no se tiene en cuenta.

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La dislexia se manifiesta como una dificultad que experimentan los individuos en habilidades lingüísticas como la lectura, la escritura y el deletreo, independientemente de su nivel de inteligencia. Esta diferencia neurodesarrolladora, que también puede observarse en personas con una inteligencia normal o superior, puede afectar negativamente muchas áreas de la vida del individuo si no se proporciona el apoyo adecuado.

Mientras que en el entorno escolar esta condición se manifiesta con problemas como una lectura más lenta en comparación con los compañeros, la confusión de palabras o errores ortográficos, en la edad adulta se hace notar de diferentes maneras, especialmente en la vida laboral y en las relaciones sociales.

Comprender correctamente la situación y apoyar a los individuos con la educación adecuada es de vital importancia para prevenir problemas de salud mental, mientras que ignorar la situación puede conducir a resultados como la depresión y la ansiedad.

PUEDE DESENCADENAR ANSIEDAD Y DEPRESIÓN EN LA ADOLESCENCIA

Günet Eroğlu, CEO de Auto Train Brain, quien señala que el cerebro atraviesa un proceso de reestructuración en la adolescencia, especialmente en ciertas regiones, afirmó: 'El cerebro pasa por un proceso de desarrollo natural llamado adelgazamiento cortical (cortical thinning) durante este periodo. Sin embargo, en los individuos con dislexia, estas regiones cerebrales críticas ya tienen una estructura neurodesarrolladora diferente. Estas diferencias estructurales afectan directamente las habilidades del individuo para lidiar con el estrés, gestionar situaciones de rechazo social y la flexibilidad emocional. Especialmente cuando se combina con presiones intensas como la presión de los exámenes que aumenta alrededor de los 17 años, la búsqueda de identidad y las comparaciones sociales, esta base neurobiológica puede conducir a cuadros clínicos como la ansiedad y la depresión'.

LA DISLEXIA PUEDE APARECER EN EDADES MÁS TARDÍAS

Eroğlu, quien enfatizó que la dislexia a veces no se detecta a una edad temprana con el apoyo de la escuela y las familias, continuó sus palabras de la siguiente manera: 'Pero a medida que pasa el tiempo, especialmente hacia el final de los años de secundaria, puede manifestarse a medida que aumenta la carga académica. La disminución del éxito a medida que aumenta el esfuerzo mental puede provocar en el individuo una sensación crónica de fracaso, baja autoestima, trastornos de ansiedad y síntomas depresivos. Por esta razón, las familias tienen una gran responsabilidad. En primer lugar, deben ver esta situación no como una enfermedad, sino como una diferencia, y apoyar al individuo con soluciones contra la dificultad de aprendizaje.

El adelgazamiento cortical observado en individuos con dislexia no es un muro que bloquea el potencial, sino una diferencia neurobiológica que puede superarse con la intervención adecuada. Sin embargo, la falta de apoyo en el periodo posterior a la adolescencia puede tener consecuencias emocionales graves. En este contexto, el método de neurofeedback, que permite al individuo seguir sus propias ondas cerebrales en tiempo real y aprender a regularlas en la dirección deseada, ofrece una solución importante. Gracias a esta aplicación, se logran mejoras permanentes utilizando la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para reestructurarse y establecer nuevas conexiones neuronales'.