Las largas jornadas laborales amenazan la salud cerebral
Una investigación realizada en Corea del Sur reveló que se producen cambios significativos en la estructura cerebral de las personas que trabajan más de 52 horas a la semana.
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Una investigación llevada a cabo por las universidades Chung-Ang y Yonsei de Corea del Sur ha demostrado que las largas jornadas laborales tienen efectos graves sobre el cerebro. En el estudio, publicado en la revista BMJ Occupational & Environmental Medicine, se analizaron las resonancias magnéticas cerebrales de 110 trabajadores de la salud. De estos participantes, 32 trabajaban más de 52 horas semanales y en este grupo se observó un 'aumento en el volumen de materia gris'. Estos cambios se concentraron en regiones cerebrales relacionadas con habilidades mentales importantes como el control emocional, la atención y la memoria.
Según un informe de 2021 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo, las largas jornadas laborales provocan más de 745 mil muertes al año y aumentan el riesgo de diabetes en las mujeres. Frank Pega, representante de la OMS, calificó esta nueva investigación como una 'evidencia biológica importante' y señaló que se deben tener más en cuenta los efectos a largo plazo del exceso de trabajo sobre la salud.
LOS CAMBIOS CEREBRALES PODRÍAN REVERTIRSE CON EL TIEMPO
El Dr. Joon Yul Choi, ingeniero biomédico y director de la investigación, afirmó que los cambios en la estructura cerebral pueden ser reversibles en algunos casos, aunque esto puede llevar tiempo. El Dr. Choi señaló que estos hallazgos demuestran que el exceso de trabajo no solo tiene efectos psicológicos, sino también biológicos.
En el estudio se detectó un aumento de volumen especialmente en las regiones del giro frontal medio y la ínsula. Estas áreas desempeñan un papel importante en funciones como el procesamiento del lenguaje, la autoconciencia y la percepción social. El estudio demuestra que las largas jornadas laborales no se limitan solo al cansancio y el estrés, sino que también pueden provocar cambios permanentes en la estructura cerebral.