El 'gusano del diablo' en las profundidades de la Tierra cambia lo que sabemos sobre los límites de la vida
El Halicephalobus mephisto, descubierto en minas de Sudáfrica, demuestra que existe vida compleja capaz de sobrevivir en las profundidades cálidas y oscuras.
Durante mucho tiempo se asumió que la vida terminaba muy por debajo de la superficie de la Tierra, en regiones donde la luz solar no llega y donde la temperatura y la presión aumentan. Sin embargo, un gusano redondo microscópico hallado en minas profundas de Sudáfrica ha sacudido fuertemente esta creencia.
La especie, conocida en el mundo científico como *Halicephalobus mephisto* y apodada como el “gusano del diablo”, fue descubierta en aguas subterráneas cálidas a aproximadamente 1,3 kilómetros de profundidad. Este ser vivo, del grosor de unos pocos cabellos, se posiciona casi como un gran depredador para su tamaño dentro del ecosistema subterráneo profundo formado por bacterias y otros microorganismos.
Antes de la década de 1980, muchos biólogos pensaban que la vida terminaba a poca distancia de la superficie del suelo. A partir de la década de 1990, el hallazgo de bacterias en pozos de perforación profundos y minas comenzó a cambiar esta visión. Sin embargo, el hecho de que un animal multicelular, es decir, un nematodo, pueda vivir en estas condiciones ha supuesto un punto de inflexión más impactante para la investigación de la biosfera profunda.
EL HALLAZGO INESPERADO EN LAS MINAS
El biólogo de gusanos Gaetan Borgonie, fundador de Extreme Life Isyensya en Bélgica, realizó muestreos en la mina de oro Beatrix en Sudáfrica en 2008 junto con investigadores que estudian formas de vida extremas. El equipo pasó por filtros, diseñados para capturar seres microscópicos, las muestras tomadas de los orificios que llegaban al agua a unos 37 grados de temperatura dentro de la roca.
Tras filtrar más de 6 mil litros de agua, los investigadores encontraron un solo gusano pequeño. Posteriormente, se examinaron cantidades mucho mayores de agua en otras minas; en algunas muestras también se detectaron diferentes especies de gusanos redondos, invertebrados, hongos y diversas formas de vida microscópica.
El individuo encontrado en la mina Beatrix estaba incompleto; su cola se había roto durante el filtrado. A pesar de ello, el descubrimiento tenía una gran importancia científica. La nueva especie fue denominada *Halicephalobus mephisto*. El individuo era hembra y partenogenético; es decir, podía reproducirse sin aparearse. Antes de morir, dejó ocho huevos viables.
El linaje proveniente de estos huevos fue estudiado posteriormente en el laboratorio del investigador genómico John Bracht en la American University de EE. UU. Cuando el gusano del diablo se crió en condiciones similares a las de otra especie de gusano redondo bien conocida, el *Caenorhabditis elegans*, las diferencias se hicieron evidentes.
El gusano del diablo mostraba una tendencia a adherirse a las superficies en lugar de nadar en el agua. Los científicos creen que esto podría ayudarle a sujetarse a las rocas y a las superficies de las grietas en el subsuelo. Una diferencia más notable surgió en la temperatura: esta especie, que se ralentiza a temperatura ambiente, se desarrolla y se multiplica rápidamente a unos 37 grados.
MECANISMO DE VIDA QUE FUNCIONA CON CALOR
Los análisis de ADN realizados por Bracht y su equipo en 2019 mostraron que el gusano del diablo posee una cantidad inusualmente alta de genes relacionados con las proteínas de choque térmico. Estas proteínas proporcionan protección contra el daño que las altas temperaturas pueden causar en las células y las proteínas.
En los estudios publicados en 2024, se puso bajo la lupa la molécula *citocromo oxidasa c*, importante para la producción de energía. Los experimentos revelaron que esta molécula funciona eficazmente en el gusano del diablo a altas temperaturas, mientras que a temperatura ambiente se desactiva y ralentiza la producción de energía. Esta situación se considera un mecanismo que podría explicar por qué el gusano se vuelve inactivo en condiciones frescas.
Los investigadores están estudiando si la capacidad de reproducción asexual de la especie también juega un papel en su adaptación a la vida subterránea profunda, ya que la probabilidad de que individuos de la misma especie se encuentren en sistemas de grietas y agua a kilómetros de profundidad puede ser baja. En un entorno así, poder reproducirse en solitario puede proporcionar una ventaja crítica para la continuación del linaje.
Todavía no se sabe con exactitud cómo llegaron estos seres vivos a tanta profundidad bajo tierra. Algunas investigaciones sugieren que los gusanos redondos podrían haber sido transportados a las profundidades desde entornos cercanos a la superficie a través del agua, y que los movimientos sísmicos podrían facilitar este proceso. Por el contrario, se cree que algunas bacterias han existido en la corteza terrestre durante mucho más tiempo.
Los estudios sobre la biosfera subterránea profunda hacen que las preguntas sobre los límites de la vida sean importantes no solo para la Tierra, sino también para otros planetas y lunas. Si los seres complejos pueden sobrevivir en grietas rocosas oscuras, cálidas y bajo presión, las estimaciones sobre los lugares donde la vida es posible también deben expandirse.
Por esta razón, la pregunta de la geomicrobióloga Karen Lloyd, de la Universidad del Sur de California, es crítica: “Si hay un gusano allí, ¿qué más nos estamos perdiendo?”
Fuente de la noticia: 12punto
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