La Comisión Europea impone a Google una multa de 890 millones de euros por la DMA
La Comisión ha sancionado a Google alegando que favorece sus propios servicios en las búsquedas y restringe a los desarrolladores de aplicaciones.
La Comisión Europea ha impuesto a Google una multa total de 890 millones de euros por infringir sus obligaciones en virtud de la Ley de Mercados Digitales (DMA). El centro de la decisión se basa en las acusaciones de que la empresa favorece sus propios servicios en los resultados de búsqueda y restringe a los desarrolladores de aplicaciones a la hora de informar a los usuarios sobre opciones alternativas.
La sanción, anunciada tras la investigación iniciada por la Comisión en marzo de 2024, se considera uno de los pasos más notables del nuevo régimen de competencia digital de la UE para las grandes empresas tecnológicas. La DMA tiene como objetivo limitar el poder de las plataformas que actúan como "guardianes de acceso" en los mercados digitales y crear condiciones más justas para los servicios competidores.

La parte de 460 millones de euros de la multa se basa en la evaluación de que Google favorece sistemáticamente sus propios servicios en su motor de búsqueda. Según la Comisión, la empresa hizo que servicios como Google Shopping, Google Hotels y Google Flights fueran más visibles en los resultados de búsqueda, mientras que situó a las plataformas competidoras en posiciones inferiores.
Este enfoque, conocido en el derecho de la competencia de la UE como "autopreferencia", ya había ocupado el centro de la agenda con el caso Google Shopping. En el expediente, cuya base se remonta a la investigación iniciada en 2010, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea confirmó el enfoque de la Comisión en 2024. La DMA, por su parte, trasladó este concepto directamente al marco legal, allanando el camino para una intervención más rápida en prácticas similares.
RESTRICCIONES A LOS DESARROLLADORES DE APLICACIONES
La parte restante de 430 millones de euros de la sanción está relacionada con las normas de Google para los desarrolladores de aplicaciones. La Comisión evaluó las quejas de que se impedía a los desarrolladores dirigir a los usuarios hacia ofertas más baratas o métodos de pago alternativos fuera del ecosistema de Google.
La decisión no se limita únicamente a la multa económica. La Comisión ha exigido a Google que ponga fin al incumplimiento, que trate a los servicios de terceros en condiciones no discriminatorias y que permita a los desarrolladores de aplicaciones comunicarse libremente con los usuarios.
Google dispone de 60 días para cumplir la decisión. Se señala que, si la empresa no toma las medidas necesarias en este plazo, podría enfrentarse a multas periódicas que podrían alcanzar hasta el 5% de su facturación mundial.
Por su parte, Google sostiene que sus servicios están diseñados para mejorar la experiencia del usuario. La empresa opina que los cambios obligatorios en los resultados de búsqueda o en las políticas de la tienda de aplicaciones podrían perjudicar al ecosistema digital en Europa.
Esto no es competencia justa; es un proceso de degradación deliberada de la calidad de los productos, impulsado por un pequeño grupo de demandantes que solo buscan su propio beneficio. El precio lo pagan las empresas y los consumidores europeos. La regulación debería mejorar los productos, no empeorarlos.
Se ha informado de que la empresa ha comenzado a probar algunos cambios en su servicio de búsqueda y en su tienda de aplicaciones, y que la Comisión sigue supervisando estos pasos. Aunque Bruselas considera que algunas regulaciones son un progreso notable hacia el cumplimiento de las normas, se auditará si se ha completado el proceso final de adaptación.
LA DIMENSIÓN DE LA TENSIÓN TRANSATLÁNTICA
La decisión se anunció en un momento en que los temas comerciales entre Washington y Bruselas vuelven a estar sobre la mesa. Mientras se señala que la administración del presidente estadounidense Donald Trump se prepara para nuevos aranceles aduaneros, las regulaciones digitales de la UE dirigidas a las empresas tecnológicas estadounidenses han sido objeto de críticas en Washington durante mucho tiempo.
La administración Trump ya había calificado anteriormente las normas digitales de la UE como regulaciones que causan molestias comerciales, y en ocasiones había evaluado las multas impuestas a los gigantes tecnológicos en el mismo plano que los aranceles aduaneros. Por esta razón, se indica que la sanción de gran cuantía contra Google podría generar un nuevo debate no solo en términos de derecho de la competencia, sino también en cuanto a las relaciones transatlánticas.
El año pasado se puso sobre la mesa el acuerdo de Turnberry, destinado a reducir las disputas comerciales entre Bruselas y Washington. En este marco, se informó de que la UE se comprometió a eliminar los derechos de aduana sobre una parte importante de los productos industriales estadounidenses y a aceptar un arancel estadounidense del 15% que se aplicaría a sus propias exportaciones.
Sin embargo, se informa de que la administración estadounidense busca diferentes fundamentos legales para su nuevo régimen arancelario y evalúa impuestos adicionales centrados en temas como el trabajo forzoso y el exceso de capacidad. Este panorama hace que los efectos económicos y políticos de las sanciones al mercado digital de la UE sean más visibles.
Aún no está claro si Google apelará la decisión de la Comisión. Sin embargo, la decisión ha destacado como un expediente importante que demuestra la voluntad de la UE de aplicar sanciones más duras y rápidas contra las grandes plataformas tecnológicas en el marco de la DMA.
Fuente de la noticia: 12punto
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