Se ha dictado sentencia en el caso contra Ahmed Hassun, ex Gran Muftí de la era del derrocado Bashar al-Asad en Siria. El Cuarto Tribunal Penal de Damasco condenó a Hassun a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.
En la sentencia del tribunal se señaló que Hassun utilizó las instituciones religiosas para dar legitimidad a la violencia y justificó el uso de bombas de barril, que tienen como objetivo zonas civiles y causan una destrucción masiva. Hassun también fue condenado por el cargo de "provocar ataques que derivaron en una guerra civil y conflictos sectarios".
Junto con la sentencia, se dictaminó la confiscación de todos los bienes muebles e inmuebles de Hassun y su transferencia al tesoro público.
El presidente del tribunal, el juez Fahreddin al-Eriyan, quien anunció la decisión en la sexta audiencia del caso, informó que las investigaciones del proceso judicial habían concluido. A la audiencia asistieron miembros de la Comisión Nacional de Justicia Transicional, así como representantes de organizaciones internacionales de derecho y derechos humanos.
Al-Eriyan declaró que las investigaciones y las pruebas revelaron que, durante la era de Asad, las instituciones religiosas oficiales, especialmente la Oficina de Fatwas, fueron utilizadas para crear una cobertura religiosa para las operaciones militares y de seguridad.
El tribunal también señaló que se determinó que Hassun proporcionó apoyo financiero regular al mando y a los miembros de la Brigada Al-Quds, que participaron en operaciones militares. Tras el derrocamiento de Asad en Siria, continúan los juicios contra altos cargos de la antigua administración.
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