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¡Llamamiento de salud del CHP! 'La lucha contra la obesidad no se hace pesando a la gente en la calle'

La vicepresidenta del CHP, Aksaz Şahbaz, señaló el rápido aumento de la tasa de obesidad en Turquía y afirmó que la crisis económica y las políticas insuficientes están profundizando esta crisis de salud pública. Şahbaz declaró: "Una vida saludable no es un privilegio, es un derecho constitucional".

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¡Llamamiento de salud del CHP! 'La lucha contra la obesidad no se hace pesando a la gente en la calle'

La vicepresidenta del CHP, Aksaz Şahbaz, hizo una declaración por escrito sobre el aumento de la tasa de obesidad en Turquía. En su declaración, Aksaz Şahbaz, quien señaló que la obesidad es una crisis de salud pública a la que se enfrenta Turquía, declaró lo siguiente:

“Turquía se enfrenta a una crisis de salud pública que se profundiza silenciosamente: la epidemia de obesidad. La obesidad no es solo una cuestión de estilo de vida individual; es un desencadenante directo de muchas enfermedades mortales, desde la diabetes hasta las enfermedades cardiovasculares, pasando por la hipertensión y ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, la respuesta del Ministerio de Salud a esta crisis se ha reducido a una práctica populista y ostentosa sin base científica, como pesar a la gente en los mercados y plazas.

“LA TASA DE OBESIDAD, QUE ERA DEL 22 POR CIENTO EN 1998, ES HOY DEL 32 POR CIENTO”

Según los datos de la Investigación de Nutrición y Salud de Turquía, la tasa de obesidad en adultos es del 31,5 por ciento. El 39,1 por ciento de las mujeres y el 24,6 por ciento de los hombres son obesos. 3 de cada 10 adultos son obesos. La tasa de obesidad en la infancia es del 9,9 por ciento; la tasa de sobrepeso es del 14,6 por ciento. Con estas cifras, Turquía se ha convertido en uno de los países con mayor carga de obesidad entre los países de la OCDE. La tasa de obesidad, que era del 22 por ciento en 1998, ha superado hoy el 32 por ciento. Las causas fundamentales detrás de este aumento son la pobreza, la alimentación poco saludable, el sedentarismo, la falta de educación y la insuficiencia de la infraestructura pública.

Además, este panorama se profundiza aún más con la agravante crisis económica. La inflación de los alimentos supera el 70 por ciento. Mientras que los precios de los alimentos caen a nivel mundial, el acceso a los alimentos básicos se ha convertido en un lujo en Turquía. Millones de trabajadores y jubilados no pueden llevar carne a sus hogares ni siquiera pueden comprar leche para sus hijos. Las familias que no pueden acceder a los huevos se ven condenadas a consumir los carbohidratos procesados más baratos pero más insalubres. Hoy en Turquía, uno de cada cuatro niños va a la escuela con hambre y uno de cada cinco niños no puede comer al menos un día a la semana. La mentalidad que escatima una comida escolar gratuita y saludable para estos niños deja la lucha contra la obesidad solo en la retórica. La alimentación poco saludable se ha convertido en una necesidad, no en una elección. En estas condiciones, la obesidad es una consecuencia directa de la pobreza y la negligencia pública.

Es necesaria una lucha pública urgente y eficaz contra esta crisis de salud pública. La educación y la concienciación son fundamentales. Se deben hacer obligatorias las clases de alimentación saludable y vida activa en todos los niveles, empezando desde la educación preescolar. Los programas destinados a la lucha contra la obesidad deben incluirse en el plan de estudios de medicina y ciencias de la salud, y se deben organizar capacitaciones en servicio para los trabajadores de la salud.

Se debe invertir en la infancia. Se debe hacer obligatorio el empleo de dietistas y fisioterapeutas en cada escuela. Se debe proporcionar una comida escolar gratuita y saludable a todos los niños, y las cantinas deben ser estrictamente inspeccionadas.

Se deben fomentar ciudades saludables y una vida activa. En la planificación urbana, se deben generalizar los senderos para caminar, las pistas para bicicletas y las áreas deportivas al aire libre. Se deben fomentar y generalizar los programas de ejercicio social de las administraciones locales.

Se deben fortalecer los servicios de salud de atención primaria. Se debe emplear obligatoriamente a dietistas, fisioterapeutas y psicólogos en los centros de salud familiar. Se deben desarrollar sistemas de detección y derivación para individuos de riesgo e integrarlos con sistemas digitales como e-Nabız.

Se debe garantizar el seguimiento científico y la inspección efectiva. Se deben realizar investigaciones de campo en toda Turquía cada 5 años para medir la frecuencia de la obesidad y la diabetes, y los resultados deben compartirse con el público de manera transparente. Se deben aplicar sanciones legales contra las prácticas anticientíficas y las promesas de tratamiento falsas presentadas bajo el nombre de 'dietas milagrosas'.

Es nuestro llamamiento: la lucha contra la obesidad no es posible pesando a la gente en la calle o colgando carteles, sino con políticas científicas, públicas e igualitarias. Ninguna estrategia que ignore la pobreza, las ciudades insalubres, la falta de educación y el acceso injusto a los alimentos puede tener éxito. Una vida saludable no es un privilegio, es un derecho constitucional. Garantizar este derecho para cada ciudadano es el deber más fundamental del estado social.”


Fuente de la noticia: 12punto

Zeliha Aksaz Şahbaz