Yuval Noah Harari, especialmente en los últimos capítulos de Homo Deus, denomina "superhumano" al esfuerzo del ser humano por trascender su propia biología. Ya no se trata solo de sobrevivir; se trata de dominar la naturaleza, gestionar la muerte y rediseñar el cuerpo. Harari sostiene que el hombre moderno ve el envejecimiento, el dolor y la muerte como "fallos", y que, por lo tanto, el Homo sapiens se ha embarcado en la tarea de divinizarse a sí mismo a través de la biotecnología y la inteligencia artificial. Este enfoque ya no es una utopía; se ha convertido en una búsqueda cotidiana.
El ejemplo de Bryan Johnson, que The Economist llevó a su portada la semana pasada, es un reflejo concreto de esto. Este emprendedor, que toma cien pastillas al día, no come nada después de las 11:00 y trata de optimizar su cuerpo como si fuera una computadora, no solo quiere prolongar su vida, sino eliminar la muerte. Johnson no está solo. Un grupo de multimillonarios que piensan como él y tratan de "hackear" el cuerpo humano —desde Elon Musk hasta Peter Thiel— están intentando construir hoy un futuro que oscila entre la ciencia y la fantasía bajo el nombre de "mejora humana" (human enhancement).
Cuando saqué este tema en mi conversación con Serdar Savaş, criticó claramente el enfoque de Bryan Johnson. Según él, este tipo de proyectos son enfoques impulsados por deseos individuales y capital. El cuerpo humano no es una "máquina que se estropea", sino un sistema de equilibrio dinámico. El Instituto Gentest, fundado por Savaş, actúa precisamente con esta perspectiva. Su sistema tiene como objetivo intervenir antes de que aparezca la enfermedad mediante un análisis genético personalizado, buscando comprender al individuo no de forma médica, sino biológica.
Del engaño a la ciencia
Como señala The Economist, este campo todavía mete en el mismo saco el fraude y la ciencia. Conceptos como la metformina, el NAD+ o la folistatina son para algunos descubrimientos científicos y para otros una nueva generación de tráfico de esperanzas. Pero es precisamente aquí donde el modelo de Serdar Savaş se diferencia. El enfoque en Gentest es científico, ético y público. Además, el objetivo no es crear un superhumano, sino proteger al individuo sano mediante un diagnóstico precoz. Es decir, no es biohacking, sino reparación biológica.
Primero el diagnóstico precoz, luego la civilización
Hoy en día, en EE. UU., el envejecimiento todavía no se considera una enfermedad. Por eso, las investigaciones en el campo del antienvejecimiento se topan con barreras regulatorias. Sin embargo, en Turquía, instituciones como Gentest ya han puesto en marcha sistemas científicos para ralentizar el envejecimiento. Esto no es solo una ruptura estratégica para la salud del individuo, sino también para la sostenibilidad del sistema sanitario.
El "superhumano" de Harari, el proyecto de inmortalidad de Bryan Johnson y el modelo de medicina preventiva de Serdar Savaş describen el mismo futuro: una vida más larga, más saludable y más controlable. La diferencia es: uno construye este futuro como un laboratorio de experimentos para los ricos, mientras que el otro lo construye con un modelo basado en la sociedad. El segundo puede ser más silencioso, pero es mucho más serio.
Mas leidos
Serdal Adalı presenta una denuncia contra la prensa
El Fenerbahçe organizará una ceremonia de firma para Romelu Lukaku
El precio más bajo en vehículos sin ÖTV es de 783 mil liras turcas: Aquí está la lista
La encuesta del YENİ Parti sacude el panorama
Sale a la luz la declaración de la sospechosa que quemó la bandera en Muğla
La aventura en el Beşiktaş llega a su fin
Se revelan los nombres de los detenidos en la operación contra los Süleymancılar
Un detalle llamativo de Murat Ağırel sobre la operación de los Süleymancılar
¿Qué 'hombre' ha ganado de nuevo? ¿De qué es esta 'victoria'?
¡Primeras imágenes de la operación contra los Süleymancılar!