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Turquía ha pasado al 5G, pero no con velocidad, sino con errores

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Vi un video corto en internet. El hombre en el video decía: “Un paquete de datos de 10 GB en Inglaterra no dura lo mismo que un paquete de 10 GB en Turquía”. Es una frase sencilla, pero señala una diferencia muy importante. Los mismos 10 GB duran semanas en un país, mientras que en el otro se agotan en pocos días. ¿Pero por qué?

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El problema no es la velocidad, es la latencia

5G no significa velocidad, sino “latencia”. La verdadera promesa de esta tecnología es que los dispositivos puedan responderse entre sí casi instantáneamente con retrasos de milisegundos. Para que esto suceda, la infraestructura debe ser extremadamente limpia, libre de interferencias y con bajas pérdidas. En Turquía, sin embargo, el panorama es todo lo contrario.

La QoS (Quality of Service), es decir, la calidad del servicio, es baja; una parte importante de los datos se pierde en la interferencia. Pérdidas de paquetes, errores de enrutamiento, saturación de las estaciones base... Todo esto reduce la eficiencia de la conexión. Es decir, los 10 GB en Turquía nunca se utilizan realmente como 10 GB. Los datos mueren en el camino. Por eso, mientras el mismo paquete dura un mes en Inglaterra, aquí se acaba en pocos días.

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Sin fibra no hay latencia

La baja latencia que promete el 5G solo es posible con una infraestructura de fibra. Esto se debe a que los datos que salen de la estación base deben transportarse a la red troncal a través de fibra. En Turquía, la tasa de acceso a la fibra sigue siendo baja y el ritmo de inversión es lento. Si no hay fibra, la mayor ventaja del 5G, que es la baja latencia, es imposible de lograr.

En resumen, 5G no significa velocidad, sino latencia, y eso no se puede hacer con estas líneas débiles y llenas de interferencias.

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Compartición de IP en las estaciones base

Durante años, para evitar costes, los operadores han utilizado sistemas CGNAT que comparten una única IP entre múltiples usuarios en las estaciones base. Esto no solo ralentiza el tráfico de datos, sino que también difumina las identidades de conexión. Crea errores de sesión en las aplicaciones, retrasos en los servicios de streaming e incluso confusión en los sistemas de seguridad.

En realidad, este método bloquea la comunicación de baja latencia que es la base del 5G, porque el tráfico de red no puede diferenciarse a nivel de IP y la gestión de la QoS se deteriora. Es decir, la señal que ves en un teléfono con el logotipo de 5G funciona con calidad 4G.

Y sí, sé algunas cosas sobre esta compartición de IP, pero no las escribiré aquí. Si entro en detalles, mucha gente saldría perjudicada.

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BTK: Saltar a la tecnología sin resolver los problemas

Los problemas estructurales que la BTK (Autoridad de Tecnologías de la Información y la Comunicación) no ha podido resolver hasta hoy siguen ahí. La gestión de nombres de dominio sigue sumida en la burocracia. La autoridad de nombres de dominio obtenida de la METU (ODTÜ) se ha operado durante años con un sistema ineficiente, que exige papeleo y que está desfasado. Todavía no se aplica la lógica de “first come, first served” (el primero que llega, se lo queda). Es irónico que una institución que habla de digitalización todavía maneje carpetas en su sistema de identidad digital.

Sin un cambio de mentalidad, las tecnologías avanzadas como el 5G solo serán un escaparate. Porque antes de adoptar la tecnología, es necesario establecer la cultura institucional que la sustente.

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¿Licitación o reparto?

En la licitación de 5G de aproximadamente 3 mil millones de dólares, la frecuencia más alta fue para Turkcell, seguida por Türk Telekom y Vodafone. Se otorgaron partes iguales en la banda de 700 MHz, mientras que en el lado de los 3.5 GHz, Turkcell y Türk Telekom obtuvieron ventaja. En resumen, un clásico acuerdo de “reparto entre hermanos” donde todos reciben su parte y nadie se queda descontento.

Sin embargo, vender frecuencias no es construir infraestructura. La fibra sigue faltando, la compartición de IP sigue siendo común y la QoS sigue siendo baja. En estas condiciones, el 5G solo será una etiqueta cara.

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Pasemos ya al 6G

El 5G, con esta infraestructura, ya no tiene ningún sentido. Esto se ha terminado. En el mundo ya ha comenzado la era de la inteligencia artificial. La era de las aplicaciones ha terminado, ha comenzado la era de los algoritmos. Estamos en una era en la que los dispositivos inteligentes, los sensores, las líneas de producción y los sistemas de inteligencia artificial hablarán entre sí.

En esta nueva era, el tiempo de respuesta es más importante que la velocidad, y la densidad de inteligencia es más importante que la capacidad. Esto requiere una infraestructura mucho más potente y con una latencia mucho menor que la que el 5G puede proporcionar.

Por lo tanto, ya necesitamos pasar al 6G.

Porque esta vez el asunto no es solo instalar estaciones base. Es rediseñar la red troncal y conectarla al espacio.

En el mundo de la inteligencia artificial, ninguna infraestructura que no se mueva rápido podrá sobrevivir. Mientras nosotros todavía intentamos tender fibra, el mundo habla de arquitecturas de red integradas con satélites.

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Conclusión

La licitación del 5G ha terminado, pero la transformación digital de Turquía no ha comenzado.

La fibra sigue sin estar generalizada.

Los problemas de QoS e interferencia continúan.

La compartición de IP mata el rendimiento.

La BTK todavía se gestiona con los reflejos de los años 2000.

Como resultado, Turquía ha pasado al 5G, pero avanza sobre una infraestructura 4G y con una mentalidad de gestión de la era 3G.

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Mis notas personales

Primero, antes de pasar al 5G, Turquía debería haber resuelto la infraestructura de fibra. Si no hay fibra, no hay latencia.

Segundo, 5G no significa velocidad, sino comunicación sin interferencias. Y eso es imposible con esta estructura de red.

Tercero, la compartición de IP en las estaciones base es el cuello de botella más invisible pero más crítico del sistema.

Y finalmente: los 10 GB en Inglaterra funcionan, los nuestros se agotan. Porque todavía no podemos transportar los datos. Pasemos ya al 6G, porque es hora de rescatar en el espacio las señales que se pierden en la tierra.