Encuentra noticias publicadas en el siguiente rango de fechas
y y
y y
y y
Limpiar
Euro
Arrow
55,2602
Dolar
Arrow
47,8733
Libra esterlina
Arrow
64,5592
Oro
Arrow
6735,9900
BIST 100
Arrow
14.132

Operación Dersim posmoderna

No dejes que el algoritmo elija tus noticias, decide tú qué leer. ¡Añade 12punto a tus fuentes preferidas!

La Operación Dersim posmoderna, cuya preparación duró años, se puso en marcha en noviembre de 2011 tras un intenso bombardeo mediático. Parece que los estrategas de la operación pensaron en los detalles más minuciosos de una campaña que se preveía larga, sin descuidar tanto la retaguardia como la logística, al igual que hicieron con las líneas de frente.

Se recordará el llamamiento del líder del CHP, Kemal Kılıçdaroğlu, en 2010, para que el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan abriera los archivos de Dersim. El mes pasado, el primer ministro pidió disculpas en nombre del Estado por la Operación Dersim y desclasificó algunos documentos.

La disputa sobre Dersim pronto dejó de ser una polémica política entre Kılıçdaroğlu y Erdoğan para dividir a la sociedad literalmente en dos. Podemos afirmar con seguridad que el debate sobre Dersim seguirá su curso fuera de los límites de iniciativa de ambos líderes, y que quienes abrieron la caja de Pandora esperando obtener beneficios políticos nunca podrán volver a cerrarla.

Antes de entrar en el trasfondo de por qué se ha puesto Dersim sobre la mesa y en las dimensiones de la factura que se pretende pasar a la Turquía actual a través de Dersim, hagamos un breve recorrido histórico:

La Turquía de la década de 1930 había saboreado la victoria de la Guerra de Independencia y había logrado en gran medida su fundación. Se adoptó un modelo de Estado nacional basado en la economía nacional. Se seguía una política exterior independiente, no alineada y pacífica. Junto con un ambicioso impulso de desarrollo, se inició una movilización educativa total. Ankara estaba decidida a hacer valer su autoridad administrativa y jurídica en todo el país. Se buscaba que la conciencia ciudadana sustituyera a la pertenencia a tribus y comunidades.

La República, que había sofocado las rebeliones de Şeyh Sait en 1925 y de Ağrı en 1930, no podía tolerar focos de poder locales que se opusieran a la autoridad de Ankara. Por ello, la intervención de la República en Dersim, que sociológicamente vivía en la época feudal y políticamente no aceptaba el control de Ankara, era inevitable. La principal ventaja de Dersim, que vivía como una especie de confederación de tribus desde la época otomana, era su naturaleza. Esta difícil geografía, que envolvía a Dersim como una armadura, no había dado paso al Imperio Otomano. A pesar de diversas operaciones militares y un sinfín de advertencias, el Imperio Otomano no había podido imponer su autoridad en Dersim.

Las memorias de un capitán que participó en la Operación Dersim bajo el mando de Neşet Paşa, en vísperas de la Segunda Era Constitucional de 1908, contienen información interesante sobre la estructura sociológica de la región a principios del siglo pasado. En las memorias, que datan de 30 años antes de la operación de Dersim de 1937-1938, se menciona a Seyyid Rıza, considerado el jefe tribal más influyente de la región, casi como un soberano. Por orden del Sultán, se organizó una operación de pacificación debido a las incursiones tribales y al saqueo en las provincias circundantes. El joven capitán escribe que la operación, realizada con una división de soldados compuesta por 13 batallones de infantería (la mitad de ellos redif), 3 baterías de montaña y el Regimiento de Caballería Hamidiye, fracasó. (General de Brigada Ziya Yergök - De Harbiye a Dersim, Editorial Remzi)

Tras la liquidación del Imperio Otomano, que era multiétnico, multirreligioso y con múltiples sistemas jurídicos, era imposible que Dersim continuara como un Estado paralelo en la época republicana, tal como lo había hecho bajo el dominio otomano. La joven República intentó primero el método de la persuasión. La casta feudal, que no quería perder sus privilegios, no estaba dispuesta a aceptar la autoridad de Ankara. A partir de este punto, el choque entre la República y el feudalismo, entre la democracia y la jerarquía tribal, se volvió inevitable.

Lo ocurrido en 1937-1938 fue la liquidación mediante el uso de la fuerza de una estructura tribal que resistía al régimen y respondía con las armas. La República se vio obligada a utilizar la fuerza para romper la resistencia al régimen de una casta feudal heredada de la Edad Media. Tras sofocar la resistencia regional, la República aplicó el exilio a los líderes de la jerarquía feudal para neutralizar la base sociológica de posibles levantamientos futuros.

Los sufrimientos vividos en 1937-1938, las tragedias familiares transmitidas de generación en generación y las emotivas historias de migración son, sin duda, muy importantes. Otra dimensión del asunto es lo que sufrieron los habitantes de las provincias circundantes, que vivían de la agricultura y la ganadería, fuera de la disciplina colectiva del feudalismo y liberados de la casta tribal, a causa de las incursiones de saqueo de Dersim.

La entrada de la autoridad y las instituciones de la República en Dersim y la consiguiente liquidación del feudalismo y de la confederación de señores feudales debe considerarse un paso progresista desde el punto de vista histórico. Dialécticamente, es el giro de la rueda de la historia hacia adelante. Desde una perspectiva marxista, es necesario eliminar las resistencias feudales locales frente a los avances revolucionarios del Estado central destinados a alcanzar el mundo contemporáneo.

Lo extraño es que este proceso, que fue la liquidación por parte de la República de una estructura obsoleta, sea tergiversado por ciertos círculos que se definen a sí mismos como revolucionarios o socialistas. Es el hecho de que tales personas califiquen a la administración republicana de genocida y masacradora, mientras blanquean a los líderes de la insurrección feudal como los oprimidos del régimen.

No ignoramos la dificultad de explicar tanto al gobierno como a la oposición que leer la historia al revés, no aprender de ella, anteponer la construcción subjetiva a la realidad histórica y tergiversar el proyecto de nación de la República no servirá a ningún propósito. Pero no parece haber otra opción que sostener el espejo objetivo de la historia frente a aquellos que intentan darle la vuelta.

11 de diciembre de 2011