Ya había abordado estos dos temas en mis artículos anteriores. La soledad se define como una de las epidemias más silenciosas de nuestra era. El ritmo intenso en las ciudades, los estilos de vida cada vez más individualizados y la superficialidad de las relaciones sociales están dejando a más personas frente a frente con la soledad. Especialmente en el periodo posterior a la pandemia, la soledad se ha convertido en una experiencia común para diferentes generaciones, desde los jóvenes hasta los ancianos. En este entorno, los chatbots impulsados por inteligencia artificial y las aplicaciones de amistad virtual están surgiendo rápidamente como un nuevo espacio de "solución".
Plataformas como Replika, Character.AI o la función MyAI de Snapchat ofrecen al usuario una experiencia de chat personalizada. Muchas de ellas pueden hablar contigo sobre la vida cotidiana, hacer bromas e incluso hacerte sentir que te comprenden. Los usuarios comienzan a ver estos sistemas no solo como un entretenimiento, sino también como una herramienta de apoyo emocional. Por ejemplo, en Turquía, algunos jóvenes recurren a aplicaciones similares a Replika para lidiar con el estrés de los exámenes o la presión familiar. A veces, los problemas que no se pueden contar a amigos reales se comparten con estos "amigos digitales". Estas aplicaciones, incluido ChatGPT, nos hacen una especie de "adulación". Puede encontrar en YouTube el video de Evrim Ağacı titulado "¿Por qué ChatGPT siempre te miente?", que contiene información muy impactante al respecto.
Podemos decir que el punto más crítico aquí es el fuerte impacto que estas aplicaciones generan, especialmente en niños y adolescentes. Los individuos en edad de desarrollo pueden pasar por alto que la inteligencia artificial "no es un ser humano". El vínculo establecido con un chatbot puede confundirse con el tiempo con una amistad real. Esto puede conducir a una dependencia extrema. En algunos casos internacionales, se ha reportado que adolescentes establecieron vínculos románticos o emocionales intensos con bots de inteligencia artificial, experimentando graves síntomas de depresión cuando el bot se cerraba o sus respuestas cambiaban, llegando incluso a situaciones que resultaron en casos de suicidio. Esto revela la cara más oscura de las amistades con inteligencia artificial.
Desde el punto de vista de los estudios de comunicación, este fenómeno muestra cuán profundamente entrelazada está la tecnología con las emociones humanas. Los vínculos imaginarios que antes se establecían con personajes de series de televisión o dibujos animados se viven hoy a través de la inteligencia artificial, que ofrece una interacción directa. Sin embargo, hay una diferencia: cuando un niño o joven sabe que el personaje frente a él es ficticio, puede mantener los límites de la relación. En las amistades con inteligencia artificial, el límite se vuelve borroso porque el interlocutor parece un ser que "responde".
Entonces, ¿cuál podría ser la solución? En primer lugar, las familias y los educadores deben conocer estas aplicaciones. Si no tienen suficiente conciencia sobre las nuevas tecnologías de los medios, no será posible que guíen y apoyen a los niños. En lugar de ver las relaciones que los niños establecen con la inteligencia artificial como un "juego inofensivo" y dejarlo pasar, es importante observarlas de cerca e intentar comprenderlas.
En segundo lugar, es esencial que estas aplicaciones se diseñen dentro de un marco ético y que se impongan restricciones, especialmente en su uso dirigido a niños. Es decir, como también señaló Yuval Noah Harari, es necesario activar mecanismos de compensación y control. Que la advertencia "lo que tienes delante es una inteligencia artificial" aparezca de forma visible en las aplicaciones puede ayudar a proteger la percepción de la realidad de los niños.
Además, crear políticas y espacios sociales que dirijan las necesidades de soledad y apoyo emocional de los jóvenes no solo hacia amigos digitales, sino hacia vínculos sociales y presenciales, surge como un paso crítico. Porque si los niños no encuentran entornos sociales adecuados donde puedan estar con sus pares y realizar actividades, es muy probable que recurran a este tipo de aplicaciones.
En conclusión, la inteligencia artificial y las amistades establecidas con ella, que aparecen como el punto final "por ahora" al que ha llegado el concepto de "Cibernética" propuesto por Norbert Wiener en la década de 1940 para definir la interacción humano-máquina con la tecnología actual, no son ni completamente reales ni completamente imaginarias. Son una de las respuestas digitales a la crisis de soledad de nuestra era. A veces brindan apoyo a corto plazo, a veces alivian la soledad. Sin embargo, los riesgos que generan, especialmente en niños y adolescentes, no deben ignorarse. La inteligencia artificial puede aliviar nuestra soledad, pero reemplazar las amistades reales conlleva un gran peligro tanto para la salud mental individual como para nuestros vínculos sociales.
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