Antes de comenzar mi artículo, quiero aclarar el concepto de "corrupción".
Se considera corrupción el hecho de que un funcionario público, investido de ciertas facultades, reciba dinero o recompensas similares para resolver asuntos futuros, con el fin de inclinar ciertas prácticas a su favor, lo que resulta en un perjuicio para el Estado. A veces, que un funcionario público que ostenta poder estatal adjudique licitaciones a sus aliados políticos para sus cálculos políticos futuros también constituye corrupción. Permanecer indiferente ante un acto de corrupción es, en sí mismo, un incentivo para la misma.
A nuestro juicio, el concepto de corrupción abarca todos los medios a los que se recurre para eludir los altos valores morales y las leyes, de tal manera que el uso del poder público en beneficio de intereses privados, preferencias personales, prestigio o los intereses de un grupo o clase determinada, provoque daños no deseados. Sin embargo, en el proceso de corrupción, quienes participan en él siempre obtienen ganancias, mientras que quienes quedan fuera siempre pierden. Hoy en día, a este tipo de corrupción se le denomina "meritocracia" (sistema de ascenso basado en el éxito).
Existe una relación causal entre la degradación política, la búsqueda de rentas y la corrupción. Estas son tres enfermedades importantes en la sociedad.
Es una realidad innegable que la degradación política se vuelve más evidente en el funcionamiento del proceso de toma de decisiones políticas. La razón más importante de esto es que las relaciones entre los actores que participan en el proceso político (políticos, burócratas, grupos de presión, partidos políticos y gobierno) no son claramente visibles.
Es evidente cuán extendida está la degradación política en nuestro país y cuán profundamente ha penetrado en nuestras vidas. En nuestro país, los procesos de mercado se utilizan menos que los procesos políticos, y constantemente se hacen llamados a expandir aún más los procesos políticos en nombre de conceptos y teorías mal entendidos como la democracia y la justicia social. La política no es el producto de la actividad humana más sublime ni el valor humano más elevado. No es la única ni la mejor manera de hacer cosas útiles, buenas y bellas para la humanidad. No todos los ámbitos de la vida humana deben ser objeto de la política. Es posible que no sea posible resolver todos los problemas mediante procesos políticos. Los procesos políticos, especialmente si no están bien definidos y limitados, crean más problemas de los que resuelven. Por lo tanto, nuestra visión de la política en nuestro país debe cambiar.
Se denomina degradación política al hecho de que los actores que participan en el proceso de toma de decisiones políticas (electores, políticos, burócratas, grupos de interés y de presión) incurran en comportamientos y acciones que violan las normas legales, religiosas, morales y culturales existentes en la sociedad con el objetivo de obtener un "interés privado".
La degeneración política se manifiesta de diversas formas y tipos dentro del proceso político. Comportamientos y acciones como el soborno, la malversación, el nepotismo, el favoritismo político, el clientelismo, el patronazgo, la búsqueda de rentas, la filtración de secretos públicos, la especulación y las intrigas políticas pueden citarse como ejemplos de degeneración política.
Nuestro país se rige por una democracia representativa. La democracia representativa no es, y definitivamente no debería ser, un régimen en el que el poder y la autoridad política se ejerzan de manera ilimitada e irresponsable. Los ciudadanos pueden delegar el poder y la autoridad que poseen en otras personas, es decir, en los gobernantes, a través de un mecanismo de aprobación. Esto no significa que los gobernantes no tengan límites en su poder y autoridad.
En las condiciones de nuestro país, percibir la existencia del sistema electoral y del mecanismo de votación como una forma de alcanzar la verdadera voluntad del pueblo es un gran error. Existen ciertos factores en este tipo de elecciones que impiden que se alcance la verdadera voluntad del pueblo. Estos son:
• La indiferencia de algunos votantes hacia la política
• El desconocimiento o la ignorancia de algunos votantes sobre política
• Se puede resumir como la distorsión de las preferencias de los votantes por parte de los políticos a través de la manipulación política (propaganda engañosa, sobreinformación, secretismo, encubrimiento, etc.).
Debido a esta y otras razones similares, considerar la existencia de sistemas electorales como una democracia real y defender que se pongan límites a la "voluntad del pueblo" (la voluntad y las decisiones de los políticos reales) es un gran error y una falacia.
En conclusión, para prevenir la corrupción y la degeneración política, y para poder iniciar un proceso de reestructuración garantizando la transparencia en la gestión:
• El derecho a la información debe ser un derecho político y debe estar garantizado por el Estado en la Constitución.
• Las instituciones y organizaciones públicas deben preparar un informe detallado sobre sus actividades al menos una vez al año y presentarlo al público.
• Los ciudadanos deben poder participar en las reuniones del consejo municipal donde se toman las decisiones públicas.
• Las sanciones penales por la corrupción en forma de secretismo y encubrimiento en la administración pública deben estar claramente establecidas en las leyes.
Además
• Promulgar la ley de ética estatal lo antes posible.
• Se deben crear cuanto antes leyes para supervisar la degradación política y prevenir la corrupción política.
• Para garantizar la democracia interna de los partidos, debe establecerse de inmediato una defensoría del pueblo
• Para garantizar la democracia interna de los partidos, debe crearse una institución judicial política
• La obligación de presentar declaraciones de bienes debe hacerse aplicable y efectiva
• Los altos funcionarios públicos deben dejar sus ingresos y patrimonio bajo administración judicial.
• El sistema de licitaciones debe cambiarse de inmediato
• Se deben promulgar leyes que incorporen la economía a la formalidad sin más dilación.
Estas propuestas pueden multiplicarse aún más. Hoy en día, en las democracias modernas, la contaminación política en el proceso de toma de decisiones ha alcanzado dimensiones graves y peligrosas. El deterioro de la ética política y la creciente propagación de la corrupción política afectan a todos los estratos de la sociedad. Lamentablemente, el tipo, la naturaleza y las dimensiones de la corrupción política aumentan día a día. En las democracias modernas, el clientelismo político, el favoritismo en los servicios, el intercambio de votos (logrolling), el cabildeo, la búsqueda de rentas, el soborno (suvasyon), la manipulación política y otras formas de corrupción se han convertido, por desgracia, en nuestro estilo de vida.
Para establecer la ética política, prevenir la corrupción y eliminar la degradación política, es necesario determinar valores comunes tanto en la vida política como en la social y, ante todo, lograr la cooperación y el consenso social para llevar a cabo una reforma de reestructuración en la administración pública.
En nuestro país, que busca una política limpia y una sociedad limpia, existe una necesidad urgente de una nueva visión y misión social para llevar a cabo una reforma legal. por una Turquía brillante...
Prof. Dr. Duran BÜLBÜL
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