Nuestro país entró después de 1980 en un proceso cuyos principios y reglas no estaban claros y que se denominó economía de libre mercado. A pesar de que se decía que con este proceso la clase llamada "clase media" —trabajadores, campesinos, funcionarios— se desarrollaría gracias a la economía de libre mercado, después de un tiempo vimos que la clase media había sido aniquilada. En nuestro país, la economía de libre mercado profundizó aún más la brecha entre las clases sociales. Después de 2003, el gobierno destruyó por completo a la clase media, que mantenía en pie la producción, la industria, la agricultura y producía bienes intermedios.
La aplicación de la economía de libre mercado no se detuvo ahí; provocó grandes revisiones en la moral y en la concepción organizativa de las organizaciones de masas democráticas, los sindicatos y los partidos políticos. Se produjo una transición tan rápida de la colectividad al individualismo que este último se manifestó en todos los ámbitos y se convirtió en un estilo de vida. Este resultado trajo consigo la indiferencia ante los problemas sociales y nacionales. Esta situación ha demostrado que la economía de libre mercado no es más que un capitalismo despiadado.
Entonces, ¿cuál es la alternativa a esto? En nuestra opinión, la alternativa es la economía de bienestar social. Entre los principios de la economía de bienestar social se encuentran, en primer lugar, la "libertad, la justicia, el bienestar, la paz y la seguridad". La economía de mercado ha perturbado el orden de justicia, el orden de bienestar, la paz y la seguridad. La política económica de la economía de bienestar social está orientada a conciliar el principio de "distribución según el trabajo y la necesidad". Estos principios, que enumeramos como los principios de la economía de bienestar social, son los pilares fundamentales en la configuración de la vida social y ocupan una posición muy importante.
Podemos agrupar los objetivos macroeconómicos de la economía de bienestar social en cuatro puntos.
-Estabilidad del nivel general de precios (estabilidad monetaria),
-Alto nivel de empleo (pleno empleo),
-Balanza de pagos,
-Tasa de crecimiento continuo y desarrollo.
Como es sabido, el aumento del nivel general de precios trae consigo la inflación, mientras que las caídas provocan la deflación. La inflación conduce a cambios en la distribución de los ingresos y la riqueza. Como resultado, los jubilados, los desempleados, los trabajadores y los funcionarios se ven perjudicados por la inflación. Disminuye la confianza en la moneda nacional. Esto pone en peligro la economía, que es sensible a la división del trabajo. Por ello, el objetivo de la economía de bienestar social es la protección de la estabilidad de precios constante.
El nivel de empleo, que se interpreta como el pleno trabajo de la fuerza laboral en una economía, apunta a un alto nivel de empleo en la economía de bienestar social. Porque los resultados económicos y sociales del bajo empleo, es decir, del desempleo, son importantes. La baja tasa de empleo provoca una disminución del nivel de bienestar, reduce los ámbitos de decisión y comportamiento de las unidades económicas, agudiza las contradicciones sociales en la sociedad y, por tanto, disminuye las posibilidades de paz social y, al mismo tiempo, de paz política.
En la economía de bienestar social, el objetivo de la balanza de pagos es el equilibrio. Por equilibrio se entiende que la cantidad de divisas que entra y sale del país sea igual.
Por crecimiento económico en la economía de bienestar social se entiende el aumento que surge en un período determinado en el producto interior bruto real. En resumen, esto se denomina aumento en los estándares de vida, es decir, "aumento del bienestar".
Además de estos objetivos macroeconómicos que hemos enumerado, objetivos como la seguridad social y el desarrollo social son extensiones directas de la idea de la economía de bienestar social. En la economía de bienestar social, el objetivo de la justicia social se identifica con la distribución socialmente justa de los ingresos y la riqueza en la práctica.
En la economía de bienestar social, la prevención de la inflación y el desempleo, la realización de una distribución justa de los ingresos y el logro del desarrollo son las condiciones previas para alcanzar la seguridad social y la justicia.
Prof. Dr. Duran BÜLBÜL
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