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¡La mujer turca no solo carece de nombre, sino también de derecho a la vida!

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Hoy es 12 de marzo…

Es decir, solo han pasado 3 días desde el Día Internacional de la Mujer. En tres días, las noticias sobre feminicidios que adornan los titulares de los periódicos nos han recordado una vez más lo que significa ser mujer en Turquía. En solo tres días, hemos visto en todos los periódicos noticias de feminicidios cometidos por hombres, dignas de una película de terror.

Con motivo del 8 de marzo, directivos importantes, políticos e instituciones prepararon imágenes elegantes, imprimieron carteles y hablaron sobre el valor que se le da a las mujeres. Se prepararon discursos pomposos. Se recordó que el paraíso está bajo los pies de las madres. Se llenó de elogios a la mujer turca. Pero a las mujeres que querían alzar la voz sobre sus vivencias en el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, no se les permitió acceder a las plazas. Pero no importa, la mujer turca fue asesinada por su marido, amante, padre o hermanos y fue metida en ataúdes.

El 9 de marzo, en Antalya, la enfermera Sevcan, de 26 años, fue descuartizada con un machete por su esposo, con quien se había casado hace 2 meses. Las mujeres no permitieron que su ataúd fuera cargado sobre los hombros de hombres en protesta por el feminicidio. Fue llevada a su último viaje sobre los hombros de mujeres.

Mientras nos preguntábamos "¿Cómo puede existir tal brutalidad?", llegó una noticia de asesinato desde Esmirna. En el distrito de Ödemiş, Fatma Kara, de 27 años, fue asesinada a golpes en plena calle por su exnovio. El exnovio, O.G., mató a Fatma golpeando su cabeza repetidamente contra el suelo. Además, se reveló que ese exnovio ya había golpeado a la joven anteriormente y que, por este motivo, se había dictado una orden de alejamiento.

Las mujeres no pueden protegerse a sí mismas, pero como se ve en este caso, el Estado tampoco puede proteger a las mujeres. Que nadie haga elogios vacíos sobre la mujer turca, porque nadie valora a la mujer ni la protege. Han pasado casi 40 años desde que la difunta Duygu Asena escribió su libro "El nombre de la mujer no existe" en 1987. La mujer sigue sin tener nombre, pero tampoco tiene seguridad.

Si vuelven a ver a un hombre diciendo "la mujer turca es tan valiosa, la mujer turca es tan valiosa...", se merece que le den un palazo en toda la boca.