Encuentra noticias publicadas en el siguiente rango de fechas
y y
y y
y y
Limpiar
Euro
Arrow
55,2602
Dolar
Arrow
47,8733
Libra esterlina
Arrow
64,5592
Oro
Arrow
6735,9900
BIST 100
Arrow
14.132

¡Estamos cansados!

No dejes que el algoritmo elija tus noticias, decide tú qué leer. ¡Añade 12punto a tus fuentes preferidas!

Despertar cada mañana con un nuevo estrés, con una nueva incertidumbre... Quedarse cada noche a solas con la pregunta: "Hoy ha pasado, pero ¿qué pasará mañana?". Sentirse sacudido por oleadas de operaciones de detención. 

En el metro, en el Marmaray, en la calle, en el trabajo, en casa, la gente tiene el rostro sombrío, la mirada perdida; la gente está cansada. No es solo un cansancio físico; es un cansancio que viene del corazón, del alma. La gente ya no se cansa por las noches de insomnio, sino por perder la esperanza. 

Turquía ocupa el puesto 107 en el índice de corrupción. Atrapada en las garras de una economía de pobreza y privación, despertar cada día ante nuevos impuestos, nuevos aumentos de precios y nuevas restricciones genera en las personas un estado constante de inquietud y alerta. 

A quien alza la voz, a quien se opone, se le abren las puertas de Silivri. Ayer por la noche, en la intervención policial durante la conmemoración de Gezi, otras 87 personas fueron detenidas.

Esto no es solo una medida de seguridad. Es un nudo más en la voz reprimida de la sociedad. Incluso una conmemoración se considera ahora una amenaza. Sin embargo, la gente solo quiere recordar, no olvidar lo que vivió, encender una vela por los que perdieron. Eso es todo.

Pero en este país, incluso reunirse es ya un acto de valentía en sí mismo. El miedo, la ira y la desconfianza han rodeado a la sociedad. Todos están en guardia, todos a la defensiva. Nadie escucha a nadie; porque todos intentan hacerse oír. Hemos olvidado escucharnos los unos a los otros.

Pero lo que nos sanará es volver a encontrarnos. Estar juntos, encontrar formas de vivir con nuestras diferencias. Porque este cansancio solo puede pasar descansando juntos. Este resentimiento solo puede repararse comprendiéndonos mutuamente.

Un país no se sostiene solo con carreteras y puentes; se sostiene con esperanza, confianza y amor. Y esa esperanza, esa confianza, se nos está escapando de las manos poco a poco. No es demasiado tarde. Todavía podemos escuchar la voz del otro y curar nuestras heridas juntos.

Solo hace falta que primero lo aceptemos: Estamos cansados.