Por estas fechas el año pasado, seguíamos el rastro de la sequía en la cuenca del Gran Menderes, en la llanura de Söke. Mientras rodábamos nuestro documental, se me ponía la piel de gallina. Porque la crisis del agua no solo se manifestaba con la escasez, sino también con una contaminación extrema. Debido a las fábricas textiles que contaminan el Gran Menderes, el agua fluía roja en algunos lugares. Los agricultores regaban sus cultivos con agua donde ya habían comenzado a aparecer peces muertos. ¡Y los niños comían frutas regadas con esa agua!
“SULAR BULANMADAN” (Antes de que las aguas se enturbien) es quizás el documental más doloroso y conmovedor que he realizado hasta la fecha. Porque seguiremos sintiendo la amarga realidad en nuestros huesos día tras día.
Si no tomamos medidas, quizás terminemos pagándolo con nuestras vidas.

Los casos de cáncer han aumentado considerablemente. Hay un gran incremento en el cáncer infantil. ¿Se está investigando la causa? No.
¡La agenda de la voluntad política es completamente distinta!
A finales de 2024, en el 70% de las 30 muestras tomadas del río Gran Menderes se detectó un nivel de contaminación que no debería existir en actividades agrícolas. Los vertidos industriales ilegales en los canales de riego agrícola siguen siendo una amenaza importante.
En algunas zonas de la región, se ha tomado la decisión de pasar a la agricultura de secano.
¡Los recursos hídricos superficiales de la región están en su nivel más bajo de los últimos 30 años!
A fecha de abril de 2025, la cantidad de precipitaciones en Aydın fue un 45% inferior al promedio de muchos años. Como consecuencia directa de esto, se produjo una reducción cercana al 20% en las áreas de producción de algodón y maíz. Según los datos de la Cámara de Agricultura de Söke, algunos agricultores se han visto obligados a abandonar la producción por completo.

A este panorama se sumó una helada fuera de temporada. La repentina caída de temperatura experimentada a finales de marzo golpeó especialmente a los ciruelos y albaricoqueros. Según el informe de la Facultad de Agricultura de la Universidad del Egeo, la pérdida de brotes en los árboles frutales alcanzó el 80% en algunas regiones. Esto significa que en los próximos meses no encontraremos algunas frutas. ¡Nuestros agricultores están agotados y desanimados!
¡Y la solución ha quedado simplemente a merced de la naturaleza!
Lo que estamos viviendo no solo nos hace pagar las consecuencias del cambio climático, sino también el precio de las políticas de gestión del agua que se han pospuesto durante años. El problema no está en las condiciones climáticas; está en la planificación, en la infraestructura y en la supervisión.
Se debe actuar con urgencia, con mucha urgencia.
La tierra ya no solo necesita agua, también necesita esperanza. Si no actuamos hoy, mañana no solo nos enfrentaremos a la sequía, ¡sino a la pérdida de vidas!
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