Debido a que Catar apoya a Hamás, Israel llevó a cabo un ataque contra una delegación de Hamás en Doha el 9 de septiembre. Tras el ataque, Turquía también emitió una condena oficial. Después de este acontecimiento, surgieron preguntas sobre si "¿es Turquía el siguiente?". En la prensa extranjera aparecieron comentarios que sugerían que Hamás tiene oficinas en Turquía, que el presidente Recep Tayyip Erdoğan apoya a la organización y que Israel podría llevar a cabo una operación contra los miembros de Hamás en territorio turco. Se plantean alegaciones de que Turquía podría enfrentarse a tal riesgo a pesar de ser miembro de la OTAN.
Las relaciones entre Turquía e Israel, que alguna vez fueron socios regionales fuertes, se deterioraron a mediados de la década de 2000 y la tensión aumentó aún más con la guerra de Gaza. Para comprender mejor estas afirmaciones, es necesario observar el curso histórico de las relaciones entre Turquía e Israel.
Antecedentes históricos: Relaciones entre Turquía e Israel
Los lazos entre Turquía e Israel comenzaron a deteriorarse a partir de la década de 2000. Especialmente el bloqueo de Gaza, el asalto al Mavi Marmara y la guerra de Gaza provocaron graves tensiones entre ambos países. A pesar de esto, las relaciones nunca se rompieron por completo; incluso en períodos de tensiones diplomáticas, se observó que las relaciones económicas continuaron. Aunque Turquía fue el primer Estado musulmán en reconocer a Israel, a menudo se ha posicionado en el frente opuesto en la cuestión palestina. Estas rupturas del pasado han preparado el terreno para las actuales alegaciones de ataque. Entonces, ¿por qué Israel apunta específicamente a Turquía?
¿Qué cálculos estratégicos hay detrás de la posibilidad de un ataque?
Las afirmaciones de que Israel planea un ataque contra Turquía no son nuevas. Estos rumores surgieron junto con el apoyo de Turquía a Teherán durante el período en que Israel lanzó ataques contra Irán. Las declaraciones recientes sobre Jerusalén también han reavivado estos debates.
El ministro de la Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo de Israel, Amichai Chikli, describe al presidente Recep Tayyip Erdoğan como un líder que actúa en la línea de los Hermanos Musulmanes, que desea el resurgimiento del Imperio Otomano y que defiende que Jerusalén debería ser parte de este imperio. En este marco, Chikli define a Turquía, Catar y Siria como el "nuevo eje del mal". Estas declaraciones pueden considerarse como una señal de una guerra fría que se profundiza entre Turquía e Israel.
Por otro lado, en la prensa israelí se hacen énfasis similares, destacando la eficacia de Turquía en Siria, las afirmaciones de que tiene objetivos neo-otomanos y los debates sobre la central nuclear de Akkuyu. Además, la pretensión de Turquía de ser una potencia regional es presentada por Israel como un elemento que amenaza los equilibrios estratégicos.
¿Un ataque real o discurso político?
Todas estas declaraciones ponen aún más sobre la mesa la posibilidad de un ataque. Sin embargo, la pregunta crítica es: ¿Puede Israel realmente llevar a cabo un ataque militar directo contra Turquía?
Al discutir la capacidad de ataque de Israel, el factor de la OTAN destaca como un elemento decisivo. Mientras que Turquía es miembro de pleno derecho de la OTAN, Israel solo tiene el estatus de "país socio". El hecho de que los procesos de toma de decisiones de la OTAN se basen en el principio de unanimidad y que Hamás sea aceptado como una organización terrorista lleva a cuestionar las garantías de seguridad de Turquía en Israel. En este marco, algunos círculos argumentan que sería apropiado que Turquía revise su relación con Hamás y entregue a los nombres destacados de la organización por su propia seguridad.
Por lo tanto, se discute que los posibles pasos de Israel hacia Turquía no se desarrollarían en forma de una intervención militar directa, sino en forma de asesinatos u operaciones selectivas contra miembros de Hamás que supuestamente se encuentran en Turquía. Sin embargo, tal iniciativa podría arrastrar las relaciones entre ambos países a una crisis profunda y sacudir gravemente los equilibrios regionales.
Por esta razón, la pregunta frecuentemente formulada de "¿es Turquía el siguiente?" debe evaluarse más bien en el contexto del discurso político y la gestión de la percepción.
Conclusión
Las relaciones entre Turquía e Israel siguen un curso de altibajos hoy, como lo hicieron en el pasado. Aunque los últimos acontecimientos parecen arrastrar a los dos países a un conflicto directo, no es muy probable que estalle una guerra a gran escala entre Turquía, que es miembro de la OTAN y tiene relaciones estrechas con Estados Unidos, e Israel, el aliado más importante de Estados Unidos en Oriente Medio. Por el contrario, la posibilidad de que los dos Estados se enfrenten indirectamente en territorio sirio parece más realista. En este contexto, la presión psicológica, las actividades de inteligencia o los intentos de asesinato se encuentran entre los escenarios que podrían surgir.
Por otro lado, el hecho de que Turquía mantenga frecuentemente en la agenda el discurso de "Israel nos atacará" puede debilitar el papel de mediador que el país ha asumido en la región y dañar su imagen internacional. Una política exterior realista requiere tanto observar las expectativas de la opinión pública interna como evitar declaraciones que puedan dañar la reputación de Turquía en el ámbito internacional.
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