El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) organizó una reunión en Doha, la capital de Catar, con el objetivo de establecer una Fuerza Internacional de Estabilización en Gaza. El hecho de que 45 países asistieran a la reunión y que Turquía no fuera invitada presenta un panorama llamativo, considerando las relaciones de Ankara con Estados Unidos y Catar. Según los medios israelíes, la razón principal por la que Turquía no fue invitada es la clara objeción de Israel al respecto.
Que Israel no desee que Turquía forme parte de una estructura de este tipo puede parecer comprensible desde la perspectiva de su propia seguridad e intereses. Sin embargo, el hecho de que Estados Unidos aceptara esta objeción plantea la pregunta de cuán sincero es su discurso sobre las "buenas relaciones" con Turquía. El hecho de que Turquía, un aliado de la OTAN, haya sido excluida de una planificación de seguridad tan importante vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre hasta qué punto Estados Unidos considera a Turquía como un socio estratégico en las crisis regionales.
¿POR QUÉ SE DEJÓ FUERA A TURQUÍA?
El propósito de la reunión en Doha es determinar las capacidades militares, armamentísticas y financieras de los estados que participarán en la Fuerza Internacional de Estabilización. El hecho de que la reunión se celebrara en Catar no es una coincidencia. El papel de mediador que ha asumido Catar en las negociaciones con Hamás y el hecho de que sea el anfitrión de la decisión que se tomará sobre el futuro de Gaza es un reflejo de la relación estratégica entre Estados Unidos y Catar.
Dentro de este marco general, el hecho de que Turquía no fuera invitada a la reunión está directamente relacionado con las percepciones de seguridad de Israel. Israel considera a Turquía como un actor cercano a Hamás y le preocupa que la presencia militar turca se convierta en un elemento permanente en Gaza. Por esta razón, se opone a que Turquía forme parte de la fuerza internacional. Aunque Estados Unidos ve a Turquía más como un actor capaz de proporcionar apoyo logístico, ha preferido no oponerse al veto de Israel.
Esta reunión también es importante para mostrar cuán funcional puede ser la formación de la Fuerza Internacional de Estabilización que se planea establecer en Gaza. Al observar los detalles de la reunión, se observa que ya han surgido problemas graves. Más allá del veto de Israel a la participación de Turquía, el hecho de que países como Indonesia y Pakistán, que participaron en la reunión y anunciaron que estaban listos para brindar apoyo militar, sean estados que no reconocen a Israel, plantea la pregunta de cómo se logrará la coordinación con Israel en Gaza.
La realidad sobre el terreno es aún más llamativa. Es evidente por sus recientes acciones militares que Israel aún no ha adoptado una postura clara y conciliadora respecto a un alto el fuego en Gaza. Persisten las preocupaciones de que el alto el fuego pueda romperse y los conflictos puedan reiniciarse. Las reservas de los estados participantes sobre el envío de tropas a esta región de alto riesgo y los intereses contrapuestos de las partes en la zona hacen que el futuro de la Fuerza Internacional de Estabilización sea aún más incierto.
Cuando a este panorama se suman los planes anunciados anteriormente por el presidente estadounidense Donald Trump sobre Gaza, esto ha llevado a que la fuerza internacional sea evaluada como parte de la estrategia de Estados Unidos para llevar a cabo dichos planes. De hecho, se observa que el verdadero tomador de decisiones en este proceso es Estados Unidos. Mientras se toman medidas y se elaboran programas para la seguridad de Israel, también se ha convertido en un tema de debate cuánto interés existe realmente por las necesidades de los palestinos.
El hecho de que Israel mantenga sus relaciones con Catar, país al que atacó hace poco tiempo, demuestra que los equilibrios en la región se moldean bajo la premisa de "si Estados Unidos quiere, sucede", y los estados pueden actuar dentro de los límites establecidos por Estados Unidos.
En conclusión, el hecho de que Turquía, uno de los países que ha realizado iniciativas diplomáticas durante el proceso de alto el fuego en Gaza, haya sido excluida de la reunión para la creación de la Fuerza Internacional de Estabilización, arroja una sombra sobre la legitimidad de dicha iniciativa.
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