Comentario de Mahfi Eğilmez sobre el 'impuesto a la riqueza': 'Aumentará la injusticia en la tributación'
Mahfi Eğilmez evaluó el 'impuesto a la riqueza', un tema que se discute en las redes sociales debido al déficit presupuestario. Eğilmez señaló que lo importante es luchar contra la economía sumergida.
Ante el déficit presupuestario y el debate sobre el 'impuesto a la riqueza', Mahfi Eğilmez compartió sus valoraciones. Eğilmez afirmó: "En países como el nuestro, donde la economía sumergida está muy extendida, lo fundamental no debería ser cobrar un impuesto a la riqueza, sino intentar captar y gravar las ganancias no declaradas".
El artículo de Eğilmez es el siguiente:
"Debido a que el presupuesto registrará un déficit récord, en los últimos días han comenzado a aparecer en los medios y en las redes sociales algunas propuestas para implementar un impuesto a la riqueza.
El impuesto a la riqueza es un tipo de impuesto directo que se aplica sobre los bienes muebles e inmuebles, el dinero y los créditos que forman parte del patrimonio de personas físicas y jurídicas. En lugar de ser un impuesto continuo, suele presentarse como un tipo de gravamen aplicado temporalmente en periodos difíciles para el país, como en situaciones de guerra, desastres naturales (incluidos eventos como pandemias) o crisis económicas graves. El ejemplo más típico es el impuesto de sucesiones y donaciones, que se devenga sobre los activos cuando estos pasan a los herederos tras el fallecimiento del causante o a las personas que adquieren dichos bienes debido a una donación.
En Turquía, aparte del impuesto de sucesiones y donaciones, la aplicación de un impuesto a la riqueza se llevó a cabo con la Ley del Impuesto sobre el Patrimonio (Varlık Vergisi) promulgada en 1942. Como resultado de las grandes críticas recibidas, la aplicación del Impuesto sobre el Patrimonio desapareció en 1944 con la cancelación de los impuestos que se habían liquidado hasta esa fecha pero que no se habían podido recaudar. Aunque se aplicó durante poco tiempo, se recuerda como una de las páginas más oscuras de la historia fiscal turca.
Si dejamos de lado el impuesto de sucesiones y donaciones, el impuesto a la riqueza, que en la mayoría de los países se aplica temporalmente en situaciones extraordinarias, ha comenzado a figurar entre los impuestos aplicados de forma permanente en algunos países, especialmente tras la crisis mundial y la pandemia. Algunos países europeos aplican este impuesto de forma continua bajo el nombre de impuesto sobre el patrimonio neto (el patrimonio neto se refiere a la cantidad que queda después de deducir las deudas de los activos de una persona). Algunos países europeos también aplican impuestos sobre la riqueza sobre ciertos elementos patrimoniales específicos (a esto podríamos llamarlo impuesto parcial a la riqueza).
La tabla adjunta muestra la situación de los países europeos frente al impuesto a la riqueza (fuente: Cristina Enache, Wealth Taxes in Europe, 2024, Tax Foundation Europe, 27 de febrero de 2024. https://taxfoundation.org/data/all/eu/wealth-taxes-europe-2024/ )
Según esto, de los 32 países europeos, en cuatro (Bélgica, Francia, Italia y Países Bajos) se aplica un impuesto parcial a la riqueza sobre activos específicos, y en tres (Noruega, España, Suiza) se aplica de forma continua un impuesto sobre el patrimonio neto.
Todos los países que aplican tanto el impuesto sobre el patrimonio neto como el impuesto parcial a la riqueza son países desarrollados. En el resto de los países desarrollados y en ninguno de los países en desarrollo existe una aplicación de impuesto a la riqueza.
El impuesto a la riqueza es un tipo de impuesto que conlleva dificultades en su aplicación. Ante todo, para poder aplicar un impuesto de este tipo, la economía sumergida no debe estar extendida. De lo contrario, dado que dicho impuesto no cubrirá a un sector que ya ha logrado evitar ser sujeto de impuestos, aumentará aún más la injusticia en la tributación. Mientras que aquellos que han obtenido ganancias no declaradas y han sacado sus ingresos del sistema sin pagar impuestos permanecen sin ser gravados, aquellos que están dentro del sistema, que han declarado sus ingresos y pagado sus impuestos, serán castigados una vez más al tener que pagar un impuesto a la riqueza.
Por lo tanto, en países como el nuestro, donde la economía sumergida está muy extendida, lo fundamental no debería ser cobrar un impuesto a la riqueza, sino intentar captar y gravar las ganancias no declaradas. La forma más directa de lograr esto es reintroducir en el sistema fiscal los principios de declaración de gastos y declaración de patrimonio que se aplicaron en el pasado.
Otra forma de cerrar los déficits presupuestarios es eliminar el despilfarro en el sector público. Esto no se puede lograr ahorrando papel o bolígrafos, sino poniendo fin a prácticas como las escoltas, los coches oficiales, los edificios de lujo, los palacios y los cargos con tres o cuatro sueldos. Mientras el sector público (ciertos directivos y políticos en posiciones específicas) vive de manera que genera gastos de lujo, imponer un impuesto adicional a las personas que han pagado sus impuestos correctamente debido a ciertos activos sería una aplicación similar al Impuesto sobre el Patrimonio.
Tabla adjunta: Aplicación del impuesto a la riqueza en Europa:

Fuente de la noticia: 12punto
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