¿Maniquí inanimado o ser humano real? Un tema de hace años vuelve a ser noticia

Una tienda de ropa en México ha sido conocida durante casi 100 años por una curiosa leyenda. La historia de la tienda, que resultó no ser una leyenda sino su propia historia, ha vuelto a ser tendencia en las redes sociales.

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En las redes sociales, es curioso cómo temas que se cerraron hace años vuelven a salir a la luz y a debatirse. Hace años, en la ciudad mexicana de Chihuahua, el aspecto realista de un maniquí utilizado en el escaparate de una tienda de vestidos de novia, su mirada, los hematomas en sus dedos y muchos otros detalles dieron lugar a afirmaciones de que en realidad se trataba de un cadáver que había sido embalsamado y colocado allí.

UN RUMOR QUE PERSISTE DURANTE AÑOS

El maniquí de escaparate apareció por primera vez en la tienda llamada La Pascualita el 25 de marzo de 1930. Los ojos vivos, el cabello real, el maquillaje acorde a la época y todos los demás detalles de este maniquí en la tienda de vestidos de novia sorprendían a quienes pasaban frente al establecimiento.

Más tarde, comenzó a extenderse un rumor: ¡esto no es un maniquí inanimado, sino un cadáver embalsamado en perfecto estado!

El factor principal en la propagación de este rumor fue el parecido de este maniquí con la hija del dueño de la tienda, quien había fallecido poco tiempo antes. Según la leyenda urbana, la dueña de la tienda, Pascuala Esparza, tenía una hermosa hija que estaba a punto de casarse. Trágicamente, el día de su boda, fue picada por una viuda negra y perdió la vida. Pascuala Esparza estaba tan afectada por la pérdida de su hija que quiso preservar su cuerpo, por lo que fue embalsamado y colocado en el escaparate de la tienda, para que así pudiera permanecer siempre como la novia que nunca pudo ser.

Esta trágica historia se difundió con el paso de los años y llegó hasta Esparza. Aunque la mujer insistía en que el maniquí no era más que una figura inanimada muy bien elaborada, la gente prefirió creer en la trágica historia en lugar de en esta explicación.

Con el paso de los años, las personas que pasaban frente al escaparate comenzaron a contar más historias. En una de ellas, se relata que la mirada del maniquí sigue a la persona que está afuera y que cambia de posición cuando nadie la mira.

Puede que al actual dueño de la tienda, Mario González, le guste mantener viva la leyenda. La ropa del maniquí se cambia dos veces por semana detrás de las cortinas. Se informa que solo unos pocos empleados cercanos y de confianza tienen permitido vestirla y desvestirla. Un empleado que la vio desnuda cree que "el cuerpo no pertenece a un maniquí".

Esta historia y narrativa ha llegado hasta nuestros días y sigue ocupando la agenda de Internet.