Un choque terrenal tras el velo de la santidad… Una historia papal…
El mundo tiene los ojos puestos en el Vaticano, pero tras bambalinas hay poder, ambición y secretos... Conclave expone con valentía los conflictos terrenales bajo el manto de lo sagrado.
Hilal Özdemir
Como saben, el Papa Francisco, líder espiritual de la Iglesia Católica Romana, falleció en las últimas semanas. Tras su muerte, mientras se hablaba de su estilo de vida humilde y de quién sería el nuevo Papa, me vino a la mente la película Conclave, estrenada el año pasado.
La película, una producción estadounidense, está dirigida por Edward Berger. Con un guion de Peter Straughan, el filme está protagonizado por Ralph Fiennes, Stanley Tucci, John Lithgow e Isabella Rossellini.
Sin duda, las elecciones papales, que se han celebrado durante siglos, han ganado aún más atención con la proliferación de medios de comunicación como Internet.
Una vez anunciado el Papa elegido, comenzamos a conocer toda la información sobre él con un solo clic desde nuestros teléfonos inteligentes. Sin embargo, lo que no podemos conocer es lo que sucede durante el proceso electoral... Es aquí donde entra en juego la película Conclave.
Conclave se centra en los juegos de tronos durante la elección papal. Tras la muerte del Papa, el cardenal Lawrence es elegido para dirigir el cónclave. Mientras se lleva a cabo la elección, cardenales de todo el mundo llegan a la Capilla Sixtina en el Vaticano. De entre los cardenales reunidos, se determinan los candidatos. Posteriormente, la Capilla Sixtina, donde se realiza la elección, queda aislada del mundo exterior. En las elecciones, donde se toman estrictas medidas de seguridad, se realizan votaciones hasta obtener el número de votos necesario. Más allá de la información general sobre las elecciones papales, la película refleja de manera impactante los juegos que ocurren tras bambalinas.

La película comienza con la muerte del Papa. Se retira el anillo del dedo del pontífice fallecido, su habitación se cierra y se sella.
Una elección tan importante como la papal debe realizarse sin trampas y sin dejar lugar a dudas. Dado que los candidatos representarán a todos los católicos del mundo, deberían estar libres de cualquier asunto terrenal como la ambición, los chismes o las mentiras.
Sin embargo, a lo largo de la película, observamos cuán llena de ambiciones 'terrenales' está en realidad este proceso 'sagrado'.
Conclave no hace propaganda religiosa; al contrario, revela que los líderes que parecen inalcanzables son humanos, moldeados por errores y debilidades.
A medida que se revelan los secretos de los candidatos a Papa en la película, el espectador redescubre una verdad: toda elección es, en esencia, política.
Vemos una vez más, en la historia de cada candidato a Papa, las consecuencias de la corrupción y la embriaguez de poder.
La elección se disputa entre Tedesco, Adeyemi, Tremblay, Bellini y Benítez, quien se une a ellos misteriosamente más tarde. Aquellos que sobornan para ser candidatos, quienes cometieron agresiones sexuales en el pasado, racistas y homófobos... La película combina lo tradicional con la modernidad. El mundo cambia cada año. Con este cambio, los administradores en cargos importantes también necesitan suavizar sus ideas rígidas para adaptarse a esta era y para que una persona en un cargo tan importante como el Papado pueda abarcar a las personas que creen en él.
En medio de todo esto, el cardenal Lawrence intenta hacer todo lo posible para gestionar un proceso difícil y asegurar que se elija a la persona más adecuada para este cargo espiritual.
Conclave es bastante sencilla en cuanto a su tema y ejecución, pero transmite lo que quiere decir de manera impactante. Uno de los factores más importantes para que el tema se narre con tal maestría es, por supuesto, la extraordinaria actuación de los actores. Especialmente Ralph Fiennes, en el papel del cardenal Lawrence, ofrece una actuación tan exitosa que transmite al espectador toda la emoción del papel que interpreta, como si fuera un cardenal real.

Cardenal Lawrence: Nuestra fe es algo vivo porque camina de la mano con la duda. Sin duda, si solo hay certeza, no hay misterio. Entonces, tampoco hay necesidad de fe.
Esta frase explica tanto el carácter de Lawrence como la razón por la que se involucra personalmente en la elección papal a lo largo de la película.
Ahora veamos los detalles de la frase...
La fe es un viaje que se desarrolla, cambia y se moldea constantemente en el mundo interior del ser humano. La fuente de esta vitalidad es la duda. La duda permite que la fe sea cuestionada, reevaluada y profundizada. Dudar en la religión, aunque suene a 'cuestionar la existencia de Dios y de los profetas', no es así. Creer ciegamente en algo no hace que el ser humano crezca. Cuestionar la fe (hacer preguntas como por qué creo en esto, cuáles son los fundamentos de esta fe) hace que esa fe sea más consciente.
Si todo se supiera, no habría necesidad de esfuerzo. Esto convertiría al ser humano en un ser vivo sin esfuerzo, sin curiosidad y que siempre permanece igual, sin evolucionar. Así, tampoco habría bien ni mal en la tierra.
Volviendo a la película...
Aunque aparece poco, uno de los personajes destacados es la hermana Agnes. En este mundo dominado por hombres, el personaje de la hermana Agnes, interpretado por Isabella Rossellini, entra en escena en un momento crítico y cambia el curso de las elecciones. Aunque las monjas no tienen derecho a voto, lo que dice Agnes influye en el desarrollo de la elección.
Conclave, específicamente en el contexto de la elección papal, en realidad envía mensajes importantes sobre las guerras de poder y las elecciones en el mundo.
En la película, tanto el guion y la dirección como el uso del espacio, el vestuario, la iluminación, la cámara y la música son importantes. Para que el tema tratado llegue con éxito al espectador, cuando todos estos elementos que he enumerado se utilizan en su justa medida, surge una película con un alto disfrute visual. Así como el sabor de una comida se arruina si se añade demasiada cantidad de una especia, en la película la falta o el exceso de cualquiera de estos elementos afecta a toda la obra. Pero en Conclave, todo está en su justa medida.
Conclave, basada en la novela homónima de Robert Harris de 2016, fue ganadora del premio al 'Mejor Guion Adaptado' en los Premios Óscar de 2024.
Esta película, donde lo sagrado choca con lo terrenal, y lo ideal con la realidad, no es solo una historia de elecciones; es un espejo de la naturaleza humana.
Fuente de la noticia: 12punto
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