Recientemente se anunciaron los aumentos salariales para los funcionarios públicos. Según esto, un profesor soltero que comienza a trabajar recibirá un salario de 35.414 TL, incluyendo los complementos sindicales. Teniendo en cuenta la situación económica actual, ¿es suficiente este aumento? Por supuesto que no. En este entorno de inflación tan elevada, donde todo sube de precio en cualquier momento, sin duda se debería haber otorgado un aumento mucho mayor a los profesores y otros funcionarios. Ante este panorama, la situación económica de los profesores que trabajan en el sector de la educación privada es, lamentablemente, mucho peor.
En la mayoría de las escuelas privadas y academias, los salarios de los profesores rondan el salario mínimo. Además, los profesores no reciben este pago por 15 horas lectivas como los profesores del sector público. Hay muchos profesores que imparten entre 35 y 40 horas lectivas a la semana y apenas ganan entre 20.000 y 25.000 TL, y esta cifra es incluso optimista. Estoy seguro de que algunos compañeros profesores que lean este artículo dirán que ni siquiera ganan eso. En resumen, la brecha salarial entre los profesores que trabajan en el sector público y los que trabajan en escuelas privadas aumenta día a día. Los profesores del sector privado, bajo duras condiciones económicas, intentan ser útiles a sus alumnos mientras tratan de sobrevivir con ingresos que se sitúan en el umbral de la pobreza. Para los profesores de academias, la situación es aún peor, ya que, además de trabajar por salarios bajos, no reciben sueldo durante los meses de verano. Como resultado, los profesores del sector privado intentan ejercer su labor sintiéndose desesperados e infelices. ¿Qué se puede esperar de la educación impartida por profesores en esta situación?
Se deben tomar medidas urgentes para mejorar los salarios de este grupo de profesores. El Ministerio de Educación Nacional (MEB) debería volver a implementar la regla que aplicaba anteriormente: 'un profesor de escuela privada no puede recibir un salario inferior al de un profesor del sector público'. Especialmente en los cursos, se deben imponer sanciones disuasorias mediante inspecciones ante las violaciones de los derechos laborales de los profesores. Las instituciones de educación privada deberían asumir una parte de los gastos de seguridad social de los profesores y garantizar que la diferencia se refleje en sus salarios. En este punto, la tarea más importante que recae sobre los padres es cuestionar obligatoriamente los salarios de los profesores en las instituciones educativas a las que envían a sus hijos. Deben saber que no es posible una educación saludable en una escuela donde hay profesores que reciben salarios bajos o que incluso pasan meses sin cobrar. Además de esto, los profesores del sector privado deben sindicalizarse y alzar su voz con mucha más fuerza. De lo contrario, en este sistema que se ha convertido prácticamente en un régimen de esclavitud, cada uno de ellos terminará siendo incapaz de ejercer su profesión. La docencia es una profesión honorable. Con la esperanza de ver días en los que los profesores del sector privado, tan oprimidos económicamente, reciban los salarios que merecen para que nuestra dignidad profesional no se vea dañada...
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