El saldo primario fue durante muchos años uno de los mayores garantes del presupuesto del gobierno central y de la gestión de las finanzas públicas turcas. El saldo primario, en su definición más sencilla, es un indicador de si el presupuesto presenta un superávit o un déficit excluyendo los pagos de intereses. Lo ideal es que el presupuesto registre un superávit cuando se excluyen los gastos por intereses. De este modo, el Estado puede prestar servicios a sus ciudadanos con una parte de sus ingresos, mientras que con otra parte puede pagar los intereses derivados de sus deudas. La situación no deseada es el déficit primario, es decir, que los ingresos públicos no sean suficientes ni siquiera para cubrir los gastos básicos, excluyendo los gastos por intereses. En este caso, el Estado se verá obligado a endeudarse nuevamente tanto para prestar servicios a sus ciudadanos como para pagar los intereses, lo que aumentará aún más los gastos financieros.
En nuestro país, aunque existe un déficit presupuestario crónico, no había una debilidad grave en la gestión de las finanzas públicas debido a que el stock de deuda se mantenía en niveles manejables y a que se registraba un superávit primario. Aunque el stock de deuda que ha aumentado en los últimos años no ha alcanzado niveles excesivos, el incremento experimentado en el mismo ha elevado considerablemente nuestros gastos por intereses.
Después de 2016, el superávit primario, uno de los indicadores más importantes de la estabilidad presupuestaria, comenzó a perder fuerza y finalmente ha dejado claro que registrará un déficit récord a finales de 2023. El debilitamiento que comenzó en 2016 alcanzó niveles récord en 2019, tras lo cual comenzó a recuperarse y, aunque volvió a registrar un superávit en 2022, se ha producido un aumento grave en el déficit primario debido tanto al desastre del terremoto ocurrido en febrero de 2023 como a los gastos derivados de promesas sin planificación durante el proceso de las elecciones presidenciales.
Según los datos de ejecución presupuestaria publicados por la Presidencia de Estrategia y Presupuesto, mientras que en octubre de 2022 el presupuesto registró un superávit primario de 139 mil millones de TL, en 2023 esta cifra se convirtió en un déficit de 70 mil millones de TL. Asimismo, mientras que el superávit primario acumulado entre enero y octubre de 2022 fue de 171 mil millones de TL, entre enero y octubre de 2023 esta cifra se tradujo en un déficit de 93 mil millones de TL. No se espera ningún acontecimiento que afecte positivamente al saldo primario en los meses restantes de 2023, mientras que la probabilidad de que continúe la tendencia negativa es extremadamente alta.
Ya no parece posible mantener el superávit primario, que durante muchos años ha sido un indicador salvavidas y un ancla para la gestión de las finanzas públicas turcas. En la situación actual, no existe ninguna planificación ni medida concreta que permita revertir el saldo primario a positivo y, por lo tanto, el último indicador positivo de nuestro presupuesto también está desapareciendo.
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