Las pandemias son como pausas biológicas impuestas por la naturaleza en el camino del progreso humano. La familia SARS-CoV nos obligó a detenernos, reflexionar y enfrentar nuestros errores en dos ocasiones: en 2003 y 2019.
Sin embargo, los datos científicos de los que disponemos indican que una tercera parada, bajo el nombre de SARS-CoV-3, podría aparecer en el año 2029. Esto no es una "profecía" de la naturaleza, sino un resultado claro de la epidemiología molecular y los análisis de los ecosistemas.
EVOLUCIÓN VIRAL Y DINÁMICAS DE "CUASIESPECIES"
Los coronavirus evolucionan en poblaciones de variantes múltiples llamadas "cuasiespecies" debido a su alta capacidad de mutación.
Cada variante intenta establecer un equilibrio bajo una presión de selección constante mediante pequeños cambios en el genoma viral. La mutación N501Y en la proteína Spike del SARS-CoV-2 aumentó la transmisibilidad al incrementar 10 veces la unión del virus al receptor ACE2 humano.
Este tipo de mutaciones revela que la capacidad de adaptación del virus no es aleatoria, sino que funciona como un "algoritmo de la naturaleza".
La tasa de mutación actual y las presiones de selección natural proporcionan las condiciones adecuadas para que surja una cepa que podríamos denominar SARS-CoV-3 en un plazo de 5 a 10 años.
EQUILIBRIO DEL ECOSISTEMA: GATOS, PERROS Y AMENAZAS INVISIBLES
Los gatos y los perros podrían ser portadores potenciales de estos virus. Sin embargo, la solución no es culparlos, sino enfrentar su papel dentro del ecosistema. Porque la ausencia de gatos y perros desplaza la carga viral hacia especies que no podemos controlar:
Roedores: En ciudades sin gatos, las poblaciones de ratones y ratas aumentan. Estos animales, gracias a su estrecha relación genética con los murciélagos, transportan y transforman virus rápidamente.
Murciélagos: Los murciélagos, los "reservorios virales" originales de la naturaleza, comienzan a vivir más cerca de los límites de las ciudades debido a la alteración del equilibrio ecológico.
La singularidad en la respuesta de interferón de los gatos demuestra que su inmunidad natural contra el virus es fuerte. Incluirlos en programas de vacunación nos permitiría construir un ecosistema más seguro para la humanidad. Los virus aprovechan los vacíos mientras buscan un huésped; es nuestra responsabilidad no crear ese vacío.
VACUNAS Y MEDICAMENTOS ACTUALES: AUSENTES EN LAS FASES TEMPRANAS, EL MOMENTO MÁS NECESARIO DE LAS PANDEMIAS
Aunque las vacunas salvan vidas en las pandemias, aceleran los mecanismos de escape inmunológico de los virus. Al igual que los antibióticos desencadenan cepas resistentes en las bacterias, el proceso de mutación del SARS-CoV-2 bajo presión ha llevado al nacimiento de variantes más contagiosas y resistentes.
La lección que debemos extraer es la siguiente: Depender únicamente de las vacunas contra las pandemias no es diferente a observar cómo el virus nos arrincona. La plasticidad de la enzima ARN polimerasa dependiente de ARN de los virus SARS-CoV muestra que los medicamentos actuales también serán insuficientes por sí solos.
La solución pasa por desarrollar medicamentos antivirales de objetivos múltiples. Una versión dirigida a la familia SARS-CoV de un fármaco eficaz como el oseltamivir, utilizado en las pandemias de gripe, podría controlar la devastación de la pandemia. Sin embargo, este proceso de desarrollo de fármacos no debe dejarse a la merced comercial de las empresas.
CONSORCIO INTERNACIONAL: RESPONSABILIDAD COMPARTIDA DE LA CIENCIA GLOBAL
Si el mundo no actúa unido contra las pandemias, no tiene posibilidades de ganar. Los procesos de desarrollo de vacunas y medicamentos;
Deben organizarse para el futuro de la humanidad, por encima de los intereses comerciales,
Se debe establecer un consorcio farmacéutico internacional bajo el liderazgo de la Organización Mundial de la Salud (OMS),
Se debe garantizar el trabajo coordinado de todos los laboratorios.
Estos medicamentos deben formar parte de las reservas estratégicas de todos los países y actuar como un seguro contra pandemias. Si no lo hacemos hoy, pagaremos precios mucho más altos en las pandemias del mañana.
ESCENARIO 2029: ¿QUÉ NOS ESTÁ DICIENDO LA NATURALEZA?
La naturaleza envía señales constantes a la humanidad. El escenario del SARS-CoV-3 es una advertencia tanto para los científicos como para la sociedad.
Si:
Continuamos alterando el ecosistema,
No comprendemos la evolución viral,
No fortalecemos las estrategias de vacunas y medicamentos,
la naturaleza hará su movimiento de nuevo.
En ausencia de animales que podemos controlar, como gatos y perros, la carga viral pasa a especies que no pueden ser controladas. Esto hace que la pandemia sea más peligrosa al expandirse desde puntos que no podemos detectar.
"A los virus les encantan los vacíos; la solución consiste en llenar esos vacíos".
CONCLUSIÓN: INTELIGENCIA Y RESPONSABILIDAD ANTE LAS PANDEMIAS
El SARS-CoV-3 podría aparecer en 2029. Sin embargo, para reducir esta probabilidad, debemos utilizar conjuntamente la inteligencia científica, la responsabilidad ecológica y la cooperación internacional.
Los gatos y los perros deben ser vacunados,
Se deben desarrollar medicamentos antivirales controlados,
Se debe garantizar la coordinación científica global.
Las pandemias ponen a prueba si la humanidad ha aprendido de sus errores. La naturaleza establece sus propias reglas, pero las soluciones a menudo también están ocultas dentro de la naturaleza. La resistencia viral de los gatos nos ofrece nuevas estrategias y nos recuerda cuán sensible es el ecosistema.
Si no hacemos los movimientos correctos en este juego de ajedrez, la próxima pandemia no solo se propagará más rápido, sino que atacará los puntos débiles de la humanidad de manera irreversible. Considerar la ciencia y la medicina como parte de una política de seguridad nacional en lugar de arrojarlas a los brazos del mercado libre oportunista crea el problema de supervivencia más peligroso para un país y para el mundo en general.
Aunque los virus sean pequeños, sus efectos devastadores son grandes. Nuestra única garantía contra ellos son las condiciones proporcionadas a la ciencia y a las personas que trabajan en ella. En un mundo individualizado donde "cada uno se las arregla como puede", si aprendiéramos un poco de los virus, que muestran un ejemplo de solidaridad interna con su cooperación en el intercambio de mutaciones, nos daríamos cuenta de que las personas que se hacen la zancadilla unas a otras son más peligrosas que los propios virus.
No hay tierras tan fértiles como aquellas donde florecen mentes que no temen a la ciencia ni a pensar y que cuestionan constantemente. Y la necesidad de jardineros competentes y conscientes para tales tierras es tan esencial como el agua.
Deseando ver días hermosos y saludables.
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