Llene las vacaciones de verano no solo con actividades, sino con significado: Consejos de un experto
Las vacaciones de verano no son solo un tiempo de descanso para los niños; también son una oportunidad única para explorar su mundo interior, nutrirse emocionalmente y fortalecer los lazos familiares. La Dra. Berna Aygün, especialista del Hospital Memorial Şişli, ofreció importantes recomendaciones para que los niños aprovechen este periodo de manera productiva tanto desde el punto de vista espiritual como del desarrollo.
Las vacaciones de verano son un periodo importante en el que los niños descansan y recuperan energías tras un exigente año escolar. Este proceso es también un intervalo crucial para que los niños se detengan, reduzcan el ritmo, piensen, sientan y vuelvan a empezar.
Por ello, unas vacaciones de verano "productivas" deben ser un periodo que beneficie el mundo interior del niño, apoye su desarrollo y tenga en cuenta sus necesidades.
La especialista en psiquiatría infantil, Dra. Berna Aygün, brindó información sobre actividades que descansan no solo el cuerpo, sino también el espíritu del niño durante las vacaciones.
APOYE EL DESARROLLO ESPIRITUAL DE LOS NIÑOS
Durante el periodo escolar, la carga mental de los niños es intensa. Sin embargo, el desarrollo espiritual no avanza solo con el éxito académico, sino también con las experiencias emocionales.
Las vacaciones de verano pueden ser un periodo en el que el niño pueda ganar conciencia sobre sí mismo, pensar y escuchar. Esto puede permitir que el niño desarrolle una estructura espiritual más resistente, segura y flexible.
CREE UN ESPACIO DONDE PUEDA ESCUCHAR SU PROPIA VOZ
Algunos niños pueden ser introvertidos, otros extrovertidos, algunos activos y otros más tranquilos.
Las expectativas y necesidades de cada niño respecto a las vacaciones son diferentes. Lo importante no es encasillar al niño en un "molde de vacaciones", sino abrir un espacio considerando su naturaleza, su ritmo y su temperamento.
PERMITA QUE SE ABURRA
Hoy en día, muchos cuidadores se preocupan cuando sus hijos se aburren. Sin embargo, el aburrimiento es una pausa necesaria para el desarrollo espiritual del niño, un espacio donde puede estar a solas consigo mismo y poner en marcha su imaginación.
Unas vacaciones llenas constantemente de actividades no dejan lugar para expandir el mundo interior del niño.
Aburrirse durante ciertos periodos abre el camino para que el niño cree sus propios juegos y piense de forma creativa. Dar espacio para que se pierda en sus propios pensamientos puede fomentar la independencia y la creatividad del niño.
EL JUEGO LIBRE ES EL ESPACIO DE APRENDIZAJE REAL DEL NIÑO
Los juegos no estructurados y jugados libremente son una de las formas más saludables en las que el niño puede procesar sus emociones, su imaginación y lo que vive.
Jugar con barro, coleccionar piedras, montar en bicicleta en la calle con amigos o crear mundos con sus propios juguetes en casa es muy valioso para el desarrollo psicológico del niño. Porque el niño intenta entender tanto el mundo como a sí mismo a través del juego.
Mientras juega, el niño procesa sus emociones. Al hacer un castillo de barro, puede liberar la ira que ha acumulado durante todo el año; al organizar piedras, puede establecer su propio orden interior.
Mientras repite con sus muñecos lo que ha vivido, a veces puede expresar un tema que a usted le preocupa. El juego es el lenguaje del niño; para un adulto atento, es como una ventana.
TENGA MUCHO CONTACTO
Por supuesto, en las condiciones actuales, se debe dejar un margen de flexibilidad respecto al tiempo frente a la pantalla. Sin embargo, el lugar principal donde un niño se nutre espiritualmente son los espacios donde puede establecer relaciones reales.
Interacciones sencillas como el contacto visual, reír juntos, conversar, cocinar o dar un paseo hacen que el niño se sienta valorado y parte de algo.
EL TIEMPO PASADO EN FAMILIA AUMENTA EL SENTIDO DE PERTENENCIA DEL NIÑO
Las vacaciones de verano no son solo diversión para el niño; también son un tiempo para restablecer el vínculo con sus cuidadores mediante un "acompañamiento suficientemente bueno", escuchar historias y entrar en contacto con sus raíces.
Un día pasado con las generaciones mayores, una tarde en la que los cuidadores cuentan su propia infancia, viejas fotos vistas juntos... Todo esto refuerza el sentido de pertenencia del niño.
EL CONTACTO CON LA NATURALEZA ES EL ALIMENTO ESPIRITUAL DEL NIÑO
Trepar a los árboles, pisar la tierra, recoger flores, nadar en el mar, tumbarse en la hierba... Todo esto proporciona al niño una regulación tanto sensorial como espiritual.
Si es posible, este verano, acerque a los niños a la naturaleza. Incluso si vive en la ciudad, puede hacerles sentir la naturaleza con pequeñas oportunidades como paseos por el parque, observar el cielo juntos o jugar con agua.
PLANIFIQUE LOS CURSOS DE VERANO JUNTO A SU HIJO
Por supuesto, se pueden planificar cursos de corta duración o actividades sociales durante las vacaciones de verano. Pero el principio básico no debería ser enviarlo a una escuela de verano seis días a la semana solo para que "no esté ocioso", sino que el niño participe voluntariamente en algo que realmente desea.
El desarrollo espiritual ocurre en las experiencias libres.
REPASO DE LECCIONES CON ACTIVIDADES LÚDICAS
Para los niños que han tenido dificultades durante el año, puede ser bueno descansar un tiempo. Sin embargo, hacia el final, se pueden estructurar repasos de corta duración incluyendo actividades lúdicas.
Asegúrese de que realicen las tareas escolares asignadas junto con una actividad de vida diaria regular pero flexible.
Las vacaciones de verano no son solo un intervalo de tiempo para el niño; es un espacio donde puede subjetivarse, descansar y crecer.
Para poder diseñar este proceso velando por el interés superior del niño, es necesario ofrecerle suficiente espacio, suficientes límites y suficiente acompañamiento.
Un niño recuerda el amor que sintió, el juego que jugó y la libertad que experimentó en las vacaciones de verano como un recurso interior cuando es adulto. Por eso, al planificar las vacaciones de verano, no solo se debe pensar en qué hará, sino en cómo se sentirá.
PLANIFIQUE ACTIVIDADES SENCILLAS QUE FOMENTEN LA CREATIVIDAD
Estas actividades pueden aplicarse según la edad de su hijo;
Diario de sueños: Regale a su hijo un cuaderno donde escriba o dibuje lo que piensa y lo que imagina cada día.
Teatro en casa: Vean juntos, con todos los miembros de la familia, una obra escrita por su hijo.
Arte de la naturaleza: Hacer pequeños juguetes o esculturas con materiales naturales como piedras, ramas y hojas aumenta tanto la confianza en sí mismos como la creatividad de los niños.
Escribir un libro: Anime a su hijo a escribir su propio libro.
Juegos sin lugar fijo: Haga recorridos por la ciudad con su hijo, pero juegue diferentes juegos con ellos en cada parada.
Juegos de completar historias: Juegue con su hijo a completar historias. En este juego, una persona comienza y los demás continúan por turnos. Este juego será beneficioso para el desarrollo emocional de su hijo.
Fuente de la noticia : 12punto
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