Los zaidíes de ayer, los hutíes de hoy
Los conocemos por su nombre actual: los hutíes. En realidad, no nos son del todo ajenos. Hablamos de Yemen, un lugar donde el Imperio Otomano permaneció durante 400 años, pero donde nunca logró establecer una soberanía total.
El chiismo yemení se denomina zaidismo. Los hutíes, por su parte, son la tribu yemení más poderosa que ha adoptado la fe y la doctrina zaidí.
En un proceso en el que el imperialismo se propone redibujar el mapa de Oriente Medio, es momento de observar más de cerca a Yemen, aquel lugar al que los valientes jóvenes de Anatolia partieron para no regresar jamás.
Yemen, que rodea la península arábiga desde el sur, desde el mar Rojo hasta el golfo Pérsico, y que mira hacia el océano Índico por su otro frente.
Yemen, donde el Imperio Otomano permaneció cuatrocientos años (1517-1917) y que abandonó sin dejar rastro, dejando atrás solo su café amargo, recuerdos dolorosos y melodías que nos desgarran el alma.
El Yemen maldito, que se tragó a los robustos hijos de Anatolia y, como dice el refrán, el viento se los llevó y el desierto los ocultó, sin devolverlos nunca.
Yemen, que aún vive en una atmósfera marcada por la sociología de las sectas y las tribus o clanes.
"El camino a Yemen es de barro,
nuestra marmita es de cobre,
nuestros ricos pagan para no ir,
nuestros soldados son los pobres",
como dice el lamento, Yemen, que devoró sin piedad a los hijos de Turquía, ricos de corazón pero pobres de bolsillo.
Yemen, maldecido por las novias de mala suerte, cuyos rostros palidecieron antes de que la henna se desvaneciera de sus manos;
"Por la noche llegó una voz desde lo más profundo,
¿me llamaste desde los desiertos de Yemen?"
con este lamento se maldice a Yemen.
¿Qué clase de bloqueo mental supone enviar de nuevo a los 'Mehmet' (soldados turcos) a los desiertos de Yemen por las necesidades de seguridad del régimen medieval saudí, mimado por los petrodólares? ¿Cómo es posible que, en lugar de mostrar nuestra bandera en el mar de las Islas (Egeo) y en el Mediterráneo en defensa de los intereses nacionales, se dirija el poder naval, terrestre y aéreo turco hacia el pantano de Oriente Medio, olvidando tanto a aquel Yemen que consumió los recursos humanos y económicos del Imperio Otomano? ¿Qué clase de falta de conciencia y memoria es esta?
Concluyamos nuestro artículo con el deseo de que la falta de conocimiento y conciencia, que no aprende nada del pasado y que solo traerá nuevos dolores y nuevos lamentos, sea reemplazada cuanto antes por la razón y la memoria del Estado.