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La Unión Europea y los 'campos de concentración': ¿está Turquía también involucrada?

La aprobación por parte del Parlamento Europeo de una normativa que endurece las reglas de migración y deportación ha abierto la puerta a una nueva era en el continente. Los eslóganes "Send them back" (Envíenlos de vuelta) y "Shame on you" (Qué vergüenza) que se escucharon tras la votación pusieron de manifiesto el profundo conflicto entre las políticas de seguridad de Europa y sus valores de derechos humanos.

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La Unión Europea y los 'campos de concentración': ¿está Turquía también involucrada?

Europa, que alguna vez celebró la caída de los muros, ahora se apresura a construir otros nuevos al grito de "Send them back" (Envíenlos de vuelta). Y esta vez, las alambradas no solo se están colocando alrededor de las fronteras. También se están levantando alrededor del derecho, los derechos humanos y la dignidad humana.

¿Qué ha sucedido?

Esto: el Parlamento Europeo en Estrasburgo ha aprobado una normativa que endurece significativamente las reglas de migración y deportación. Los miembros del Parlamento Europeo (eurodiputados) votaron 418 a favor y 218 en contra. La normativa, adoptada tras presiones prolongadas en Bruselas y muchas capitales europeas para endurecer las políticas migratorias, allana el camino para el establecimiento de centros de retorno fuera de la Unión Europea y el envío a estos centros de personas cuya solicitud de asilo ha sido rechazada. Tras la votación, la celebración de la decisión por parte de los diputados de extrema derecha con aplausos y eslóganes de "Send them back", frente a las reacciones de "Shame on you" (¡Qué vergüenza!) que surgieron desde las "bancadas de la izquierda", creó una imagen en el Parlamento Europeo que no se borrará de la memoria durante mucho tiempo.

La normativa, duramente criticada por organizaciones de derechos humanos, es vista como el inicio de una nueva y controvertida era en la política migratoria de Europa.

Estos cánticos de "Send them back" que se elevaron frente a la tribuna del Parlamento Europeo no fueron, por supuesto, un eslogan político ordinario. Fuimos testigos de un momento de ruptura que quedará grabado en la memoria de la Europa del siglo XXI.

Esa escena de vergüenza, acompañada por los aplausos de los diputados de extrema derecha, fue interpretada en muchos periódicos europeos y círculos defensores de los derechos humanos como un símbolo del ajuste de cuentas de Europa con sus propios valores.

Los gritos de "Shame on you" (¡Qué vergüenza!), provenientes del bando que no quería ser cómplice de dicha vergüenza, surgieron como una objeción al rumbo cada vez más duro, excluyente y securitario que está tomando Europa.

Esta normativa aprobada no solo concierne a los inmigrantes. La fea decisión, que arrastra por los suelos la dignidad humana, también nos dice hacia qué futuro camina Europa.

NO SON CENTROS DE RETORNO, SINO "AGUJEROS NEGROS JURÍDICOS"

Por un lado, existen centros de retorno, prácticas de detención ampliadas, mecanismos de deportación más estrictos y estructuras que las organizaciones de derechos humanos definen como "agujeros negros jurídicos". Por otro lado, están los principios del Estado de derecho, los derechos humanos y la dignidad humana que Europa ha mostrado al mundo como ejemplo durante décadas. Con esta votación, todo eso ha quedado en nada.

Hoy, incluso dentro de la Unión Europea, se han formado profundas grietas sobre este tema.

Mientras países como Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia se inclinan por medidas más estrictas, Francia y España expresan serias preocupaciones. Las imágenes en el Parlamento Europeo también demuestran que esta división ya no es técnica, sino que ha alcanzado una dimensión ideológica e incluso moral.

¿QUIÉN PROTEGERÁ A LOS EXPULSADOS Y CÓMO?

Hay muchas preguntas que deben hacerse, pero compartamos aquí las más urgentes.

¿En qué condiciones vivirán las personas que serán enviadas fuera de las fronteras de Europa?

¿Quién protegerá sus derechos?

¿Y quién supervisará las violaciones de derechos humanos que puedan ocurrir en estos centros?

Es precisamente por esto que las organizaciones de derechos humanos están dando la voz de alarma. El Comité Internacional de Rescate y numerosas organizaciones de derechos advierten que Europa está comenzando a crear zonas fuera de sus propias fronteras que están libres de supervisión.

NO SE QUEDÓ SIN REACCIÓN, PERO...

En Alemania, las reacciones a la decisión también fueron duras. El influyente periodista alemán Marc Raschke, autor de libros como "Demokratie am Limit" (¿Ha llegado la democracia a su límite?), evaluó la votación en el Parlamento Europeo en una publicación en su cuenta de redes sociales con las siguientes palabras:

"La CDU/CSU se ha alineado una vez más con los extremistas de derecha en el Parlamento Europeo y ha votado a favor de los llamados 'Return Hubs' (centros de retorno). Este es un término suavizado para 'campos de concentración' donde se encerrará a personas en terceros países y donde el asilo y los derechos humanos no podrán ser supervisados. Un día negro para Europa. Y otro punto de ruptura para la CDU/CSU".

Las duras expresiones utilizadas por Raschke son vistas como el reflejo más severo del creciente debate en Alemania sobre el punto al que han llegado las políticas migratorias.

Mientras tanto, en el Bundestag alemán, las siguientes declaraciones muy duras del diputado del partido Alianza 90/Los Verdes, Timon Dzienus, dirigidas a los diputados del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), también se dispararon en las redes sociales:

"Siento asco de ustedes. Siento asco de todo lo que hacen, de lo que dicen, de sus comportamientos, de sus gritos aquí, de los eslóganes que lanzan. Realmente siento asco de ustedes.

¿Cómo es eso? ¿No quieren ser señalados bajo sospecha de nacionalsocialismo (nazi)? ¿Pero qué dicen ustedes constantemente?

Por ejemplo, Höcke, que habla de una 'crueldad medida' y quiere deportar a veinte millones de personas. Es el mismo Höcke quien dice que le parece mal que Hitler sea mostrado como el mal absoluto.

O Stefan Keuter, que a veces llega a su oficina con el saludo hitleriano.

O Helferich, que se define a sí mismo como la 'cara amable del nacionalsocialismo'. Estas son las personas de ustedes que dicen esto. Son ustedes quienes dicen esto.

Y luego no quieren ser señalados bajo sospecha de nazismo.

Entonces, ¿por qué hacen constantemente declaraciones que evocan la alabanza nazi?

No quieren ser colocados en la esquina de la derecha. Entonces, ¿por qué corren todos los días hacia esa esquina?

No quieren ser llamados 'marrones' (el color nazi). Entonces, ¿por qué se cubren de marrón de pies a cabeza?

Son ustedes quienes hacen esto. Lo hacen todos los días.

¿Y saben qué?

Realmente siento asco de ustedes y hoy tengo que decirlo aquí.

Esto ha llegado a un punto insoportable.

Siento asco de todo lo que hacen, de lo que dicen, de sus comportamientos, de sus gritos aquí, de los eslóganes que lanzan.

Y mi voz no se callará hasta que ustedes salgan del Bundestag alemán.

Estaré en la lucha antifascista durante toda mi vida.

Siempre.

Hasta mi último aliento.

Se lo prometo".

EL MODELO ESTADOUNIDENSE (ICE) Y LOS "CAMPOS DE CONCENTRACIÓN" EN TURQUÍA

El debate sobre las "prácticas al estilo ICE", al que han llamado la atención más de 70 organizaciones, aumenta el temor de que Europa no solo siga el controvertido modelo de Estados Unidos, sino que en algunas áreas pueda llevarlo aún más lejos.

Lo que está sucediendo concierne de cerca a Turquía.

Turquía, que alberga a millones de refugiados, ha sido utilizada durante años como la zona de amortiguamiento de facto de Europa. La mayor externalización de las fronteras de Europa y la transferencia de la responsabilidad a terceros países aumenta el riesgo de que la presión migratoria se concentre en países fuera de Europa. Además, considerando los vínculos económicos, sociales y humanitarios entre Turquía y Alemania, los efectos de cualquier sacudida en Europa no se sentirán solo en Bruselas o Berlín.

Por lo tanto, abordar el tema desde la perspectiva de la "política migratoria" sería subestimar la oscuridad que se avecina. Porque el verdadero problema es si Europa, al intentar gestionar sus miedos, está erosionando sus propios cimientos democráticos.

Sabemos que al final de los períodos en los que se recortan las libertades en nombre de la "seguridad", toda la sociedad paga el precio. Los eslóganes lanzados en el Parlamento Europeo quizás duraron unos segundos. Pero esa oscura "mentalidad" que revelaron esos eslóganes determinará los próximos años de Europa.

Europa abre hoy la puerta a una era más dura, más polarizada y más inquieta, guiada por los miedos.

La votación en el Parlamento Europeo ha quedado registrada como una decisión histórica sobre qué futuro ha elegido el continente.

Hay algo más que ha quedado registrado...

El camino hacia el autoritarismo se ha abierto una vez más bajo el pretexto de la "seguridad".

Y esta vez, o una vez más, el precio lo pagan los inmigrantes, es decir, el "ser humano".

IŞIN ERTÜRK - STUTTGART


Fuente de la noticia: 12punto