La prueba más evidente de la existencia de la democracia son las elecciones, que determinan la libre decisión del pueblo. Por ello, las elecciones ocupan un lugar fundamental e indispensable en la base legal de la administración democrática.
Las elecciones, con las que estamos familiarizados en nuestro país desde 1870, se desarrollan continuamente en términos de sistema y método, y su integridad es objeto de debate constante.
El artículo 67 de la Constitución establece que se determinarán las medidas para la implementación de las elecciones con el fin de que los ciudadanos turcos que se encuentran en el extranjero puedan ejercer su derecho al voto.
Desde 1987, según el artículo 94/II de la Ley N.º 298, modificado por la Ley N.º 3577, nuestros ciudadanos residentes en el extranjero pueden votar en las puertas aduaneras a partir de una fecha determinada antes del día de las elecciones, durante sus entradas y salidas al país.
Dado que el ejercicio del derecho al voto en esta práctica ha sido muy limitado, durante años se ha debatido la posibilidad de encontrar una opción diferente.
Debido a las preocupaciones de seguridad interna de los diversos países donde residen nuestros ciudadanos, no se ha visto con buenos ojos la posibilidad de votar en las urnas en dichos países.
Se han discutido los métodos de voto por correo y voto por delegación, pero este método tampoco ha sido aceptado, ya que no se generaría un entorno de confianza respecto a la posibilidad de que el elector vote libre de presiones y de acuerdo con su propia decisión.
Paralelamente a los avances en el campo tecnológico, en los últimos años también se ha comenzado a debatir el método de votación electrónica.
Sin embargo, considerando tanto el número y tipo de elecciones como el equipamiento tecnológico y el nivel educativo de la población, se ha llegado a la conclusión de que la implementación del método de votación electrónica en nuestro país es muy difícil.
En el mundo, el método de votación electrónica se ha probado parcialmente en Estados Unidos, India y algunos países europeos, pero no se ha podido generalizar.
Tras la visita del presidente del Consejo Supremo Electoral, Ahmet Yener, a Estados Unidos para examinar in situ el sistema de votación electrónica utilizado en las últimas elecciones, el debate sobre el voto electrónico para los electores en el extranjero ha vuelto a ponerse sobre la mesa en Turquía.
Nasuh Mahruki, quien expresó sus dudas sobre la votación electrónica, cuya supervisión y control son difíciles, lamentablemente ha sido detenido.
Debido a prácticas como la validación de votos sin sello, la aceptación de un voto como inválido y otros como válidos dentro del mismo sobre, la votación sin confianza y otras medidas, es natural que se aborde con escepticismo el trabajo del Consejo Supremo Electoral sobre el voto electrónico, cuya credibilidad se ha visto afectada; no es posible conciliar con la democracia el hecho de que quienes expresan sus opiniones al respecto se enfrenten a sanciones penales.
Cuando pienso en cómo recibíamos con respeto las críticas y aprendíamos de ellas durante mi periodo en el Consejo Supremo Electoral, contemplo con tristeza el punto al que hemos llegado hoy.
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