Los incidentes ocurridos en las últimas semanas en Şanlıurfa y Kahramanmaraş hacen que sea inevitable que Turquía se enfrente a una realidad que ha estado postergando durante mucho tiempo. La violencia ya no es un riesgo geográficamente lejano o estadísticamente insignificante. Puede que sea de baja probabilidad, sí. Pero su impacto es alto. Y este tipo de amenazas se vuelven devastadoras no en el momento en que ocurren, sino cuando no se toman en serio de antemano.
Definir estos eventos como "aislados" es más un reflejo de defensa psicológica que una evaluación analítica. Porque la singularidad no es garantía de que no se repitan. Al contrario, en sistemas desprevenidos, cada nuevo incidente produce resultados más graves que el anterior. El problema no son los eventos individuales; es cómo se prepara el sistema para ellos.
En Turquía, existe desde hace muchos años la firme creencia de que las escuelas son "espacios seguros". Sin embargo, esto es más una aceptación cultural que una realidad jurídica u operativa. Esta aceptación pudo haber funcionado en el pasado. Pero continuar con las mismas suposiciones mientras el paradigma de seguridad cambia no es garantizar la seguridad, sino crear una ilusión de seguridad.
En muchos países del mundo, esta ruptura ya ha ocurrido. Especialmente en las escuelas y espacios públicos, el enfoque desarrollado de "Run, Hide, Fight" (Huye, escóndete, lucha) ya no se acepta como una opción, sino como una necesidad.
Este modelo es simple pero muy crítico: primero, si es posible, aléjate del lugar del incidente, es decir, huye. Si eso no es posible, escóndete minimizando tu visibilidad. Y como último recurso, si tu vida está bajo amenaza, resiste de manera organizada, lucha...
Esto no es un escenario de terror; es un modelo de adquisición de comportamiento. Porque los sistemas han aceptado lo siguiente: Puede que no sea posible prevenir todos los ataques, pero se puede garantizar que todos, especialmente los niños y los profesores, sepan qué hacer en esos primeros 60 segundos.
En Turquía, el debate fundamental sigue estando en este nivel: "¿Es esto realmente necesario?"
Sin embargo, la pregunta correcta es mucho más clara: cuando ocurre un incidente, ¿qué harán los 25 niños y el profesor en ese aula?
Sí, hoy estos temas se discuten en el Parlamento. Las medidas de seguridad, las regulaciones y los nuevos borradores de decisiones están en la agenda. Estos son pasos necesarios e importantes. Sin embargo, hay un vacío crítico: estas decisiones tardarán tiempo en implementarse. Entonces, ¿qué pasará hasta entonces?
Mañana, o incluso hoy, si ocurre un incidente, ¿qué harán los que están dentro cuando se cierre la puerta de un aula? ¿Quién liderará? ¿Quién dará instrucciones? ¿Quién tomará la decisión correcta en los primeros 60 segundos y cómo?
Si estas preguntas no tienen respuesta hoy, el problema radica precisamente ahí.
Como alguien que imparte formación sobre tiradores activos (Active Shooter), tengo una observación clara en el campo: la mayor resistencia, irónicamente, proviene de las propias instituciones educativas. La justificación es conocida: "La psicología de los niños se verá afectada". Sin embargo, el principio básico de la psicología dice lo contrario. La incertidumbre aumenta la ansiedad. El conocimiento, en cambio, crea una sensación de control.
Los simulacros de incendio no traumatizan a los niños. Porque saben qué hacer. La misma lógica se aplica aquí. Una formación de "Huye, escóndete, lucha" correctamente estructurada no produce miedo; produce reflejos.
Lo que hacemos hoy es exactamente lo contrario: al no enseñar nada, dejamos a los niños y a los profesores a merced de sus instintos en momentos de crisis. Esos instintos, la mayoría de las veces, son quedarse paralizados, huir en la dirección equivocada o seguir a la multitud. Es decir, en el momento más crítico, desactivamos el sistema.
Desde una perspectiva estratégica, esto no es una elección, es una clara responsabilidad. Así como es una gran negligencia vivir en una zona sísmica y no realizar simulacros, esto pertenece a la misma categoría. La expresión "aquí no pasará" no es una política de seguridad, sino un deseo sin ninguna base medible.
Hoy hablamos de Şanlıurfa y Kahramanmaraş. Si no queremos hablar de otra ciudad mañana, tenemos que cambiar el debate.
La pregunta principal ahora es:
Cuando elegimos no impartir esta formación, ¿quién asumirá la responsabilidad de los resultados que surgirán en el próximo incidente?
Y quizás lo que es más importante:
Hasta que se tomen las decisiones, ES DECIR, HOY, ¿quién protegerá a los niños en esa aula?
Mas leidos
Serdal Adalı presenta una denuncia contra la prensa
¿Qué 'hombre' ha ganado de nuevo? ¿De qué es esta 'victoria'?
El Fenerbahçe organizará una ceremonia de firma para Romelu Lukaku
El precio más bajo en vehículos sin ÖTV es de 783 mil liras turcas: Aquí está la lista
Institucionalizarse o desaparecer: El secreto de la longevidad de las empresas
Buscar el poder fuera de la 'oposición razonable': El edificio se derrumba
Quien recibe los golpes no es el diputado de Edirne, es el CHP
Un detalle llamativo de Murat Ağırel sobre la operación de los Süleymancılar
Se revelan los nombres de los detenidos en la operación contra los Süleymancılar
Surgen imágenes del momento en que un diputado del CHP fue agredido