Esta semana, mi invitado en el programa Netizen de Medyascope TV fue Serdar Turan, editor en jefe de Harvard Business Review. En el programa, hablamos sobre los últimos veinticinco años de Internet, el mundo empresarial y el liderazgo intelectual en Turquía; discutimos juntos cómo comenzó una era, cómo evolucionó y en qué umbral nos encontramos hoy.
Fue un encuentro largamente esperado: dos personas que han observado las mismas transformaciones desde diferentes frentes durante más de veinte años se reunieron por primera vez en el mismo programa. Pusimos sobre la mesa una historia que comenzó a principios de la década de 2000, cuando la burbuja de las puntocom envolvía al mundo y el concepto de "nueva economía" se repetía en casi cada frase. Aquellos años fueron el periodo en el que la tecnología y el mundo empresarial se entrelazaron de forma visible por primera vez.
La aventura editorial de Serdar Turan, que comenzó con İnfomag, no fue solo un intento de publicar una revista. Fue un esfuerzo por comprender sistemáticamente el vínculo entre la tecnología y el mundo empresarial en Turquía. Mientras en Occidente se publicaban revistas de gestión y tecnología de cientos de páginas, él me contó la emoción de establecer una base de pensamiento similar aquí.
Los años transcurridos no solo han cambiado los formatos editoriales, sino también las formas de hacer negocios. Hablamos de cómo los sistemas corporativos como ERP y CRM pasaron de la etapa de "¿qué es esto?" a convertirse en una necesidad corporativa; de cómo la revolución móvil rediseñó el mundo empresarial; y de cómo el pensamiento analítico y la inteligencia artificial se sentaron en la mesa de estrategia. Sin embargo, lo llamativo es esto: las herramientas cambian, la velocidad aumenta, los términos se renuevan; pero las preguntas fundamentales del mundo empresarial apenas cambian.
Al observar el primer número de Harvard Business Review de 1923, una parte importante de los temas tratados sigue siendo válida hoy en día. El ser humano, la productividad, el liderazgo, los bancos centrales, los modos de producción... En aquella época se discutía la transformación eléctrica e industrial; hoy se habla de inteligencia artificial y automatización. El conjunto de conceptos cambia, pero las preguntas fundamentales permanecen inalteradas...
En el programa, subrayamos especialmente la pregunta del "por qué". ¿Por qué implementamos un sistema? ¿Por qué mantenemos una forma de hacer negocios? ¿Como solución a qué problema surgió ese método y sigue siendo válido ese problema? El reflejo más intelectual del mundo empresarial es el coraje para cuestionar sus propios hábitos.
Profundizamos hasta el origen del concepto de empresa. Serdar me recordó que la palabra "company" significa compañerismo, caminar juntos. Continuó diciendo que el propósito inicial de la empresa no era solo generar capital, sino acompañar una necesidad. Con el tiempo, algunas funciones se alejaron de su esencia. Como en el ejemplo de los recursos humanos, una estructura que nació con la pretensión de mantener el equilibrio entre el empleado y el capital pudo derivar hacia una posición diferente. No es casualidad que hoy vuelvan a estar en la agenda conceptos como el enfoque en las personas, el liderazgo compasivo y el valor humano. El sistema siente la necesidad de volver a su esencia.
También hablamos del punto al que ha llegado Harvard Business Review Turquía hoy. Ya no se trata solo de publicar una revista. Se trata de construir un ecosistema centrado en el contenido. La revista, los artículos digitales, los contenidos de vídeo, los podcasts, las cumbres y los proyectos de liderazgo intelectual se unen en un solo eje: producir contenido profundo. Actuar no con un reflejo de noticias, sino con la pretensión de producir análisis y marcos de referencia.
Cuando el tema llegó a los momentos caóticos que vivimos actualmente, surgió quizás la conclusión más importante del programa: lo esencial es la incertidumbre. La estabilidad es la excepción. Esta idea, expresada durante el periodo de la pandemia, es crítica para entender el presente. El mundo nunca ha sido completamente estático. Nosotros solo hemos construido áreas de orden temporal dentro de la nube de incertidumbre.
La transición de era que vivimos hoy se encuentra en un umbral similar. El pasado aún no ha desaparecido por completo. El futuro aún no se ha establecido del todo. Vivimos en dos realidades al mismo tiempo. Oscilamos entre el reflejo de aferrarnos a los viejos métodos y la tendencia a exagerar lo nuevo.
Lo que hay que hacer en este periodo no es rendirse al miedo, sino construir el equilibrio de manera consciente. La relación, la confianza, la realidad y el equilibrio no se forman por sí solos. Se construyen y, si no se gestionan, se deterioran. Esta es la tarea fundamental que tienen ante sí el mundo empresarial, los medios de comunicación y la sociedad.
Lo que hablamos esta semana en el programa Netizen no fue nostalgia. Fue un balance de una era. Con la acumulación de veinticinco años, discutimos cómo mirar los próximos veinticinco años. Porque cada transición de era no se supera negando el pasado, sino entendiéndolo. Les recomiendo que vean este agradable programa.
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