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¿Por qué 'nuestro barrio' siempre es la víctima?

No dejes que el algoritmo elija tus noticias, decide tú qué leer. ¡Añade 12punto a tus fuentes preferidas!

Hace unos días, me topé con una investigación de Patrick van Erkel y su equipo de la Universidad de Ámsterdam que ha sido muy comentada en los círculos de ciencia política y comunicación. El estudio se basa en una encuesta de panel realizada a unas 4.000 personas en Alemania, los Países Bajos y Polonia durante las elecciones al Parlamento Europeo de 2024.

Los hallazgos muestran que las personas creen que las noticias falsas y la desinformación en internet tienen como objetivo principal al partido político que ellos mismos apoyan. Por otro lado, la desinformación que sufre la parte contraria es ignorada o descartada con el pensamiento de que "ya se lo merecían".

Este concepto, que se originó en la Universidad de Stanford en 1982 y se denomina en la literatura de comunicación política como el "Efecto de Medios Hostiles" (Hostile Media Effect), nos dice lo siguiente: cuanto más fuerte sea su vínculo con una ideología o partido, más pensará que los medios de comunicación tradicionales están sesgados en su contra y que sus intenciones son malintencionadas.

Este concepto ha ampliado aún más su impacto con las noticias falsas generadas por la inteligencia artificial y las redes sociales. Ahora también nos enfrentamos a un "Efecto de Desinformación Hostil". En Turquía, donde la polarización se ha convertido prácticamente en una práctica de vida, somos testigos de ejemplos mucho más duros y concretos de este concepto.

En Turquía, todos son víctimas

El medio donde más se genera desinformación en Turquía son las redes sociales. Los algoritmos nos encierran en cámaras de eco que llamamos "burbujas de filtro", mientras que los barrios opuestos recolectan sus propias historias de victimización en el mundo de las noticias y contenidos en redes sociales, algunos de los cuales son falsos. Porque los algoritmos no recompensan el consenso ni la solidaridad.

Recompensan la ira, el miedo y el sentimiento de victimización. Los contenidos que demonizan al otro lado reciben más comentarios, interacción y difusión, y se vuelven más visibles. Como resultado, las personas nadan en un universo de contenidos que reproduce constantemente no solo sus propias ideas, sino también sus propias historias de victimización.

Por ejemplo, recuerden el último periodo de elecciones generales. Se creó opinión pública y se consolidaron los frentes con una grabación de audio falsa producida por inteligencia artificial o un video montado que circuló en X o TikTok. Todos recordamos las respuestas a los mensajes de los bandos que decían "¡los troles han vuelto a pulsar el botón, están haciendo una operación de difamación contra nosotros!" con frases como "¡Las potencias extranjeras y sus extensiones internas están atacando a nuestro líder y a nuestro partido!".

Por supuesto, no hay que subestimar el argumento de la "razón de Estado", que se utiliza a menudo para cerrar filas. Aunque las frases se construyan en contextos diferentes, la historia no cambia: todos creen que su propio barrio es el objetivo. Por cierto, otro hallazgo de la investigación es que las personas que son "adictas a las noticias políticas" encuentran que las noticias están más sesgadas y en su contra. Por lo tanto, las personas que siguen constantemente la política diaria, que observan cuentas que apoyan continuamente su propia opinión y que se alimentan solo de las fuentes de noticias de su propio barrio, no se vuelven más informadas con el tiempo; sienten el efecto de los medios hostiles con mayor intensidad.

Después de cierto punto, cada nueva noticia que surge no pasa primero por una prueba de realidad, sino por una prueba de perspectiva política. La pregunta "¿es verdad?" queda en segundo plano. Estas personas codifican las mentiras producidas contra el otro lado como "verdades merecidas", y las mentiras producidas contra su propio lado como "una gran conspiración". Otro detalle sorprendente de la investigación es que el efecto de desinformación hostil se experimenta en un nivel mucho más alto en personas con una posición ideológica de derecha.

Quizás el resultado más importante de la investigación es que todas las partes creen ser víctimas de la desinformación. En este contexto, si ha comenzado a pensar que cada noticia que ve en internet, televisión o periódicos es solo un asesinato de reputación cometido contra "su partido", tal vez se haya convertido en prisionero de los algoritmos y de sus impulsos de razonamiento motivado.

El antídoto es no dejar nuestro flujo de información a merced de algoritmos orientados al beneficio, cebos de clics y troles de redes sociales. Por esta razón, debemos añadir a nuestra lista de "fuentes preferidas" en nuestros navegadores aquellos medios independientes que no mienten al público y que presentan la realidad de la calle y de la política pasando por el filtro editorial. Solo entonces podremos romper las burbujas de filtro que nos rodean, salir del ruido de las noticias falsas y la desinformación, y alcanzar la verdad.