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¡El alevismo no es chiismo!

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Existe un error fundamental en el que se cae a menudo al hablar del alevismo en Turquía y en el mundo: definir el alevismo como una subrama del chiismo, una secta o una versión específica de Anatolia. Este enfoque, a veces utilizado con intenciones maliciosas para confinar al alevismo a un eje geopolítico determinado, a menudo surge, lamentablemente, de la ignorancia. No hace falta ir muy lejos para comprender cuán extendido está este error y cuán arraigado se encuentra incluso entre personas bienintencionadas.

Una chispa: El ejemplo de Nevşin Mengü y el error común

La periodista Nevşin Mengü es, sin duda, una de las figuras mediáticas más reconocidas y cualificadas de Turquía. Su graduación en una institución respetada como la Universidad de Bilkent, su experiencia en el ámbito internacional y el hecho de haber vivido en Irán le han proporcionado un bagaje específico sobre las dinámicas regionales. Sin embargo, el hecho de que incluso una figura con estas cualidades pueda publicar el siguiente tuit pone de manifiesto cuán complejo y malentendido es el tema:

"Alevis in Turkey. They are performing semah. Their ritual. They are considered under Twelver shi’ism. They usually vote for CHP. They usually are hardline seculars." (Los alevíes en Turquía. Realizan el semah. Su ritual. Son considerados bajo el chiismo duodecimano. Suelen votar al CHP. Suelen ser laicos de línea dura.) 

(ver https://x.com/nevsinmengu/status/1956422659966677344)

El propósito de este artículo no es atacar a Nevşin Mengü, sino, por el contrario, utilizar su ejemplo para mostrar cuán "normalizado" se ha vuelto este error. Pues esta apreciación de Mengü no proviene de una actitud hostil hacia los alevíes ni de tomar partido en la división suní-chií. Esta situación es un reflejo típico de un error histórico y teológico en el que caen muchas personas educadas, laicas y que observan el tema desde fuera. Este error nace de ignorar que el alevismo es un camino de fe que se ha desarrollado con dinámicas originales y completamente distintas.

Lo que permanece oculto tras las diferencias: El amor por la Ahl al-Bayt

Existe un vínculo invisible pero fuerte que conecta al alevismo, al chiismo e incluso a la comprensión del islam suní en Anatolia: el amor por la Ahl al-Bayt (la Gente de la Casa del Profeta) y el duelo de Kerbala. Esto, más allá de una simple referencia teológica, es una narrativa de justicia y victimización que ha moldeado la conciencia colectiva de estas tierras.

El amor por el Imam Ali y la Ahl al-Bayt: Para las tres tradiciones, el amor y el respeto hacia el Imam Ali y su familia son profundos. Sin embargo, mientras que este amor se sitúa en el centro de la fe en el alevismo, en el chiismo es la base de la doctrina del imamato, y en el sunismo de Anatolia se ha convertido en un legado espiritual respetado.

La postura común contra Kerbala y Yazid: La prueba más concreta de esta conciencia compartida es el odio común hacia el poder omeya y, especialmente, hacia Yazid. A diferencia de otras comunidades musulmanas, es casi imposible que las familias suníes en Anatolia pongan a sus hijos nombres como Muawiya o Yazid. Estos nombres son vistos como símbolos de opresión e injusticia. La única excepción, la prevalencia del nombre Osman, se debe a que no es visto como un líder omeya, sino como uno de los cuatro califas respetados.

Por lo tanto, mientras se construye un puente entre el alevismo y el chiismo a través del amor por Ali y la Ahl al-Bayt, ver que ese mismo puente también existe entre el alevismo y el sunismo de Anatolia es el primer paso para leer la imagen correctamente.

Que las similitudes no engañen: Las diferencias fundamentales entre el alevismo y el chiismo

La base principal de quienes confunden el alevismo con el chiismo es que ambas creencias son alternativas a la interpretación suní del islam y profesan un profundo amor y respeto por el Imam Ali y los Doce Imames. Sin embargo, estos puntos de referencia comunes no deberían impedir ver las enormes diferencias que existen.

Lugar de culto y rituales: Esta es la diferencia más fundamental y visible. El chiismo, al igual que el sunismo, acepta la mezquita (masjid) como lugar de culto y realiza su adoración mediante la oración (namaz). En el alevismo, el lugar de culto es el Cemevi y la adoración más fundamental es el Semah, que se realiza mayoritariamente con hombres y mujeres juntos, acompañados de música (baglama) y poemas (deyiş).

Condiciones fundamentales de la fe: El chiismo acepta los cinco pilares del islam (oración, ayuno, peregrinación, limosna, profesión de fe) como base. En el alevismo, estos pilares no existen en la misma forma y rigidez. Por ejemplo, en lugar del ayuno de Ramadán, se guarda el ayuno de Muharram (Yas-ı Matem). La peregrinación a La Meca no es una obligación fundamental en el alevismo; prevalece la comprensión de que "la Kaaba más grande es el corazón humano".

Autoridad religiosa y liderazgo: En el chiismo, existe una clase jerárquica de clérigos formados en madrazas, como ayatolás, mulás y mujtahids. En el alevismo, el liderazgo religioso es ejercido por Dedes, Pirs o Anas, que continúan el linaje a través de un sistema llamado "Ocak" (hogar/linaje), que se cree que desciende del Profeta Mahoma. El liderazgo no continúa mediante la formación académica, sino a través del linaje y el carisma. Los Ocaks también se dividen internamente: Mürşit y Talip Ocağı. Pero creo que la esencia se entiende. 

Comprensión de la Sharia (Batiní vs. Zahirí): Quizás aquí reside la diferencia filosófica más fundamental. El chiismo (especialmente la rama jafarí) es una creencia zahirí (externa) que posee su propia ley de la sharia (fiqh), con reglas y prohibiciones claras. El alevismo, por otro lado, se centra en la esencia detrás de la cara visible del Corán y la religión, es decir, en el significado batiní (interno). Por esta razón, en el alevismo no predominan las reglas estrictas de la sharia, sino principios morales y humanos como "sé dueño de tus manos, tu lengua y tus lomos".

Aunque el chiismo jafarí convencional posee una rica tradición batiní (esotérica) conocida como "Irfan", prioriza las reglas zahiríes, es decir, la jurisprudencia de la sharia, en la vida social e individual. Las reglas formales de la oración, el ayuno de Ramadán y la peregrinación son esenciales. El alevismo, por el contrario, coloca el significado batiní en el centro de la fe. Se centra más en el significado esencial que en la interpretación literal del Corán y los actos de adoración, es decir, en el camino para convertirse en un "insan-i kamil" (ser humano perfecto). 

Actitudes mutuas: Los alevíes también son condenados por los chiíes

Lo más irónico de este error común es que, histórica y teológicamente, ni los alevíes se consideran chiíes, ni los chiíes aceptan a los alevíes como "uno de los suyos".

La visión de los alevíes sobre el chiismo: Aunque los alevíes ven históricamente a los chiíes en un frente similar contra la opresión omeya y abasí, los mantienen separados de sí mismos. Desde la perspectiva aleví, el chiismo es visto como una creencia demasiado legalista, shariaísta, dogmática y atrapada en la cultura persa/árabe. Para los alevíes, renunciar al Cemevi y al Semah para rezar en la mezquita equivale a negar su propia fe.

La visión del chiismo sobre el alevismo: Este punto refuta completamente la tesis de que "el alevismo es chiismo". Las autoridades chiíes convencionales, especialmente el chiismo duodecimano (jafarí) oficial con sede en Irán, consideran al alevismo fuera del islam o, en el mejor de los casos, como una secta "desviada" (ghulat/galiyye - extremista). El hecho de que los alevíes no recen, no ayunen en Ramadán, no vayan a la mezquita, adoren hombres y mujeres juntos (Semah), incluyan instrumentos musicales (baglama) en la adoración y tengan creencias batiníes como la tríada "Haq-Muhammad-Ali" son innovaciones (bid'ah) inaceptables según la jurisprudencia chií ortodoxa. Por lo tanto, los alevíes han sido condenados a lo largo de la historia no solo por las autoridades suníes, sino también por las chiíes, y han sido vistos fuera del círculo del islam.

Es más, el término ''alevismo'' es incluso un término paraguas. Aunque esta denominación no se utilizó durante cientos de años, los grupos de fe que hoy llamamos ''alevíes'' existían. Recibieron diferentes nombres en diferentes regiones. Por ejemplo, en la región de Dersim se les llama ''Raye Haq'' (El Camino de la Verdad), mientras que en Irán, especialmente los linajes vinculados a Sultan Sahak, se les conoce como ''Ehl-i Haq''. 

Conclusión: Definir correctamente es el primer paso para reducir la hostilidad

El estatus del alevismo es complejo. Es un camino de fe por derecho propio, nacido dentro del islam pero que ha adoptado una estructura única (sincretista) al nutrirse de la cultura nómada turcomana, el zoroastrismo, el maniqueísmo, el budismo y las antiguas creencias de Anatolia. En esencia, creo que la palabra ''camino'' es la definición más correcta para el alevismo, más que cualquier denominación religiosa. Expresiones como ''ejecutar el rito'', ''caminar por el camino'', ''desviarse del camino'', ''düşkünlük'' (ser expulsado del camino), etc., son pistas importantes que muestran cuán central es el ''camino'' en el alevismo. 

Insistir en equiparar el alevismo con el chiismo es ignorar la identidad original de los alevíes. Más peligroso aún, esta definición errónea empuja a los alevíes en Turquía y en el mundo al centro de un conflicto del que no son parte. Debido a este error, los alevíes son blanco de los discursos anti-chiíes tradicionales del mundo suní, mientras que, por otro lado, se enfrentan a las acusaciones de "desviación" e "innovación" del mundo chií.

La reducción de las hostilidades y los prejuicios hacia el alevismo comienza con la comprensión correcta de lo que son. Aceptarlos como un valor en sí mismo, con sus propias creencias, rituales y filosofías, sin fundirlos en el crisol del sunismo ni del chiismo, es el paso más crítico que debe darse para la paz social y el respeto a los derechos humanos.

El alevismo es un camino de fe por derecho propio, nacido de la fuente de la Ahl al-Bayt y los Doce Imames, pero que ha evolucionado durante cientos de años en la geografía cultural y social de Anatolia hasta encontrar su propio cauce original. Equipararlo con el chiismo es ignorar esta evolución e identidad original.

Esta categorización errónea empuja a los alevíes al centro del conflicto político suní-chií del que no son parte, exponiéndolos por un lado a los discursos anti-chiíes del mundo suní y, por otro, a las acusaciones de "desviación" del mundo chií. Comprender qué es el alevismo, reconocerlo dentro de su propia originalidad sin ponerlo entre paréntesis ni en el sunismo ni en el chiismo, no es solo reconocer una verdad histórica, sino también un requisito fundamental para respetar la identidad de millones de personas y establecer la paz social.