Con la llegada del nuevo año, surge el deseo de replantearse la vida. Se sueña con un nuevo comienzo. Nuevos cursos, nuevos libros y nuevas películas acompañan este sueño.
En la asignatura de Cine y Filosofía que imparto en la universidad, esta semana llegó una película que encaja perfectamente con este espíritu. El público turco vio esta película bajo el título ''Bugün Aslında Dündü'' (Atrapado en el tiempo). Su título original es: Groundhog Day. Aquellos que aún no la hayan visto y quieran hacerlo, dense prisa. Primero vean la película y luego sigan leyendo aquí. De lo contrario, ¡hay ''spoilers''! ¡Están avisados!
Aunque a primera vista parece una comedia ligera, Groundhog Day es, en realidad, una de las películas que cuestiona con mayor dureza la idea de los nuevos comienzos. Porque en la película no hay un año nuevo, no hay un día nuevo, ni siquiera hay un mañana nuevo. El protagonista, Phil Connors, se despierta cada mañana en el mismo día: el 2 de febrero. Haga lo que haga, por mucho que intente escapar, el calendario no avanza. El tiempo está congelado. Esta idea, que parece sencilla, nos plantea de nuevo una pregunta filosófica muy antigua y profunda: si no hay un mañana, ¿tiene sentido la vida?
EL MISMO DÍA, LA MISMA VIDA
Albert Camus, en El mito de Sísifo, explica la condición humana con el concepto de lo “absurdo”. El ser humano busca sentido, pero el universo guarda silencio. Sísifo ha sido condenado por los dioses a empujar una roca hasta la cima de una montaña por toda la eternidad. Cada vez la roca cae, y cada vez Sísifo vuelve a empezar. La famosa frase de Camus es: “Hay que imaginarse a Sísifo feliz”.
Phil Connors es como un Sísifo moderno. Vivir el mismo día una y otra vez le parece al principio una libertad ilimitada. Al fin y al cabo, no hay mañana; no habrá consecuencias por lo que se haga. En este punto, la película muestra la trampa en la que caen la mayoría de los propósitos de Año Nuevo: la idea de “ya lo arreglaré después”. La primera reacción de Phil es el nihilismo. Si la vida ya no tiene sentido, todo está permitido. Se entrega al hedonismo, manipula a las personas y utiliza el día para su propio beneficio. Pero pronto se da cuenta de algo: el placer ilimitado no sacia al ser humano. Al contrario, genera un vacío aún mayor.
LA ILUSIÓN DEL NUEVO COMIENZO
La mayoría de los propósitos de Año Nuevo se basan en una ilusión similar. Actuamos como si una nueva fecha nos fuera a convertir automáticamente en mejores personas. Sin embargo, la tesis fundamental de Groundhog Day es esta: la vida no cambia con un nuevo día, sino con cómo vivimos el mismo día. Phil cae en la desesperación después de un tiempo. Intenta suicidarse. Pero el ciclo temporal le enseña cruelmente lo siguiente: no hay escapatoria. No puede salvarse ni muriendo ni olvidando. A partir de este momento, la película cambia de dirección, silenciosa pero decididamente. El sentido dentro de la repetición: Phil deja de “usar” el día y empieza a “vivirlo”. Aprende a tocar el piano. Lee poesía. Hace esculturas de hielo. Son cosas que no se hacen porque sean útiles, sino porque son hermosas. Frente a la mentalidad de la vida moderna, que mide constantemente la eficiencia y la utilidad, esta es una elección casi revolucionaria. Esto es exactamente lo que Aristóteles llamaba eudaimonia: la buena vida no consiste solo en el placer; se construye con virtud, hábito y práctica. Phil no se “ilumina” de repente. Al vivir el mismo día miles de veces, poco a poco se convierte en alguien mejor. La bondad no es una decisión, sino que se convierte en un hábito.
AMOR Y FELICIDAD MERECIDA
El interés de Phil por Rita también cambia con esta transformación. Al principio, intenta todo para impresionarla. Pero fracasa. Porque el amor no es posible mediante la manipulación, sino mediante la transformación. El ciclo se rompe no cuando Phil “conquista” a Rita, sino cuando se vuelve digno de ella. Aquí la película dice algo muy sencillo pero muy poderoso: la felicidad no es un premio, sino un efecto secundario. Surge como resultado de vivir bien. ¿Podríamos aceptar vivir la misma vida para siempre? La respuesta de Phil al final de la película es clara: sí. Porque puede dar esta respuesta no porque la vida haya cambiado, sino porque él mismo ha cambiado.
NO UN AÑO NUEVO, SINO UNA NUEVA MIRADA
Quizás el mensaje más impactante de Groundhog Day sea este: no necesitamos más tiempo para darle sentido a la vida. Necesitamos vivir mejor el mismo día. Los propósitos de Año Nuevo son, a menudo, una promesa de bondad pospuesta para el futuro. Sin embargo, la película nos llama a volver al presente. Incluso en el mismo trabajo, en la misma ciudad y con las mismas personas, es posible llevar una vida más atenta, más compasiva y más cuidadosa. Quizás la verdadera pregunta sea: si el mañana fuera igual que hoy, ¿cómo viviríamos el día de hoy? Groundhog Day plantea esta pregunta con humor, pero su respuesta es extremadamente seria. Los nuevos comienzos no se esconden en las hojas del calendario, sino en la paciencia, el esfuerzo y el interés dentro de la repetición. Y quizás por eso, cuando realmente vivimos bien el mismo día, el tiempo finalmente avanza por sí solo.
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