Entre los derechos fundamentales que el Estado debe garantizar para asegurar que las personas vivan de una manera acorde con la dignidad humana, se encuentra el derecho a la vivienda.
La vivienda, la necesidad de refugio, es una de las necesidades humanas básicas. Por esta razón, es necesario que los gobiernos desarrollen políticas en este ámbito y apoyen a quienes enfrentan problemas en esta área.
Con la industrialización y el concepto de Estado social, el desarrollo de las ciudades trajo consigo la necesidad de vivienda social. En nuestro país, la satisfacción de la necesidad de vivienda comenzó primero con la proliferación de asentamientos informales (gecekondu).
Si el Estado no interviene en el mercado inmobiliario, la monopolización y la desposesión en la vivienda se vuelven inevitables. Una de las tareas principales del Estado es proporcionar a sus ciudadanos una vivienda donde puedan refugiarse y vivir humanamente. En nuestro país, mientras que el apoyo a la vivienda social se destinaba inicialmente a las personas sin hogar, a los sectores de bajos ingresos y a los pobres, hoy en día se ha transformado en la construcción de viviendas para las clases media y alta.
El Estado debe determinar la política de vivienda y establecer estándares mínimos para las viviendas sociales; debe crear viviendas sociales de alquiler a bajo costo para los pobres y necesitados, controles de alquileres, subsidios de alquiler, así como sistemas de financiación e incentivos para la vivienda.
En nuestro país, la tasa de propiedad de vivienda está disminuyendo gradualmente. En los últimos años, los precios de los alquileres en nuestro país han aumentado constantemente debido a la migración, la alta inflación, el terremoto, las guerras en curso en los países vecinos y los propietarios codiciosos. Según los datos de la OCDE, ocupamos el primer lugar en aumentos de alquiler en nueve años, con un incremento del 505%.
Tanto la disminución de la tasa de propiedad de vivienda como el aumento de los alquileres en nuestro país hacen necesaria una política de vivienda social, cuya importancia es urgente.
El 'derecho a la vivienda' implica que los individuos puedan satisfacer su necesidad de refugio de manera segura y digna, y las políticas de vivienda social contribuyen a la protección de este derecho. Sin embargo, en nuestro país, el derecho a la vivienda está regulado en el artículo 57 de la Constitución de 1982. Se establece que el Estado tomará las medidas necesarias para responder a la necesidad de vivienda dentro de un plan que considere las características de las viviendas y las condiciones ambientales.
Una condición para que las personas vivan con dignidad es el derecho y la libertad a la vivienda y al refugio. Este es, al mismo tiempo, uno de los derechos humanos más fundamentales.
En conclusión, un Estado social no puede realizar regulaciones o acciones que eliminen o dificulten los derechos a vivir de acuerdo con la dignidad humana.
Por el contrario, está obligado a brindar todo tipo de apoyo a sus ciudadanos para que obtengan viviendas sociales donde puedan vivir humanamente. De lo contrario, la vivienda social será un sueño.
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