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¿Cuál debería ser el nuevo papel del Estado en la economía? Nuevas búsquedas entre el liberalismo y el socialismo

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En nuestro artículo anterior, destacamos que la economía turca se ha convertido en una economía HORMONADA, que crece cuando hay entradas de capital extranjero pero que se estanca cuando estas disminuyen; una economía más frágil, arrastrada a crisis por el efecto de la coyuntura tanto interna como externa, y que depende más del consumo que de la producción.

Por otro lado, mencionamos que la economía turca se ha transformado en una estructura que busca el crecimiento económico a corto plazo a cualquier precio, donde individuos y empresas se ven involucrados en una red de crecimiento inmoral debido a ganancias inmediatas. Esta red se expande para abarcar diferentes sectores de la sociedad, afectando los comportamientos individuales y sirviendo a una mentalidad centrada en el interés propio. Al convertirse la inmoralidad en parte de la estructura cultural, social y económica, siendo primero internalizada y luego legitimada tanto en la vida laboral como en la cotidiana, sumado a la presión de factores externos, el deterioro de las relaciones de beneficio mutuo y la insostenibilidad de las negatividades creadas por el sistema, nos enfrentamos inevitablemente a una economía de CRECIMIENTO INMORAL que probablemente colapsará. Señalamos que, más importante que el colapso económico, es luchar contra el colapso moral.

Finalmente, en nuestro artículo enfatizamos que, sin transformar la sociedad y adoptar principios éticos, no sería una expectativa racional esperar que el Estado mejore o que los principios de bienestar y distribución se realicen de manera justa. En este punto, subrayamos que el Estado debe asumir nuevamente roles importantes en esta economía hormonada y de crecimiento inmoral, donde los mercados han fracasado en resolver estos problemas.

A la luz de las determinaciones anteriores, al abandonar el modelo de economía de crecimiento inmoral y hormonado, se podrán implementar políticas que aumenten los esfuerzos para mejorar la situación de los grupos vulnerables, previniendo la exclusión socioeconómica como requisito del Estado social, y haciendo que la economía sea más inclusiva y sostenible. Entre el liberalismo y el socialismo, existe también un enfoque de “Tercera Vía” que permite una intervención parcial del Estado.

Nuestras propuestas anteriores sobre la visión del Estado respecto a los mercados y sus nuevos roles son diferentes al enfoque de la Tercera Vía, que cobró relevancia especialmente a la luz de las prácticas del Partido Laborista (Nuevo) británico en la década de 1990 y que incluía la reevaluación de las políticas políticas dentro de los movimientos progresistas de centro y centro-izquierda. En ese enfoque, existían ideas que se hicieron populares con el pensamiento keynesiano y que consideraban necesaria la recurrencia del Estado a políticas intervencionistas para garantizar la estabilidad económica.

En el nuevo enfoque que proponemos y que comienza a ser aceptado en el mundo, el Estado, además de su papel regulador y supervisor, será un gestor y guía en el mercado dependiendo de la coyuntura, de acuerdo con el principio del Estado social, y cuando sea necesario, será también un actor fundamental (productor, generador de empleo, proveedor de servicios), especialmente en sectores estratégicos.

El Estado subsanará las insuficiencias del mercado cumpliendo con los requisitos de ser un Estado social en las áreas donde el mercado falla (pobreza, medio ambiente, seguridad alimentaria, educación, salud, mercados de competencia imperfecta, inversiones en infraestructura, externalidades, desigualdades en la distribución del ingreso, desempleo, desequilibrios macroeconómicos como la inflación).

Con una mentalidad que no excluye el mecanismo de mercado, que funciona mejor, es eficiente, incentiva, guía y gestiona los recursos económicos y sociales del país bajo principios de buena gobernanza, que es democrática, social, desarrollista, que interviene tanto como sea necesario y en el momento adecuado, y que adopta estándares de derecho internacional, el ESTADO preparará las condiciones adecuadas para el crecimiento liderado por el sector privado. En esta concepción, el Estado no se centrará únicamente en el crecimiento económico y el aumento de los ingresos, sino que también tendrá una nueva visión que no perderá de vista los objetivos de desarrollo sostenible y desarrollo humano, abarcando a la población pobre, frágil, desfavorecida y vulnerable.

Abordar la pregunta “¿Es el Estado el que falla o los mercados?” con una perspectiva racional en lugar de un enfoque absoluto o ideológico, y adoptar que el sector público y el privado no son opuestos, rivales o alternativas entre sí, sino por el contrario, complementarios, dentro del marco de una comprensión del Estado social comprometida con los principios de gobernanza corporativa, traerá el éxito. Este tipo de cambio de paradigma también permitirá utilizar todos nuestros recursos nacionales de manera económica, eficiente y efectiva, de acuerdo con las prioridades y estrategias a largo plazo de nuestro país.

Continuará…