La fotografía del capital humano de Turquía para el periodo 2021-2023 constituye una advertencia importante respecto a la capacidad de desarrollo futuro del país. El informe del "Índice de Capital Humano a Nivel Provincial" publicado por el TÜİK, mediante un índice calculado a través de los componentes de supervivencia, salud y educación, pone de manifiesto el potencial de los recursos humanos de Turquía a nivel de ciudades. Los hallazgos muestran que el retroceso experimentado en la educación ha arrastrado el promedio nacional hacia abajo, las diferencias regionales se han profundizado y la brecha en comparación con el promedio de la Unión Europea se ha ampliado. Mientras que en las provincias afectadas por el terremoto se han producido caídas notables en los valores del índice, provincias como Çanakkale, Antalya y Erzincan se han diferenciado positivamente y han destacado en el aumento del capital humano. La situación de Bursa y Adana, por otro lado, es preocupante. Este panorama revela que Turquía debe reconsiderar su modelo de desarrollo desde una perspectiva centrada en las personas, priorizando las inversiones en educación y salud para reducir las desigualdades regionales.
¿CÓMO SE CALCULA EL ÍNDICE DE CAPITAL HUMANO?
El informe del Instituto de Estadística de Turquía (TÜİK), publicado el 19 de septiembre de 2025, dibuja un panorama tanto prometedor como preocupante sobre el futuro económico y social de Turquía. Basado en la metodología del Banco Mundial, el Índice de Capital Humano (Human Capital Index – HCI) mide el nivel de productividad que se espera que alcance un niño nacido hoy al llegar a los 18 años, dependiendo de las condiciones de salud y educación de la ciudad en la que vive.
El índice consta de tres componentes fundamentales: supervivencia, salud y educación, y se calcula con cinco variables diferentes. El componente de educación se basa en la duración esperada de la escolarización y los resultados de las pruebas de rendimiento estudiantil; el componente de salud se basa en los indicadores de tasa de supervivencia de adultos y retraso en el crecimiento infantil. El componente de supervivencia, por su parte, expresa la probabilidad de que el niño sobreviva hasta la edad escolar.
El índice, obtenido mediante la multiplicación de estos tres componentes, toma un valor entre 0 y 1. Que el valor se acerque a 1 indica que la probabilidad de que el niño alcance su máximo potencial en el futuro y se convierta en un individuo productivo está en el nivel más alto.
El estudio del TÜİK no solo ofrece un indicador económico técnico; al hacer visibles las diferencias sociales y regionales entre ciudades, constituye una advertencia crítica sobre la capacidad de desarrollo y el nivel de igualdad de oportunidades de Turquía. Más allá de reflejar la situación actual de la infraestructura educativa y sanitaria, el informe es una hoja de ruta sólida para el crecimiento y la prosperidad futuros.
TENDENCIA GENERAL DE TURQUÍA: Un pequeño retroceso
Como se puede ver en la siguiente tabla, el índice de capital humano de Turquía, que era de 0,693 en 2021, aumentó a 0,696 en 2022 con un incremento del 0,5%. Sin embargo, en 2023, revirtió la tendencia de mejora al caer a 0,690 con una disminución del 0,9%. La razón más importante de este retroceso, que parece pequeño, fue el debilitamiento en el componente de educación, que es el elemento más determinante del índice.

Al observar la tabla, el componente de supervivencia disminuyó a 0,985 con una reducción del 0,3%. Esta caída se relaciona con el aumento en las tasas de mortalidad infantil y juvenil, las dificultades en el acceso a los servicios de salud materno-infantil y las desigualdades regionales. Los expertos enfatizan la necesidad de fortalecer los servicios de salud en las zonas rurales y generalizar los programas de salud materno-infantil.
El desarrollo positivo se registró en el componente de salud. El índice de salud, que aumentó a 0,966 en 2023 con un incremento del 0,2%, se recuperó gracias al progreso en la vacunación, la generalización de los servicios de salud preventiva y las inversiones en infraestructura. Para que esta tendencia sea sostenible, se recomienda fortalecer los servicios de atención primaria de salud y los programas de gestión de enfermedades crónicas.
El panorama realmente preocupante está en la educación. El componente de educación cayó a 0,725 con una fuerte disminución del 0,8%. Las pérdidas de aprendizaje tras la pandemia, el aumento del abandono escolar, el elevado número de alumnos por profesor y las diferencias de calidad regionales son las principales causas de este retroceso. Es posible revertir este panorama con programas de educación compensatoria, capacitaciones que aumenten la calidad docente, la generalización de la educación preescolar y las inversiones en educación técnico-profesional.
En conclusión, la ruptura en el índice de capital humano de Turquía es una advertencia crítica que afecta directamente la productividad futura del país. A pesar de los avances parciales registrados en el ámbito de la salud, parece difícil que el índice general aumente mientras no se cierre la brecha en la educación.
COMPARACIÓN CON EUROPA: La brecha se abre
Mientras que el promedio del índice de capital humano de los 27 miembros de la Unión Europea (UE) en 2020 era de 0,730, Turquía se situó por detrás de este promedio en el puesto 22 con un valor de 0,693 en 2021. En la cima de la lista se encuentra Finlandia con 0,796 puntos, seguida de cerca por Suecia (0,795) e Irlanda (0,793). En los últimos lugares de la lista se encuentran Rumanía (0,584), Bulgaria (0,614) y Eslovaquia (0,665). Turquía se encuentra en este panorama por debajo del promedio de la UE, pero ligeramente por encima de los países con el rendimiento más bajo.
Detrás de esta diferencia existen problemas estructurales como las diferencias de calidad en la educación, las desigualdades regionales en el acceso a los servicios de salud, la injusticia en la distribución de los ingresos y la brecha de infraestructura entre zonas rurales y urbanas. Especialmente la caída en la calidad educativa y la incapacidad de la población joven para utilizar plenamente su potencial limitan la productividad laboral futura de Turquía.
Según los expertos, para cerrar esta brecha, Turquía necesita pasar a un sistema compatible con los estándares educativos de la UE, reestructurar la educación profesional según las normas europeas, fortalecer la infraestructura sanitaria regional y beneficiarse de manera más efectiva de los fondos sociales de la UE. Dar estos pasos no solo elevará la calidad de la fuerza laboral, sino que también aumentará la competitividad global de Turquía a largo plazo.
EL ABISMO ENTRE PROVINCIAS: Çanakkale en la cima, Şırnak en el fondo
El hallazgo más llamativo del informe del TÜİK fue el gran abismo entre las ciudades. Según los datos de 2023, Çanakkale ocupa el primer lugar con un valor de índice de 0,781; le siguen Antalya (0,761), Erzincan (0,756), Eskişehir (0,755) y Rize (0,749). Estas ciudades son puestas como ejemplo en la formación de la fuerza laboral cualificada del futuro gracias a su sólido desempeño en los campos de la educación y la salud.
Las grandes metrópolis de Turquía, por otro lado, quedaron por debajo de las expectativas. Ankara ocupó el puesto 15 (0,735), Estambul el 35 (0,711), Bursa el 42 (0,697), Esmirna el 43 (0,693) y Adana el 57 (0,668). Este panorama revela que las ciudades que destacan en términos de población y tamaño económico no han logrado alcanzar el mismo éxito en la producción de capital humano.
En la cara oscura de la moneda, Şırnak ocupa el último lugar con un valor de índice de 0,599. Le siguen Ağrı (0,615), Şanlıurfa (0,618), Gümüşhane (0,620) y Muş (0,622).
Esta situación pone de manifiesto las desigualdades en las regiones orientales y surorientales del país y el riesgo de que los niños de estas regiones no puedan utilizar plenamente sus potenciales. Las causas fundamentales de las diferencias entre provincias se deben a diferencias geográficas y económicas. La diferencia en los niveles de desarrollo entre las regiones de Mármara y el Egeo y las regiones de Anatolia Oriental y Suroriental es el ejemplo más claro de esta diferencia. La infraestructura educativa también juega un papel importante en la desigualdad; el número de universidades y escuelas, la calidad de los docentes y el acceso a materiales educativos muestran diferencias serias entre provincias. En cuanto a los servicios de salud, el número de hospitales, la población por médico y el acceso a servicios especializados profundizan las diferencias entre provincias. Además de esto, factores socioeconómicos como las tasas de desempleo, el nivel de ingresos y el acceso a ayudas sociales son elementos que aumentan la desigualdad.
Para reducir estas desigualdades, aumentar la eficacia de las agencias de desarrollo regional, dirigir al personal docente y sanitario a las regiones desfavorecidas mediante incentivos, planificar las inversiones en infraestructura con el principio de justicia regional y hacer llegar las transferencias sociales a los grupos objetivo de manera más efectiva se encuentran entre las medidas críticas.
Las cinco primeras provincias donde el índice de capital humano aumentó más entre 2021 y 2023, como se puede ver en la siguiente tabla, fueron respectivamente Çanakkale con 0,026 puntos, Uşak con 0,022 puntos y Siirt, Antalya y Erzincan con el mismo aumento de 0,017 puntos.

Los datos más conmovedores del informe se escondían en las provincias que experimentaron la mayor caída en el índice de capital humano durante el mismo periodo. Hatay con una disminución de 0,066 puntos, Adıyaman con una disminución de 0,059 puntos, Kahramanmaraş con una disminución de 0,048 puntos, Manisa con una disminución de 0,024 puntos y Malatya con una disminución de 0,022 puntos fueron las provincias que experimentaron el mayor retroceso en los valores del índice. El hecho de que cuatro de las provincias en esta clasificación sean también las más afectadas por los terremotos del 6 de febrero demuestra que el desastre no solo sacudió los edificios, sino también profundamente el capital humano, que es el recurso más valioso de la sociedad. El cierre de escuelas, el colapso de la infraestructura sanitaria y las migraciones masivas amenazan gravemente el futuro de los niños y jóvenes de estas provincias.
Mientras que las provincias exitosas destacan con administraciones locales que priorizan las inversiones en educación y salud, una participación activa de la sociedad civil y una fuerte cooperación universidad-industria; las provincias en retroceso luchan contra el estancamiento económico, la presión migratoria y los efectos destructivos causados por los desastres. Los expertos recomiendan acelerar los programas de recuperación post-desastre, actualizar los planes de desarrollo regional y fortalecer los mecanismos de cooperación interprovincial para reducir estas diferencias.
EL BOLETÍN DE CALIFICACIONES DE LAS GRANDES CIUDADES: Los ejemplos de Bursa y Adana
Bursa: Reestructuración del poder educativo e industrial
Bursa, uno de los centros de producción más importantes de Turquía, tiene un potencial superior al promedio nacional con su capacidad industrial, infraestructura universitaria y potencial de empleo. Sin embargo, el retroceso nacional experimentado en la educación en los últimos años también afecta negativamente a Bursa. La caída en la calidad educativa dificulta la renovación de la fuerza laboral cualificada, poniendo en riesgo los procesos de transformación industrial y digital.
La siguiente tabla muestra cómo ha cambiado el índice de capital humano de Bursa y sus componentes en los últimos años: mientras que el índice de capital humano de Bursa estaba en el puesto 36 con 0,712 en 2021, cayó al puesto 46 con 0,701 tras retroceder un 1,5% en 2022. Con la caída del 0,6% en 2023, el índice bajó a 0,697 y Bursa ocupó esta vez el puesto 42. El factor más crítico en este retroceso fue el componente de educación; al caer de 0,742 a 0,724 en tres años, hizo visibles los problemas en la calidad educativa de la ciudad. La migración intensa, la infraestructura educativa que no puede adaptarse a la creciente población, las oportunidades de formación insuficientes para los jóvenes trabajadores en las Zonas Industriales Organizadas (OSB) y los problemas ambientales (tráfico, contaminación del aire) se encuentran entre las causas fundamentales de esta caída.

Entre los puntos fuertes de Bursa destacan las cooperaciones industria-universidad. Las colaboraciones entre las universidades Uludağ, Técnica de Bursa y Mudanya y las organizaciones industriales otorgan a la ciudad un potencial importante. Sin embargo, el retroceso en la educación amenaza este potencial. Para que Bursa pueda hacer sostenible su infraestructura industrial, necesita fortalecer su integración con la educación.
Para lograr avances en áreas como la digitalización, la transformación verde y la automatización, es imprescindible formar rápidamente una fuerza laboral cualificada. En este punto, actualizar los programas de educación profesional, generalizar las certificaciones y la formación práctica, y formar recursos humanos según las necesidades de la industria local tiene una gran importancia. La generalización de modelos de trabajo flexibles, oportunidades de trabajo remoto y apoyos al cuidado para aumentar el empleo femenino también puede fortalecer la capacidad laboral de Bursa.
El futuro de Bursa depende de qué tan rápida y efectivamente pueda lograr la integración entre educación e industria. Reestructurar los centros de educación profesional en cooperación con la industria y poner en marcha programas de adquisición de habilidades centrados en la transformación digital y verde protegerá y aumentará la fuerza productiva de la ciudad a largo plazo. Las inversiones que detendrán el retroceso en la educación y harán que la fuerza laboral sea cualificada permitirán que Bursa utilice su potencial de manera más efectiva y hará sostenible que siga siendo una de las ciudades locomotora de la economía del país.
Adana: La transformación del potencial agrícola y alimentario en capital humano
Adana, una de las cuencas agrícolas más productivas de Turquía, se encuentra en una posición de centro de desarrollo estratégico gracias a su fuerte producción agrícola, sus desarrollados clústeres de industria alimentaria, el Puerto de Contenedores del Mediterráneo Oriental planeado en Ceyhan y las inversiones como la Zona Industrial Especial SASA Yumurtalık. Sin embargo, los datos del índice de capital humano del periodo 2021-2023 muestran que este potencial económico no se refleja plenamente en los recursos humanos.
Al examinar los datos del índice de capital humano y sus componentes en la siguiente tabla; mientras que Adana estaba en el puesto 64 con 0,667 en 2021, retrocedió a 0,664 con una caída del 0,4% en 2022. En 2023, con una recuperación limitada, aumentó un 0,6% hasta 0,668 y subió al puesto 57. A pesar de esta mejora parcial, los problemas estructurales persistentes en los componentes de educación y salud limitan el potencial de capital humano de la ciudad. Especialmente la migración de la población joven a las grandes ciudades crea un riesgo de pérdida de capital humano para Adana a largo plazo. La orientación de los jóvenes cualificados hacia otras ciudades en busca de oportunidades laborales y educativas amenaza la sostenibilidad de la fuerza laboral que necesitan los sectores agrícola e industrial.

En la base de este estancamiento se encuentran el empleo inestable debido al trabajo estacional, las altas tasas de absentismo escolar, los efectos de las condiciones climáticas sobre la salud de niños y ancianos, y el exceso de tasas de desempleo juvenil. Todos estos factores afectan negativamente la calidad y la sostenibilidad del capital humano.
Sin embargo, Adana tiene oportunidades importantes. La creación de centros de formación en el campo de las tecnologías agrícolas y la industria alimentaria, garantizar la continuidad en la educación con escuelas de verano, la generalización de programas locales de detección de salud y el aumento de las instalaciones deportivas para jóvenes pueden crear un efecto positivo tanto en los indicadores educativos como sanitarios de la ciudad.
Para la solución, la prioridad debe ser la puesta en marcha de programas de educación profesional que vinculen a los jóvenes con la región mediante la creación de centros de competencia centrados en la agricultura y la industria. Las formaciones prácticas en áreas como tecnologías alimentarias, gestión de cadena de frío y digitalización en la agricultura pueden aumentar la capacidad de empleo de la población joven. Fortaleciendo los puentes entre la industria y la educación, se deben generalizar los programas de pasantías y certificación en las escuelas secundarias profesionales, y se debe fomentar la participación directa de los jóvenes en los procesos de producción.
Además de esto, fortalecer la infraestructura sanitaria y desarrollar programas de apoyo a la salud integrados con la educación de la primera infancia es de importancia crítica para el aumento del capital humano a largo plazo. Para que esta transformación sea sostenible, se deben establecer modelos de cofinanciación entre las administraciones locales, las universidades y las zonas industriales organizadas, y se deben transferir recursos regularmente a los proyectos que fortalecerán el capital humano.
Al final, Adana tiene la capacidad de convertir sus recursos naturales y su potencial de población joven en una ventaja de desarrollo con inversiones centradas en la continuidad en la educación, la accesibilidad en la salud y el empleo local. Cuando esta transformación se haga realidad, Adana destacará no solo como un centro de producción agrícola, sino también como una ciudad que produce recursos humanos cualificados.
CONCLUSIÓN: Transformación centrada en las personas y construcción del futuro
El panorama del capital humano de Turquía 2021-2023 revela claramente que el retroceso en la educación reduce la productividad, profundiza las diferencias entre provincias y abre la brecha con la UE. Las pérdidas permanentes en la región del terremoto amenazan no solo el presente, sino también el futuro. La solución es clara: reformas que eleven rápidamente la calidad y el acceso a la educación, servicios de salud primaria sólidos, incentivos dirigidos a las regiones desfavorecidas y modelos de empleo centrados en la competencia con la cooperación industria-universidad-administración local.
El índice de capital humano publicado por el TÜİK es una fuerte advertencia de que Turquía debe revisar su modelo de desarrollo. En lugar de medir el desarrollo sostenible solo con el crecimiento del PIB, se debe priorizar políticas que pongan a la persona en el centro; que creen una población sana, educada y productiva. Porque la verdadera riqueza de un país se mide con el conocimiento, las habilidades y la salud de sus ciudadanos.
Esta transformación es posible con planes a corto y largo plazo que desarrollarán conjuntamente el sector público, las administraciones locales y el sector privado. Se deben implementar políticas igualitarias, inclusivas y de calidad en educación y salud; el gasto público debe reestructurarse para priorizar estas áreas. El capital humano, más allá de las estadísticas, es la base de nuestra fuerza productiva, nuestra prosperidad y nuestra competitividad.
En Bursa, se deben implementar políticas que profundicen la integración industria-universidad, ecosistemas de competencia compatibles con la transformación digital y verde, y que apoyen el empleo femenino. En Adana, se deben establecer puentes de empleo que mantengan a los jóvenes en la región con centros centrados en la agricultura y la alimentación, y formaciones en cadena de frío y digitalización. Cada provincia debe anunciar sus planes específicos de 3 a 5 años según sus fortalezas y debilidades; el progreso debe ser monitoreado con indicadores concretos como la tasa de escolarización, los resultados de aprendizaje, la proporción profesor-alumno, la cobertura sanitaria y la tasa de jóvenes NEET. La educación de las niñas, los servicios accesibles para personas con discapacidad, los programas de adaptación en las provincias que reciben migración y las soluciones de transporte y vivienda seguros deben ser parte inseparable de la estrategia.
Los próximos años son un punto de inflexión para Turquía. Los pasos valientes, medibles e inclusivos que se den hoy permitirán fortalecer nuestro capital humano, cerrar la brecha y convertir el desarrollo sostenible en un éxito permanente. De lo contrario, la brecha de hoy se convertirá en una desventaja irreparable del mañana.
Las inversiones de hoy darán forma a la Turquía del mañana. Cada inversión realizada en las personas es el paso más fuerte dado hacia el futuro; a medida que el capital humano se fortalece, Turquía también se fortalece.
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