Encuentra noticias publicadas en el siguiente rango de fechas
y y
y y
y y
Limpiar
Euro
Arrow
55,3621
Dolar
Arrow
47,8804
Libra esterlina
Arrow
64,7386
Oro
Arrow
6777,0132
BIST 100
Arrow
14.209

¡La población en Turquía no se renueva! La tasa de fecundidad está en su nivel más bajo de la historia

No dejes que el algoritmo elija tus noticias, decide tú qué leer. ¡Añade 12punto a tus fuentes preferidas!

Las estadísticas de nacimientos de 2024 publicadas por el Instituto de Estadística de Turquía (TÜİK) revelaron que el país se enfrenta a una crisis demográfica silenciosa. La tasa de fecundidad total ha caído a 1,48. Esta cifra indica que Turquía ha descendido por debajo del umbral de reemplazo poblacional y que su estructura social está envejeciendo rápidamente.

Aunque Turquía se ha jactado durante muchos años de su población joven, ahora se acerca rápidamente a la liga de las sociedades envejecidas. Las estructuras demográficas están experimentando una transformación radical en todo el mundo. La disminución de las tasas de fecundidad, el aumento de la esperanza de vida y los avances en los servicios de salud están incrementando la proporción de población anciana, mientras que la población joven disminuye gradualmente. Turquía también ha pasado de una etapa de altas tasas de natalidad y mortalidad a una fase en la que ambas son bajas. Esta transformación ya está sentando las bases de las dinámicas demográficas que se enfrentarán en el futuro. El aumento anual de la edad media y la caída de la tasa de fecundidad por debajo del umbral de reemplazo poblacional de 2,1 son señales de una crisis demográfica silenciosa y cada vez más profunda.

En este artículo, demostraremos que dicha caída no es solo una realidad numérica, sino una señal de transformación que afecta profundamente la estructura económica, social y estratégica de Turquía.

Cambios en la tasa de fecundidad en Turquía a lo largo de la historia

Aunque Turquía todavía posee una estructura poblacional relativamente joven, se acerca a la categoría de sociedades que envejecen rápidamente. La tasa de fecundidad, que expresa el número promedio de hijos que una mujer puede tener en el grupo de edad de 15 a 49 años (periodo fértil), se situaba en el nivel de 6 a 7 hijos por mujer en la década de 1950. Esta tasa se mantuvo por encima de 5 hasta mediados de la década de 1970, y la caída se aceleró aún más a partir de finales de los años 80 y principios de los 90. La tasa de fecundidad, que se mantuvo ligeramente por encima de 2,1 durante un tiempo a principios de la década de 2000, ha vuelto a caer en los últimos años y, a partir de 2024, ha descendido hasta el nivel de 1,48 hijos por mujer.

El Instituto de Estadística de Turquía (TÜİK) publicó el 13 de mayo de 2025 el informe “Estadísticas de Nacimientos, 2024”, dándonos la amarga noticia de que se ha alcanzado un umbral crítico para el futuro demográfico de Turquía. El número de bebés nacidos en Turquía durante 2024 fue de solo 937 mil 559, de los cuales el 51,4% fueron niños y el 48,6% niñas. Esta cifra, más allá de ser una de las más bajas de los últimos años, muestra que se está produciendo una transformación radical en la estructura poblacional del país. Aún más sorprendente es que la tasa de fecundidad total, que era de 2,38 en 2001, haya caído a 1,48. La tasa de fecundidad en nuestro país ha estado muy por debajo del umbral necesario para que la población se renueve (2,10) durante los últimos ocho años. Esta situación es un presagio de graves problemas demográficos y socioeconómicos para el futuro.

Suenan las alarmas en la fecundidad y el mapa se tiñe de rojo silenciosamente

La disminución de las tasas de fecundidad en toda Turquía no es exclusiva de unas pocas ciudades. Mientras que en 2017 el número de provincias donde la tasa de fecundidad cayó por debajo de 1,50 era de solo 4, y el número de provincias por debajo de 2,10 era de 57, en 2024 el número de provincias por debajo de 1,50 aumentó a 55, y el número de provincias por debajo de 2,10 subió a 71. El número de provincias donde la tasa de fecundidad total era de 3 hijos o más era de 10 en 2017, mientras que en 2024 solo quedó la provincia de Şanlıurfa.

Las tasas de fecundidad han caído a niveles especialmente bajos en las partes occidental y septentrional de Turquía. En Bartın y Eskişehir esta tasa ha caído por debajo de umbrales críticos como 1,12, en Ankara y Zonguldak a 1,15, en Esmirna a 1,17, en Estambul a 1,20, en Adana a 1,64 y en Bursa a 1,37. Por otro lado, todavía se observa una fecundidad por encima del nivel de reemplazo poblacional en provincias orientales como Şanlıurfa (3,28), Şırnak (2,62) y Mardin (2,32), que ocupan los tres primeros lugares en términos de tasa de fecundidad total. Sin embargo, la tendencia general apunta a una caída grave en todo el país.

Tasa de fecundidad total según el nivel educativo de la madre

Se observa que a medida que aumenta el nivel educativo, la tasa de fecundidad disminuye. En 2024, la tasa de fecundidad total más alta fue de 2,65 hijos para las madres analfabetas o que saben leer y escribir pero no terminaron ninguna escuela (mientras que en Adana esta tasa fue de 2,78 y en Bursa de 2,37), mientras que la tasa de fecundidad total más baja fue de 1,22 hijos para las madres graduadas de educación superior (mientras que en Adana esta tasa fue de 1,28 y en Bursa de 1,17).

Tasa de fecundidad total según la clasificación urbano-rural

En 2024, la tasa de fecundidad total en lugares clasificados como rurales fue de 1,83 hijos (mientras que en Adana esta tasa fue de 1,58 y en Bursa de 1,37), mientras que en lugares clasificados como ciudades de densidad media fue de 1,58 hijos (mientras que en Adana esta tasa fue de 1,98 y en Bursa de 1,64) y en lugares clasificados como ciudades densas fue de 1,39 hijos (mientras que en Adana esta tasa fue de 1,61 y en Bursa de 1,34).

Tasa de fecundidad según grupo de edad

En 2001, la tasa de fecundidad específica por edad más alta se observó en el grupo de 20-24 años con 144 por mil, mientras que en 2024 se observó en el grupo de 25-29 años con 100 por mil. Esto demuestra que la fecundidad ocurre a edades más avanzadas de la mujer.

La edad media de las madres que dieron a luz en 2001 era de 26,7 años, mientras que en 2024 fue de 29,3 años. La edad media de las madres que tuvieron su primer hijo en 2024 fue de 27,3 años.

¿Se acaba el mito de la Turquía joven?

En el pasado, Turquía se encontraba en una posición diferente en comparación con los países envejecidos de Europa gracias a su población joven y dinámica. Sin embargo, a partir de 2024, la tasa de fecundidad en Turquía (1,48) se acercó al promedio de la tasa de fecundidad total de la Unión Europea (27 países miembros) según los datos de 2023 (1,38). Al examinar las tasas de fecundidad total de estos 27 países miembros de la Unión Europea, se vio que el país con la tasa de fecundidad total más alta era Bulgaria con 1,81 hijos, y el país con la tasa de fecundidad total más baja era Malta con 1,06 hijos. Esta tasa fue de 1,66 en Francia, 1,39 en Alemania, 1,21 en Italia y 1,12 en España. Turquía, con una tasa de fecundidad total de 1,48 en 2024, ocupó el noveno lugar entre los países miembros de la Unión Europea. Este desarrollo indica que Turquía está a punto de perder su ventaja de "país joven" y está comenzando a parecerse rápidamente a la estructura poblacional envejecida de los países europeos.

¿Por qué cae? Las causas invisibles de la crisis demográfica

Detrás de esta fuerte caída en las tasas de natalidad en Turquía no solo hay cambios en las preferencias individuales, sino factores económicos y sociales de múltiples capas. En primer lugar, el aumento en el nivel educativo de las mujeres y la generalización de la educación universitaria retrasan la edad de matrimonio y parto. Para las mujeres que se incorporan a la vida laboral, tener hijos se pospone a edades más avanzadas, lo que reduce la ventana de fecundidad. En este contexto, al examinar la tasa de fecundidad total según el nivel educativo de la madre, llama la atención que en 2024 la tasa de fecundidad total más alta fue de 2,65 hijos para las madres analfabetas o que saben leer y escribir pero no terminaron ninguna escuela, mientras que la tasa de fecundidad total más baja fue de 1,22 hijos para las madres graduadas de educación superior.

Sin embargo, el factor más determinante son las presiones económicas. El aumento del costo de vida, el incremento en los precios de la vivienda y los alquileres, los costos del cuidado infantil, y los gastos de salud y educación, especialmente en las grandes ciudades, hacen que las parejas jóvenes retrasen o cancelen por completo la decisión de tener hijos. La inflación de los alimentos, los precios de los productos básicos para bebés y la erosión real de los salarios hacen que tener hijos sea un lujo económico.

Además, la atmósfera política y el clima social del país también alimentan esta crisis. La desconfianza en el futuro, la polarización social, el aumento de los sueños de los jóvenes de irse al extranjero y las incertidumbres políticas dificultan que las personas hagan planes de vida a largo plazo. Los jóvenes ahora evitan tener hijos no solo por razones individuales, sino también debido a incertidumbres sistémicas.

¿Qué le espera a Turquía? Las posibles consecuencias de la crisis silenciosa

Si esta tendencia continúa, las consecuencias que enfrentará Turquía no se limitarán solo a la población. La disminución de la población joven conducirá a una caída en el número de personas en edad de trabajar, y la productividad disminuirá. Con una sociedad que envejece, los sistemas de pensiones se verán presionados, los gastos de seguridad social aumentarán y esto creará una grave presión sobre el presupuesto estatal. No solo se verán afectadas las dinámicas poblacionales, sino también áreas fundamentales como el crecimiento económico, la oferta de mano de obra y la sostenibilidad del sistema de seguridad social.

Las instituciones educativas se verán obligadas a reducir su tamaño, el número de estudiantes en las escuelas disminuirá y surgirán nuevos problemas como el exceso de maestros. Además, el perfil de votante envejecido será determinante en las tendencias políticas, y las políticas podrían volverse cada vez más orientadas a los ancianos.

¿Hay una salida? Estrategias a largo plazo contra la crisis

Invertir este panorama no es posible solo con unos pocos incentivos financieros como subsidios por hijos, etc. Para que Turquía pueda resolver la crisis de fecundidad, necesita políticas sociales integrales, integradas y a largo plazo. En primer lugar, es necesario fortalecer la infraestructura social que apoya la paternidad. Políticas como la generalización de las guarderías públicas, la extensión de las licencias de maternidad y la provisión de horarios de trabajo flexibles para los padres trabajadores aliviarán la carga de las familias.

Pasos como brindar apoyo especial a las parejas jóvenes en las políticas de vivienda, ofrecer oportunidades de préstamos sin intereses para la compra de la primera vivienda y la implementación de apoyos de ingresos permanentes por hijo pueden fomentar las decisiones de tener hijos. Aumentar el acceso a los servicios de salud de la mujer y de fecundidad, y llevar a cabo campañas de concienciación sobre la salud reproductiva también serán elementos de apoyo importantes.

Sin embargo, el tema más fundamental es recuperar el sentido de confianza en el futuro para la sociedad. Sin un entorno político pacífico, predecible y basado en el estado de derecho, no se puede producir una solución permanente por mucho que se fomente el deseo de tener hijos.

CONCLUSIÓN: La crisis demográfica es un problema de confianza en el futuro

Los datos de TÜİK revelan claramente que Turquía ya no es una sociedad joven, sino una sociedad que envejece. Esta transformación es una crisis estructural que afecta a todas las áreas, desde el sistema de seguridad social hasta los servicios de salud, desde la economía hasta el equilibrio social, no solo a la estructura poblacional.

La dramática caída en la tasa de fecundidad es un indicador no solo de las condiciones económicas, sino también del debilitamiento del estado de ánimo social, la confianza institucional y la fe en el futuro. Tener hijos en Turquía ya no es una inversión de futuro para los individuos; se ha convertido en un riesgo económico y social cada vez mayor.

Este panorama es un asunto nacional en el que no solo las familias, sino también el Estado, los gobiernos locales, la sociedad civil y el mundo empresarial deben asumir responsabilidades. La disminución de las tasas de fecundidad es demasiado profunda para explicarse solo con preferencias individuales; está directamente relacionada con elementos estructurales como la confianza social, el estado de derecho, el mérito y las políticas públicas predecibles.

El marcado retroceso en la tasa de fecundidad amenaza no solo la estructura demográfica, sino también la estabilidad económica y social a largo plazo del país. Este proceso es un claro reflejo de la erosión de la confianza en la estructura económica e institucional de Turquía. Antes de que esta crisis, que avanza silenciosamente hoy, se convierta en el colapso social de mañana; debe abordarse con políticas holísticas, suprapartidistas y a largo plazo, y se debe devolver la esperanza a la sociedad, la confianza a la juventud y el apoyo a la familia. Porque el valor que una sociedad otorga a los niños es, en realidad, el espejo del valor que le da a su propio futuro. Esta crisis es una advertencia silenciosa pero efectiva. Si no se toman las medidas necesarias hoy, mañana no solo disminuirá la población, sino también la esperanza.

Una reforma del estado social guiada por las políticas correctas permitirá a Turquía construir no solo su crisis demográfica actual, sino también la sociedad del bienestar del mañana...