El cambio de gobierno y el cambio de régimen no son lo mismo. En caso de una derrota electoral del partido en el poder y la victoria de la oposición, el régimen no cambia, lo que cambia es el gobierno. Antes del 3 de noviembre de 2002, los gobiernos de partido único o de coalición que cambiaban mediante elecciones generales, aunque presentaban diferencias significativas entre sí, no permitieron que el statu quo existente alcanzara dimensiones que desafiaran los límites del régimen.
La fecha del 3 de noviembre de 2002 debe considerarse un hito en el sentido de que la ecuación Estado/régimen, simbolizada por el 29 de octubre de 1923, cambió fundamentalmente. Los 22 años de gobierno del AKP desde el 3 de noviembre de 2002 ocuparán su lugar en la historia política como un período en el que la ecuación régimen/Estado, los centros de poder y las vigas y columnas institucionales del Estado/régimen fueron destruidos.
Antes del 3 de noviembre de 2002, la ecuación Estado/régimen de la República de Turquía se basaba en la vida política multipartidista, en la separación de poderes equilibradora entre el legislativo, el ejecutivo y el judicial, y el ejército era considerado como una dinámica eficaz del régimen. Ante posibles injerencias del poder político, los altos órganos judiciales como el Tribunal Constitucional, el Consejo de Estado y el Tribunal Supremo cuentan con garantías legales. El Ministerio de Asuntos Exteriores posee tradiciones que no cambian según los gobiernos de turno y cuadros experimentados que no se desperdician a la ligera. Lo expuesto hasta aquí es la historia del periodo reciente en el que el Estado/régimen mantuvo sus dinámicas y códigos, los cuales no variaban según el gobierno. A pesar de las presiones financieras, políticas y económicas de los focos imperiales, la resistencia que mostró Turquía en el Egeo, Chipre y el sureste en los primeros años posteriores al 3 de noviembre de 2002, ¡será evaluada precisamente como la resistencia de un statu quo (!) que no pudo ser totalmente liquidado ante las órdenes externas!
Es momento de explicar el objetivo estratégico de la liquidación de las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) a través del Consejo de Seguridad Nacional. De acuerdo con el artículo 118 de la Constitución de 1982 y la ley número 2945, el Consejo de Seguridad Nacional estaba compuesto por el Presidente, el Primer Ministro, el Jefe del Estado Mayor, los ministros de Defensa Nacional, Interior y Asuntos Exteriores, los comandantes de las Fuerzas Terrestres, Aéreas y Navales, y el Comandante General de la Gendarmería. Sin embargo, con el Decreto Presidencial número 6 del 15 de julio de 2018, la presencia militar se reduciría tanto como fuera posible y el poder político ganaría el máximo peso. El Comandante General de la Gendarmería sería excluido del consejo, y los Vicepresidentes y el Ministro de Justicia se incorporarían como nuevos miembros. En caso de ausencia del Presidente, la reunión sería presidida por el Vicepresidente, y la preparación del Documento de Política de Seguridad Nacional sería llevada a cabo por el Secretario General del Consejo de Seguridad Nacional, nombrado por el Presidente y responsable ante él ¡y la ejecutará!
El destino de las instituciones que son garantía del régimen, del orden constitucional y del Estado de derecho, cerradas a la intervención directa del ejecutivo, no será diferente al de las fuerzas armadas: ¡todas serán reestructuradas bajo la esfera de influencia del 'Reis'! El nuevo statu quo centrado en el 'Reis', que será el único determinante de los altos órganos judiciales como el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Consejo de Estado, se pondrá en marcha bajo la demagogia de la transición a una democracia plena mediante la liquidación de la tutela militar y se implementará.
Lo que está ocurriendo en la Turquía actual es exactamente lo que sucedería si una mentalidad alimentada por la oposición al 29 de octubre de 1923 tomara el poder. Si la separación de poderes, el laicismo, el Estado de derecho, la democracia moderna y las dinámicas tradicionales del régimen han sido eliminados y el poder se ha concentrado en una sola persona, significa que el régimen ha cambiado desde sus raíces. Entonces, ¿Se pregunta qué pasa con la nueva Constitución? Es la necesidad de legitimidad jurídica. ¡La necesidad de una legitimidad jurídica inexistente para salvar las apariencias!
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