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El oasis de la bajada de tipos y el espejismo de la liquidez

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Los mercados globales son testigos de un periodo en el que los bancos centrales han entrado en un ciclo de bajada de tipos de interés tras una larga batalla contra la inflación. Este proceso ha generado una especie de euforia de salvación entre los inversores. Sin embargo, el oasis de la bajada de tipos, al igual que la embriaguez por facturación sobre la que escribí en el pasado, no es más que una peligrosa ilusión que oculta problemas estructurales.

En semanas anteriores, en esta columna, abordé el delirio de crecimiento de las empresas en mi artículo titulado "La embriaguez por facturación y la dieta de recesión". Hoy nos enfrentamos a un error similar a nivel macroeconómico. Aunque las bajadas de tipos de los bancos centrales ofrecen un apoyo moral a corto plazo para los mercados, esta situación corre el riesgo de convertirse en un espejismo de liquidez. Esto se debe a que la bajada de los tipos puede crear un efecto anestésico que mantenga a flote modelos de negocio ineficientes y retrase la liquidación de las llamadas empresas zombis.

¿QUÉ ESTÁN CELEBRANDO LOS MERCADOS? 

El Banco Central Europeo, en su reunión de junio, redujo el tipo de interés de depósito de referencia en 25 puntos básicos, situándolo en el 4,25%. Esta decisión fue significativa por ser la primera bajada de tipos del BCE desde 2019. Posteriormente, el Banco Nacional Suizo redujo el tipo al 1,25%. Por su parte, el Banco de Inglaterra sigue dando señales de recortes. La Fed, junto con el ciclo de bajadas, ha situado el límite superior de su banda de tipos de interés oficiales en el 4,75%.

Los mercados reciben estos acontecimientos con entusiasmo. Sin embargo, es cuestionable hasta qué punto este entusiasmo está justificado. Los niveles de endeudamiento global están en máximos históricos. Según el Informe de Estabilidad Financiera Global de abril de 2026 del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los datos del IIF, la deuda pública y privada total en todo el mundo ha superado el 330% del PIB mundial. Esta gigantesca carga de deuda supone una grave amenaza para la sostenibilidad, incluso si los tipos de interés bajan.

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN EN TURQUÍA?

En el caso específico de Turquía, el panorama es más complejo. Mientras que el Banco Central de la República de Turquía (TCMB) mantuvo su postura restrictiva al fijar el tipo de interés oficial (tipo de subasta de repos a una semana) en el 37% en la reunión del Comité de Política Monetaria de junio, el coste efectivo en el mercado gana peso en el nivel del 40%, que es el tipo de interés de préstamo a un día con el que los bancos obtienen la liquidez que necesitan. En los mercados, se habla de expectativas de relajación para la segunda mitad del año. Según los datos de inflación publicados por el Instituto de Estadística de Turquía (TÜİK) en mayo, el IPC anual se situó en el 73,66%. Aunque esta tasa muestra una tendencia a la baja en comparación con el mes anterior, sigue sin ser un nivel suficiente para declarar prematuramente un oasis de bajada de tipos.

LA REALIDAD DETRÁS DEL OASIS

Otro tema tan peligroso como el oasis de la bajada de tipos es la ilusión de percepción que creará la abundancia de liquidez. Un entorno de tipos bajos proporciona un flujo abundante de dinero barato al mercado. Esto hace subir los índices bursátiles a corto plazo y aumenta el apetito por el riesgo. Sin embargo, según los últimos análisis del Banco de Pagos Internacionales (BPI), más de la mitad de la expansión de la liquidez global se dirige a segmentos de riesgo con rentabilidad baja o negativa.

Diversos análisis económicos señalan que una parte importante de las empresas en Turquía está compuesta por negocios cuyos ingresos operativos no pueden cubrir los costes de servicio de la deuda, pero que logran mantenerse a flote gracias a los bajos tipos de interés o a los mecanismos de refinanciación. Las bajadas de tipos, en lugar de revitalizar a estas empresas, profundizan el desperdicio de recursos al retrasar su proceso de selección natural. Es en este punto donde el oasis de la bajada de tipos, como un espejismo en el desierto, alarga el camino en lugar de saciar la sed.

LAS REFORMAS ESTRUCTURALES SON ESENCIALES 

Las bajadas de tipos no solo no son una cura para las enfermedades fundamentales de la economía, sino que también pueden convertirse en una excusa para posponer las reformas estructurales. Temas como el aumento de la productividad, la innovación, la producción de valor añadido y el empleo cualificado quedan en segundo plano tras el atractivo del dinero barato. Sin embargo, lo que Turquía necesita es un crecimiento permanente y un desarrollo sostenible.

En el informe "El futuro de la competitividad" publicado por TÜSİAD, se destaca que la cuota total de exportación de Turquía en productos de tecnología media y alta se sitúa en torno al 38%, pero que esta tasa está muy por detrás de la potencia exportadora tecnológica total de Corea del Sur, que alcanza el 68%, y de China, con el 62%. Un entorno de tipos bajos, en lugar de fomentar este tipo de transformaciones estructurales, ralentiza la transición al mantener el orden actual.

EL FIN DEL ESPEJISMO

Los datos históricos muestran que los periodos de euforia que comienzan con bajadas de tipos suelen ser breves. Las bajadas de tipos tras las crisis de 2001 y 2008 crearon primero un repunte en los mercados, pero luego dejaron daños permanentes al resurgir los problemas estructurales. Según los datos actuales del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), aunque los flujos de capital hacia los países en desarrollo han aumentado, aproximadamente el 70% de estos flujos son inversiones de cartera y, por tanto, de carácter volátil y a corto plazo.

Los representantes del sector real y los responsables políticos deben actuar sin dejarse llevar por el atractivo del oasis de la bajada de tipos y sin caer en el espejismo de la liquidez. La bajada de los tipos alivia el stock de deuda, pero por sí sola no es suficiente para mejorar el clima de inversión, las reformas institucionales y el fortalecimiento de la infraestructura de educación e I+D.

Recordemos una vez más: los paisajes empresariales que deslumbraban a medida que crecía la facturación pero que desaparecían al caer la rentabilidad demostraron lo peligrosa que era la ilusión en los balances. Hoy, el espejismo de la liquidez detrás de las bajadas de tipos alimenta la misma ilusión. Los mercados se alegran a medida que los bancos centrales bajan los tipos, pero el tiempo dirá cuánto durará esta alegría.